05.01.09
¿SERA UN DIA DESDICHADO?
La pregunta que ronda permanentemente en mi cabeza, a la vista de la llegada del inefable e inútil día 8 del presente mes de Enero, es ¿y todo esto , para qué?. Y me refiero claro está al juicio oral contra el Lehendakari y otros muchos.
Porque cuando un juicio oral se celebra, debemos preguntarnos entre otras cosas, cuál sea su utilidad. A quién o a qué intereses sirve.
Puede servir a la adecuada y correcta administración de Justicia. En este caso no, porque este juicio, cuando menos, debería haber estado rodeado de silencio. De más silencio, que del que ha estado envuelto y del que lo está y ¡Dios mío!, del que lo va a estar.
Yo he visto a la Diosa justicia con los ojos vendados, siempre y su fiel balanza en la mano. Nunca con la boca abierta y en este caso, la boca no se ha cerrado.
No sé si el pueblo considera que este juicio es necesario. Y en verdad estimo, que este sí que habría sido un magnífico juicio para poner a prueba al pueblo vasco. Porque resulta absolutamente evidente, que este pueblo se halla matemáticamente dividido en dos partes. Por ello, un juicio por Jurado habría permitido comprobar cómo es el pueblo al que todos pertenecemos y del que todos, cada uno a su aire, estamos orgullosísimos de pertenecer.
Porque este juicio solo tiene una pregunta de fondo a resolver.
¿Está o no está de acuerdo el pueblo vasco, con que sus dirigentes se reúnan entre sí, a fin de tratar de llegar a una solución negociada del conflicto político que nos asola?.
El resto. La existencia o inexistencia de un teórico delito de desobediencia. Si todos, los presentes y los pasados dirigentes políticos, se han reunido para hablar con la izquierda radical, incluso con ETA, en orden a tratar de arreglar lo que ya demasiado dura, son cuestiones colaterales, baladíes, sin sustancia jurídica alguna y que solo sirven para haber montado un circo mediático, en el que un Poder que se cree omnipotente, el Poder Judicial local, ha querido demostrar que por encima de ellos, ninguno. No hay otra razón.
Y los problemas planteados con esta postura, no seguida por todos los Magistrados (no olvidemos a la Magistrada Bolado), son o están adquiriendo tintes verdaderamente asombrosos.
La enormidad de medios de comunicación acreditados para seguir las sesiones del juicio oral. El sorteo de los lugares entre los ciudadanos que con carácter previo demostraron su interés en acudir a las sesiones del juicio oral (como si del sorteo del sayal de Cristo se tratara); el follón que nuevamente se va a organizar a las puertas del Palacio. Las posibles y nuevas agresiones, que como antaño, puedan producirse, entre los acusadores populares (¿a qué parte del pueblo representan los tales?). El gasto desmesurado que en infraestructuras va a producirse. Las molestias que los testigos deban padecer, para decir, ¿qué?.
En fin, Sres. Instructores. ¿Se plantearon todo esto y más de lo acontecido, antes de acordar la tramitación de unas diligencias que no tenían, ni tienen fundamento alguno?. Porque si no solo, según su teoría del delito de desobediencia, debe examinarse todo, hasta la culpabilidad anticipada de los responsables, a la hora de admitir la querella, hasta poder determina también, mediante el juego de una especie de culpa previa y adivinada, en contra de los criterios de sus Superiores, la Sala 2ª del T. Supremo, también podían haber previsto todo esto y más y haber aplicado el dichoso principio de presunción de inocencia, cuando menos (si no estaban convencidos de que los hechos objeto de análisis no eran delictivos) y haber acabado con toda esta parafernalia seudo judicial.
Porque mi impresión personal, es que hay otros dos personajes, los miembros de la acusación popular, que son los realmente satisfechos del giro y desarrollo de este procedimiento, sea cual fuere, fíjense lectores, el resultado del proceso. Y me atrevo a sostener que ni ellos mismos creen en la posibilidad de éxito de su querella. Sus Letrados no son tontos. Pero, ellos solos, solo ellos, sin ayuda de “un vendido” Ministerio Fiscal, como algunos maliciosamente sostienen, han conseguido sentar en el banquillo de los acusados al Lehendakari. ¡Lo logramos, exclamaron ahítos de gloria efímera! Porque también es cierto, que el resto, socialistas y miembros de la izquierda radical (aunque sean tan ilustres todos ellos), les importan una mierda. Han ido a por el Lehendakari y lo han conseguido. ¿Y todo, a cambio de qué?.
Porque a la vista de las elecciones, queridos míos, del Foro de Ermua y Dignidad eta Justicia, lo que van a conseguir Vds., es que los indecisos del PNV, si los había, no duden lo más mínimo y vayan a apoyar a su Lehendakari, al que han hecho Vds. un mártir, entre otras razones por esta y va a ganar las elecciones en mi opinión y gracias a Vds., de calle.
Porque este juicio, en este aspecto, no va a beneficiar al PSE. Su tibia, complaciente y cuasi muda reacción ante los desmanes de la Instrucción (¡ojo, desmanes jurídicos!), no permiten augurar buenas perspectivas para ellos. Han quedado como unos flojos luchadores y en este aspecto, estimo que salvo su fiel electorado, nadie va a apostar por el acojonamiento, disfrazado de respecto a los Jueces, que han demostrado con sobradísimas creces. ¡Qué lástima de estrategia!.
Dicho cuanto antecede y partiendo de la base de que los hechos no son constitutivos de delito, la sentencia absolutoria que en su momento se dicte, solo podrá ser auténticamente grande (¡y mucho cuidado Sres., de la Sala, que tienen Vds. ocasión de pasar a la Historia diciendo cosas muy serias de este proceso y que nada van a tener que ver, si lo desean, con el delito de desobediencia) si se atreven a analizar las conductas de todos los intervinientes en el proceso.
Así por ejemplo:
A mi juicio, la fase de Instrucción debería sufrir un varapalo jurídico contundente, que impida nuevas aventuras de este tipo en quienes, o no conocía el derecho penal, o se lo pusieron por montera, a fin de favorecer intereses políticos que deben quedar extramuros de la Justicia. Y por Dios, que la sentencia, en este aspecto, tiene muchísima tela que cortar. Si se atreven, con olvido de que al día siguiente van a tener que seguir viendo a sus compañeros en los pasillos del Palacio, ¡honra para Vds!. Si no lo hicieren y se limitaran a absolver, después de lo acontecido, ¡que la Justicia se lo demande!.
Podrán echar su cuarto a espadas acerca de la labor o de la tarea de las Asociaciones que han crecido como hongos, que ejercitan la acción popular, al margen de lo que en el fondo y en la Constitución española se pretendió, por los llamados padres de la misma.
Podrán hablar de la necesidad de que todos, en un proceso, adapten su posición procesal, a los motivos de fondo que en el proceso se discuten. Sin tratar de salirse del cometido propio de una actividad probatoria que nada tiene que ver con lo que se discute realmente dentro del procedimiento. La existencia o no, de un delito de desobediencia, a la luz de la Ley y la jurisprudencia que lo interpreta. Este es el asunto. Y que para ello deban venir o dejar de venir al Tribunal un montón de personajes de mayor o menor nombradía, carece de sentido, y estaremos en presencia de lo que la Ley de Enjuiciamiento Criminal, llama pruebas inútiles.
En fin. No quiero extenderme más, que bastantes cosas he dicho sobre este asunto. Quizás demasiadas, en otros seis artículos.
Pero ¡qué magnífica ocasión para que un Tribunal, con su Ponente a la cabeza, deje las cosas claras, de lo que no debe ser la Administración de Justicia y de su espúrea utilización política por Asociaciones, bien de carácter eminentemente político o judiciales, que han metido sus narices, innoblemente, donde nunca debieron hacerlo. En la independencia judicial, y por ende, de por qué caminos o parámetros debe caminar, a fin de que el pueblo, ese destinatario último de las resoluciones judiciales, levante la cabeza y empiece a creer en algo ya suficientemente denostado. La Administración de Justicia. Confiemos con esperanza.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
5 de Enero de 2.009
La pregunta que ronda permanentemente en mi cabeza, a la vista de la llegada del inefable e inútil día 8 del presente mes de Enero, es ¿y todo esto , para qué?. Y me refiero claro está al juicio oral contra el Lehendakari y otros muchos.
Porque cuando un juicio oral se celebra, debemos preguntarnos entre otras cosas, cuál sea su utilidad. A quién o a qué intereses sirve.
Puede servir a la adecuada y correcta administración de Justicia. En este caso no, porque este juicio, cuando menos, debería haber estado rodeado de silencio. De más silencio, que del que ha estado envuelto y del que lo está y ¡Dios mío!, del que lo va a estar.
Yo he visto a la Diosa justicia con los ojos vendados, siempre y su fiel balanza en la mano. Nunca con la boca abierta y en este caso, la boca no se ha cerrado.
No sé si el pueblo considera que este juicio es necesario. Y en verdad estimo, que este sí que habría sido un magnífico juicio para poner a prueba al pueblo vasco. Porque resulta absolutamente evidente, que este pueblo se halla matemáticamente dividido en dos partes. Por ello, un juicio por Jurado habría permitido comprobar cómo es el pueblo al que todos pertenecemos y del que todos, cada uno a su aire, estamos orgullosísimos de pertenecer.
Porque este juicio solo tiene una pregunta de fondo a resolver.
¿Está o no está de acuerdo el pueblo vasco, con que sus dirigentes se reúnan entre sí, a fin de tratar de llegar a una solución negociada del conflicto político que nos asola?.
El resto. La existencia o inexistencia de un teórico delito de desobediencia. Si todos, los presentes y los pasados dirigentes políticos, se han reunido para hablar con la izquierda radical, incluso con ETA, en orden a tratar de arreglar lo que ya demasiado dura, son cuestiones colaterales, baladíes, sin sustancia jurídica alguna y que solo sirven para haber montado un circo mediático, en el que un Poder que se cree omnipotente, el Poder Judicial local, ha querido demostrar que por encima de ellos, ninguno. No hay otra razón.
Y los problemas planteados con esta postura, no seguida por todos los Magistrados (no olvidemos a la Magistrada Bolado), son o están adquiriendo tintes verdaderamente asombrosos.
La enormidad de medios de comunicación acreditados para seguir las sesiones del juicio oral. El sorteo de los lugares entre los ciudadanos que con carácter previo demostraron su interés en acudir a las sesiones del juicio oral (como si del sorteo del sayal de Cristo se tratara); el follón que nuevamente se va a organizar a las puertas del Palacio. Las posibles y nuevas agresiones, que como antaño, puedan producirse, entre los acusadores populares (¿a qué parte del pueblo representan los tales?). El gasto desmesurado que en infraestructuras va a producirse. Las molestias que los testigos deban padecer, para decir, ¿qué?.
En fin, Sres. Instructores. ¿Se plantearon todo esto y más de lo acontecido, antes de acordar la tramitación de unas diligencias que no tenían, ni tienen fundamento alguno?. Porque si no solo, según su teoría del delito de desobediencia, debe examinarse todo, hasta la culpabilidad anticipada de los responsables, a la hora de admitir la querella, hasta poder determina también, mediante el juego de una especie de culpa previa y adivinada, en contra de los criterios de sus Superiores, la Sala 2ª del T. Supremo, también podían haber previsto todo esto y más y haber aplicado el dichoso principio de presunción de inocencia, cuando menos (si no estaban convencidos de que los hechos objeto de análisis no eran delictivos) y haber acabado con toda esta parafernalia seudo judicial.
Porque mi impresión personal, es que hay otros dos personajes, los miembros de la acusación popular, que son los realmente satisfechos del giro y desarrollo de este procedimiento, sea cual fuere, fíjense lectores, el resultado del proceso. Y me atrevo a sostener que ni ellos mismos creen en la posibilidad de éxito de su querella. Sus Letrados no son tontos. Pero, ellos solos, solo ellos, sin ayuda de “un vendido” Ministerio Fiscal, como algunos maliciosamente sostienen, han conseguido sentar en el banquillo de los acusados al Lehendakari. ¡Lo logramos, exclamaron ahítos de gloria efímera! Porque también es cierto, que el resto, socialistas y miembros de la izquierda radical (aunque sean tan ilustres todos ellos), les importan una mierda. Han ido a por el Lehendakari y lo han conseguido. ¿Y todo, a cambio de qué?.
Porque a la vista de las elecciones, queridos míos, del Foro de Ermua y Dignidad eta Justicia, lo que van a conseguir Vds., es que los indecisos del PNV, si los había, no duden lo más mínimo y vayan a apoyar a su Lehendakari, al que han hecho Vds. un mártir, entre otras razones por esta y va a ganar las elecciones en mi opinión y gracias a Vds., de calle.
Porque este juicio, en este aspecto, no va a beneficiar al PSE. Su tibia, complaciente y cuasi muda reacción ante los desmanes de la Instrucción (¡ojo, desmanes jurídicos!), no permiten augurar buenas perspectivas para ellos. Han quedado como unos flojos luchadores y en este aspecto, estimo que salvo su fiel electorado, nadie va a apostar por el acojonamiento, disfrazado de respecto a los Jueces, que han demostrado con sobradísimas creces. ¡Qué lástima de estrategia!.
Dicho cuanto antecede y partiendo de la base de que los hechos no son constitutivos de delito, la sentencia absolutoria que en su momento se dicte, solo podrá ser auténticamente grande (¡y mucho cuidado Sres., de la Sala, que tienen Vds. ocasión de pasar a la Historia diciendo cosas muy serias de este proceso y que nada van a tener que ver, si lo desean, con el delito de desobediencia) si se atreven a analizar las conductas de todos los intervinientes en el proceso.
Así por ejemplo:
A mi juicio, la fase de Instrucción debería sufrir un varapalo jurídico contundente, que impida nuevas aventuras de este tipo en quienes, o no conocía el derecho penal, o se lo pusieron por montera, a fin de favorecer intereses políticos que deben quedar extramuros de la Justicia. Y por Dios, que la sentencia, en este aspecto, tiene muchísima tela que cortar. Si se atreven, con olvido de que al día siguiente van a tener que seguir viendo a sus compañeros en los pasillos del Palacio, ¡honra para Vds!. Si no lo hicieren y se limitaran a absolver, después de lo acontecido, ¡que la Justicia se lo demande!.
Podrán echar su cuarto a espadas acerca de la labor o de la tarea de las Asociaciones que han crecido como hongos, que ejercitan la acción popular, al margen de lo que en el fondo y en la Constitución española se pretendió, por los llamados padres de la misma.
Podrán hablar de la necesidad de que todos, en un proceso, adapten su posición procesal, a los motivos de fondo que en el proceso se discuten. Sin tratar de salirse del cometido propio de una actividad probatoria que nada tiene que ver con lo que se discute realmente dentro del procedimiento. La existencia o no, de un delito de desobediencia, a la luz de la Ley y la jurisprudencia que lo interpreta. Este es el asunto. Y que para ello deban venir o dejar de venir al Tribunal un montón de personajes de mayor o menor nombradía, carece de sentido, y estaremos en presencia de lo que la Ley de Enjuiciamiento Criminal, llama pruebas inútiles.
En fin. No quiero extenderme más, que bastantes cosas he dicho sobre este asunto. Quizás demasiadas, en otros seis artículos.
Pero ¡qué magnífica ocasión para que un Tribunal, con su Ponente a la cabeza, deje las cosas claras, de lo que no debe ser la Administración de Justicia y de su espúrea utilización política por Asociaciones, bien de carácter eminentemente político o judiciales, que han metido sus narices, innoblemente, donde nunca debieron hacerlo. En la independencia judicial, y por ende, de por qué caminos o parámetros debe caminar, a fin de que el pueblo, ese destinatario último de las resoluciones judiciales, levante la cabeza y empiece a creer en algo ya suficientemente denostado. La Administración de Justicia. Confiemos con esperanza.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
5 de Enero de 2.009
18.12.08
UN INFORME IMPERTINENTE
Me refiero al emitido por la Comisión de Investigación Parlamentaria, acerca de las irregularidades éticas, teóricamente cometidas por la Dirección General del Museo Guggenheim de Bilbao, a cuyo frente se halla D. Juan Ignacio Vidarte y más arriba de él, la Consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Dª Miren Azcarate.
Dos son las cuestiones que se han derivado de unos hechos sobradamente conocidos por todos mis lectores.
La apropiación de fondos, realizada a título personal, por el miembro del Museo, D. Roberto Cearsolo, oportunamente puesto en conocimiento del Juez de Instrucción, por el Director General del Museo D. Juan Ignacio Vidarte y por cuyos hechos se tramita el correspondiente sumario, y que lógicamente afecta con exclusividad al mencionado Sr. Cearsolo.
Paralelamente a esta investigación judicial, el Parlamento Vasco constituye una Comisión de Investigación, a cuyo través se trata de averiguar si, aparte la responsabilidad penal derivada de los hechos y cuya investigación corresponde con exclusividad al Juzgado, podían derivarse algún tipo de responsabilidades políticas.
Y es preciso conocer que en el caso del Parlamento Vasco se ha tratado de constatar, si ha existido algún tipo de negligencia, sobre el control y vigilancia del causante del delito, bajo unos parámetros que se hallan dentro de la legalidad contractual, pero sobre todo de la ética de lo que constituyen las buenas normas aplicables al caso, que son derivadas del buen hacer exigible al “pater familias”, del que ya hablaban los romanos. Se trata de averiguar la posible concurrencia de algún tipo de culpa, imputable a D. J.I. Vidarte y a Dª Miren Azkarate, como la omisión de la diligencia que exigen las circunstancias de la persona, del tiempo, del lugar y de los hechos tal como los mismos acontecieron.
Estimamos que por ello habrá de analizarse la posible concurrencia de si se adoptó o no la diligencia exigible al buen padre de familia, o la del hombre medio de la doctrina anglosajona “THE REASONABLE MAN OF PRUDENCE”.
Y es en este aspecto en el que estimo, con rotundidad, que las conclusiones adoptadas por la Comisión Parlamentaria, no se ajustan a lo que el sentido de la responsabilidad del “pater familas” nos induce, en aquello que debe ser exigible al jefe respecto de sus subordinados.
Y al respecto voy a analizar y referirme a la primera de las cuestiones a la que la Comisión hace referencia.
1º).- El deber de vigilancia del Jefe, D. J.I. Vidarte, respecto de su subordinado, el Sr. Cearsolo.
Es evidente y seguramente la Comisión lo debía haber aceptado así, que el deber de vigilancia, tiene su quiebra principal en la confianza que respecto de las personas, que a uno le sirven, o con las que colabora, tiene el Jefe. Si el deber, sí, el deber, de confianza quiebra, es evidente que la empresa, cualquier empresa, pequeña o grande, se va al garete. Porque y primera pregunta. ¿La confianza no debe existir?. Si la respuesta, como imagino, es afirmativa, la siguiente cuestión es ¿debemos tener que vigilar a la persona en quien confiamos?. ¿Y a continuación, cómo resolvemos el dilema confianza-vigilancia?. Porque parece evidente que si depositamos nuestra confianza en una persona y esta, en el tiempo, nos ha demostrado que el depósito que en ella hemos hecho, es digno y nos reafirmamos en la confianza depositada en la misma, no sé muy bien en qué momento deberíamos empezar a vigilar sus actos.
Si en un momento determinado, esa persona nos demuestra que la confianza que en la misma hemos depositado, es indigna, evidentemente, será a partir de ese instante cuando estableceremos los cauces adecuados para que el hecho concreto no vuelva a producirse y caso necesario, como en el que contemplamos, poner en conocimiento de las autoridades judiciales competentes, los hechos acontecidos, por si los mismos pudieran ser constitutivos de delito.
Y en el caso de D. Juan Ignacio Vidarte simplemente nadie en la Comisión, incluidos quienes han votado el dictamen a favor, (¡qué cosa tan rara lo de E.A.!) se puede creer que el hecho teórica o realmente cometido por el Sr. Cearsolo, era predecible.
Cuando alguien tiene que utilizar los mecanismos utilizados por el Sr. Cearsolo, para la comisión de este teórico delito, es absolutamente evidente que ninguna medida previa podía haber evitado el mismo, porque no estamos en presencia de un delito grosero, sino bien planeado, perfectamente pensado y que con seguridad, ni las medidas más exhaustivas habrían podido evitar. Solo, en este caso, la propia confesión, del por ahora teórico responsable y la pura y dura casualidad (una enfermedad del Sr. Cearsolo) condujeron al descubrimiento del pastel.
Cuando en un dictamen se recurre a las increíbles generalidades del “no adoptar las medidas adecuadas”, cuando se dispara por elevación, con el fin de ocultar la falta de argumentos suficientes para conocer qué es lo que se debía haber hecho y no se hizo, estamos en presencia, indudable, de una decisión no bien meditada, una investigación floja, políticamente incompetente y éticamente inadecuada, por parte de la Comisión y de quienes votaron a favor de la misma.
Una resolución de este estilo, no solo debió analizar la conducta supuestamente negligente del afectado, el Sr. Vidarte, sino también reseñar, si se estimaba que su conducta había sido negligente, y sobre todo, en qué había consistido esta punto por punto, qué debió hacerse y no se hizo, cómo podía haberse evitado la comisión delictiva, cómo pudieron descubrirse las teóricas (y digo teóricas porque aún no se ha celebrado el juicio pertinente y el Sr., Cearsolo tiene el beneficio de mi duda) maniobras, las falsificaciones, es decir, todo ese artilugio delictivo, ¿cómo se pudo evitar?. ¿Qué medidas se debieron adoptar y no se adoptaron? Porque hablar genéricamente de “controlar”, es tanto como no decir absolutamente nada. No se trata de que alguien se estuviera llevando de la caja diariamente un dinero determinado. La maniobra era mucho más complicada y por ello su descubrimiento más complejo, difícil o cuasi imposible de controlar.
Porque Señores comisionados. Este Letrado, bastante acostumbrado al ejercicio profesional, en materia Penal, siempre ha oído y dicho (y esto es una verdad de Perogrullo) que lo mejor es prevenir y evitar el delito, pero ¿cuántos delitos se evitan y cuántos se persiguen y cuántos delincuentes se ponen a disposición de los Tribunales, después de cometido el delito?. Pues prácticamente no se evita ninguno. Se persigue al delincuente después de que este ha cometido el delito, se buscan las pruebas y se le pone a disposición del Tribunal. ¡Y mira que el Estado cuenta con medios al efecto!
Pues en esta Comisión debían haber pensado lo mismo antes de proponer, lo que se ha propuesto. ¿De verdad alguno de Vds., cree, con la mano en el alma, que tal como acontecieron los hechos, se pudieron evitar no sé por qué medio de control?.
Piénsenlo antes de aprobar nada en sede parlamentaria.
Y vamos con la segunda de las cuestiones por la que se le acusa al Sr. Vidarte de negligencia.
2º).- El mal negocio de la inversión de dólares.
El “negocio” a virtud del cual se pretendía conseguir beneficios para el Guggenheim, a fin de poder invertir esos beneficios, en la compra de la obra de Richard Serra.
Primera cuestión.- ¿El negocio era plausible?. ¿Era aconsejable?. ¿La inversión, en ese momento era adecuada?. ¿Se preveía alguna modificación en las lógicas expectativas de mercado, de que la inversión no era aconsejable, en aquél momento?. Y digo en aquél momento porque, vistos los arrautxes del caballo… “macho”.
Segunda cuestión.- El “producto” en el que se invirtieron los millones de euros, era uno que manejaba el BBVA, de manera que no me imagino (aunque a lo mejor yo soy bobo y no me doy cuenta de que los Bancos manejan “productos” destinados a joder a sus clientes….) a un Banco de la entidad del descrito, aconsejando, no sé en qué medida, la adquisición de ese producto, porque es evidente que Vd., a la hora de cerrar una operación de este tipo, lo adquiere voluntariamente, pero, ¿alguien me quiere hacer creer que el Banco no aconsejó, aunque no le firmara ni un solo papel, al Sr. Vidarte y demás miembros del Guggen, acerca de la compra de aquello?. “Vamos anda...”
Que no. Que creo al Sr. Vidarte. Porque nadie, ni para sí mismo (y solo debe responder ante su mujer), ni mucho menos para un tercero, su empresa, se mete a comprar por un valor inaudito, sin que alguien le diga, al menos, “tranquilo, es un buen producto y ganarás dinero”.
Miren, esto es como los asesores de Bolsa. Mi difunta madre, los dinerillos que hizo con su trabajo en un bar que regentaba con mi padre, (aparte del trabajo de este en la General Eléctrica) los invirtió en Bolsa y tenía “su propio asesor-corredor”, que le aconsejaba dónde debía hacerlo. Y aunque generalmente ella no salía de sus Iberdueros, llegó un buen día en que una mala maniobra, no sé muy bien de qué estilo, nos dejó a todos sin un solo duro. Mi padre, que quería a su mujer, no dijo más que, “bueno Eulalia, salud que haya y a seguir trabajando”. Y a mi madre ni se le pasó por las mientes, pensar que su asesor le había jugado una mala pasada. Gajes de la vida.
Pues miren Vds. Tampoco puedo creer que el Banco no dijera nada, como ahora quiere la Comisión hacernos tragar, a quien quería comprar aquél producto. Y que D. Juan Ignacio, se lo guisó, se lo comió y la ciscó él solicito.
¡Ya¡ Lo que ocurre es que, estas entidades, cuando vienen mal dadas, para rato se mojan ni por nada, ni por nadie y ni siquiera por el Sr. Director Gral del Guggenheim, si atisban que su prestigio puede sufrir una sola micra. Por ello no han dudado en dejar, muy solo y al pie de los caballos al Sr. Vidarte. ¡La madre que parió a los Bancos….! Si es que siempre son así. No lo sé, pero me gustaría conocer lo que digo a continuación. ¿Qué dijeron los dos emisarios del BBVA, en su comparecencia? ¿Fueron exhaustiva y ferozmente interrogados, como debía corresponder, por los Srs., Comisionados? ¿De esto, se enterará algún día la ciudadanía, como nos hemos enterado de otras cosas, que atañían al Sr. Vidarte y a la Consejera, Miren Azkárate? Pero señores, ellos son así. Su grandeza, monetaria claro, se asienta, entre otras cosas, no solo en cobrar lo que deben y no deben a todos sus clientes, sino y cuando es necesario, escurrir el bulto, tirar más balones fuera que la delantera del Athletic y dejar en la estacada a quien se tercie. ¡Y hasta la próxima, que ya caerá otro!.
¿Que no?. Lector querido. ¿Cuando Vd. quiere invertir algunos dinerillos, a quién le pregunta generalmente?. Pues al Director de la Sucursal bancaria de su pueblo….., que es el que sabe.
Como para que el Sr. Vidarte no pidiera asesoramiento al BBVA respecto del producto que este mismo Banco manejaba y este no se lo diera. ¡Claro que sí!. Y con serios argumentos, sin duda, porque los Bancos son como las Compañías de Seguros. A la hora de contratar, le doran a Vd. la píldora con oro de veinticuatro kilates. A la hora de pagar o responsabilizarse, no le dan ni papel de estaño.
Pero la Comisión, que debió reflexionar, así, a la pata la llana, ha preferido tirar alzadamente y tirarse, arriesgadamente al monte. Y también ellos han sacado pecho.
¿Se han dado Vds. cuenta que se le está dando mucho más realce a la investigación de la Comisión que al propio delito?. ¿Por qué?.
Simplemente. En la cabeza de D. Juan Ignacio, se están buscando, directa o indirectamente, otras distintas, como la de Miren Azcarate y de rebote, la de su partido político, el PNV. E indirecta, pero seguramente, el resultado electoral de Marzo.
¿Es esto serio?. ¿Se puede jugar así con la vida, la honradez, y la buena fama de las personas?.
¿Qué clase de rigor podemos esperar de quienes miraron el final de la cadena, sin preocuparse de que un mero eslabón podía resultar gravemente dañado?.
Personalmente y con independencia absoluta de que mis dos manos se pondrían sobre el fuego blanco del antiguo horno del Bessemer de Baracaldo, apostando por la absoluta y total honradez de Juan Ignacio, con independencia de esto, digo, estimo que no sé muy bien lo que ha querido hacer esta Comisión, aunque lo intuyo, con respecto a un asunto en el que no se ha utilizado el juicio de razonabilidad pertinente, sino el de un oportunismo impropio de la imparcialidad que debió de suponerse a la misma.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
18 de Diciembre de 2.008
Me refiero al emitido por la Comisión de Investigación Parlamentaria, acerca de las irregularidades éticas, teóricamente cometidas por la Dirección General del Museo Guggenheim de Bilbao, a cuyo frente se halla D. Juan Ignacio Vidarte y más arriba de él, la Consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Dª Miren Azcarate.
Dos son las cuestiones que se han derivado de unos hechos sobradamente conocidos por todos mis lectores.
La apropiación de fondos, realizada a título personal, por el miembro del Museo, D. Roberto Cearsolo, oportunamente puesto en conocimiento del Juez de Instrucción, por el Director General del Museo D. Juan Ignacio Vidarte y por cuyos hechos se tramita el correspondiente sumario, y que lógicamente afecta con exclusividad al mencionado Sr. Cearsolo.
Paralelamente a esta investigación judicial, el Parlamento Vasco constituye una Comisión de Investigación, a cuyo través se trata de averiguar si, aparte la responsabilidad penal derivada de los hechos y cuya investigación corresponde con exclusividad al Juzgado, podían derivarse algún tipo de responsabilidades políticas.
Y es preciso conocer que en el caso del Parlamento Vasco se ha tratado de constatar, si ha existido algún tipo de negligencia, sobre el control y vigilancia del causante del delito, bajo unos parámetros que se hallan dentro de la legalidad contractual, pero sobre todo de la ética de lo que constituyen las buenas normas aplicables al caso, que son derivadas del buen hacer exigible al “pater familias”, del que ya hablaban los romanos. Se trata de averiguar la posible concurrencia de algún tipo de culpa, imputable a D. J.I. Vidarte y a Dª Miren Azkarate, como la omisión de la diligencia que exigen las circunstancias de la persona, del tiempo, del lugar y de los hechos tal como los mismos acontecieron.
Estimamos que por ello habrá de analizarse la posible concurrencia de si se adoptó o no la diligencia exigible al buen padre de familia, o la del hombre medio de la doctrina anglosajona “THE REASONABLE MAN OF PRUDENCE”.
Y es en este aspecto en el que estimo, con rotundidad, que las conclusiones adoptadas por la Comisión Parlamentaria, no se ajustan a lo que el sentido de la responsabilidad del “pater familas” nos induce, en aquello que debe ser exigible al jefe respecto de sus subordinados.
Y al respecto voy a analizar y referirme a la primera de las cuestiones a la que la Comisión hace referencia.
1º).- El deber de vigilancia del Jefe, D. J.I. Vidarte, respecto de su subordinado, el Sr. Cearsolo.
Es evidente y seguramente la Comisión lo debía haber aceptado así, que el deber de vigilancia, tiene su quiebra principal en la confianza que respecto de las personas, que a uno le sirven, o con las que colabora, tiene el Jefe. Si el deber, sí, el deber, de confianza quiebra, es evidente que la empresa, cualquier empresa, pequeña o grande, se va al garete. Porque y primera pregunta. ¿La confianza no debe existir?. Si la respuesta, como imagino, es afirmativa, la siguiente cuestión es ¿debemos tener que vigilar a la persona en quien confiamos?. ¿Y a continuación, cómo resolvemos el dilema confianza-vigilancia?. Porque parece evidente que si depositamos nuestra confianza en una persona y esta, en el tiempo, nos ha demostrado que el depósito que en ella hemos hecho, es digno y nos reafirmamos en la confianza depositada en la misma, no sé muy bien en qué momento deberíamos empezar a vigilar sus actos.
Si en un momento determinado, esa persona nos demuestra que la confianza que en la misma hemos depositado, es indigna, evidentemente, será a partir de ese instante cuando estableceremos los cauces adecuados para que el hecho concreto no vuelva a producirse y caso necesario, como en el que contemplamos, poner en conocimiento de las autoridades judiciales competentes, los hechos acontecidos, por si los mismos pudieran ser constitutivos de delito.
Y en el caso de D. Juan Ignacio Vidarte simplemente nadie en la Comisión, incluidos quienes han votado el dictamen a favor, (¡qué cosa tan rara lo de E.A.!) se puede creer que el hecho teórica o realmente cometido por el Sr. Cearsolo, era predecible.
Cuando alguien tiene que utilizar los mecanismos utilizados por el Sr. Cearsolo, para la comisión de este teórico delito, es absolutamente evidente que ninguna medida previa podía haber evitado el mismo, porque no estamos en presencia de un delito grosero, sino bien planeado, perfectamente pensado y que con seguridad, ni las medidas más exhaustivas habrían podido evitar. Solo, en este caso, la propia confesión, del por ahora teórico responsable y la pura y dura casualidad (una enfermedad del Sr. Cearsolo) condujeron al descubrimiento del pastel.
Cuando en un dictamen se recurre a las increíbles generalidades del “no adoptar las medidas adecuadas”, cuando se dispara por elevación, con el fin de ocultar la falta de argumentos suficientes para conocer qué es lo que se debía haber hecho y no se hizo, estamos en presencia, indudable, de una decisión no bien meditada, una investigación floja, políticamente incompetente y éticamente inadecuada, por parte de la Comisión y de quienes votaron a favor de la misma.
Una resolución de este estilo, no solo debió analizar la conducta supuestamente negligente del afectado, el Sr. Vidarte, sino también reseñar, si se estimaba que su conducta había sido negligente, y sobre todo, en qué había consistido esta punto por punto, qué debió hacerse y no se hizo, cómo podía haberse evitado la comisión delictiva, cómo pudieron descubrirse las teóricas (y digo teóricas porque aún no se ha celebrado el juicio pertinente y el Sr., Cearsolo tiene el beneficio de mi duda) maniobras, las falsificaciones, es decir, todo ese artilugio delictivo, ¿cómo se pudo evitar?. ¿Qué medidas se debieron adoptar y no se adoptaron? Porque hablar genéricamente de “controlar”, es tanto como no decir absolutamente nada. No se trata de que alguien se estuviera llevando de la caja diariamente un dinero determinado. La maniobra era mucho más complicada y por ello su descubrimiento más complejo, difícil o cuasi imposible de controlar.
Porque Señores comisionados. Este Letrado, bastante acostumbrado al ejercicio profesional, en materia Penal, siempre ha oído y dicho (y esto es una verdad de Perogrullo) que lo mejor es prevenir y evitar el delito, pero ¿cuántos delitos se evitan y cuántos se persiguen y cuántos delincuentes se ponen a disposición de los Tribunales, después de cometido el delito?. Pues prácticamente no se evita ninguno. Se persigue al delincuente después de que este ha cometido el delito, se buscan las pruebas y se le pone a disposición del Tribunal. ¡Y mira que el Estado cuenta con medios al efecto!
Pues en esta Comisión debían haber pensado lo mismo antes de proponer, lo que se ha propuesto. ¿De verdad alguno de Vds., cree, con la mano en el alma, que tal como acontecieron los hechos, se pudieron evitar no sé por qué medio de control?.
Piénsenlo antes de aprobar nada en sede parlamentaria.
Y vamos con la segunda de las cuestiones por la que se le acusa al Sr. Vidarte de negligencia.
2º).- El mal negocio de la inversión de dólares.
El “negocio” a virtud del cual se pretendía conseguir beneficios para el Guggenheim, a fin de poder invertir esos beneficios, en la compra de la obra de Richard Serra.
Primera cuestión.- ¿El negocio era plausible?. ¿Era aconsejable?. ¿La inversión, en ese momento era adecuada?. ¿Se preveía alguna modificación en las lógicas expectativas de mercado, de que la inversión no era aconsejable, en aquél momento?. Y digo en aquél momento porque, vistos los arrautxes del caballo… “macho”.
Segunda cuestión.- El “producto” en el que se invirtieron los millones de euros, era uno que manejaba el BBVA, de manera que no me imagino (aunque a lo mejor yo soy bobo y no me doy cuenta de que los Bancos manejan “productos” destinados a joder a sus clientes….) a un Banco de la entidad del descrito, aconsejando, no sé en qué medida, la adquisición de ese producto, porque es evidente que Vd., a la hora de cerrar una operación de este tipo, lo adquiere voluntariamente, pero, ¿alguien me quiere hacer creer que el Banco no aconsejó, aunque no le firmara ni un solo papel, al Sr. Vidarte y demás miembros del Guggen, acerca de la compra de aquello?. “Vamos anda...”
Que no. Que creo al Sr. Vidarte. Porque nadie, ni para sí mismo (y solo debe responder ante su mujer), ni mucho menos para un tercero, su empresa, se mete a comprar por un valor inaudito, sin que alguien le diga, al menos, “tranquilo, es un buen producto y ganarás dinero”.
Miren, esto es como los asesores de Bolsa. Mi difunta madre, los dinerillos que hizo con su trabajo en un bar que regentaba con mi padre, (aparte del trabajo de este en la General Eléctrica) los invirtió en Bolsa y tenía “su propio asesor-corredor”, que le aconsejaba dónde debía hacerlo. Y aunque generalmente ella no salía de sus Iberdueros, llegó un buen día en que una mala maniobra, no sé muy bien de qué estilo, nos dejó a todos sin un solo duro. Mi padre, que quería a su mujer, no dijo más que, “bueno Eulalia, salud que haya y a seguir trabajando”. Y a mi madre ni se le pasó por las mientes, pensar que su asesor le había jugado una mala pasada. Gajes de la vida.
Pues miren Vds. Tampoco puedo creer que el Banco no dijera nada, como ahora quiere la Comisión hacernos tragar, a quien quería comprar aquél producto. Y que D. Juan Ignacio, se lo guisó, se lo comió y la ciscó él solicito.
¡Ya¡ Lo que ocurre es que, estas entidades, cuando vienen mal dadas, para rato se mojan ni por nada, ni por nadie y ni siquiera por el Sr. Director Gral del Guggenheim, si atisban que su prestigio puede sufrir una sola micra. Por ello no han dudado en dejar, muy solo y al pie de los caballos al Sr. Vidarte. ¡La madre que parió a los Bancos….! Si es que siempre son así. No lo sé, pero me gustaría conocer lo que digo a continuación. ¿Qué dijeron los dos emisarios del BBVA, en su comparecencia? ¿Fueron exhaustiva y ferozmente interrogados, como debía corresponder, por los Srs., Comisionados? ¿De esto, se enterará algún día la ciudadanía, como nos hemos enterado de otras cosas, que atañían al Sr. Vidarte y a la Consejera, Miren Azkárate? Pero señores, ellos son así. Su grandeza, monetaria claro, se asienta, entre otras cosas, no solo en cobrar lo que deben y no deben a todos sus clientes, sino y cuando es necesario, escurrir el bulto, tirar más balones fuera que la delantera del Athletic y dejar en la estacada a quien se tercie. ¡Y hasta la próxima, que ya caerá otro!.
¿Que no?. Lector querido. ¿Cuando Vd. quiere invertir algunos dinerillos, a quién le pregunta generalmente?. Pues al Director de la Sucursal bancaria de su pueblo….., que es el que sabe.
Como para que el Sr. Vidarte no pidiera asesoramiento al BBVA respecto del producto que este mismo Banco manejaba y este no se lo diera. ¡Claro que sí!. Y con serios argumentos, sin duda, porque los Bancos son como las Compañías de Seguros. A la hora de contratar, le doran a Vd. la píldora con oro de veinticuatro kilates. A la hora de pagar o responsabilizarse, no le dan ni papel de estaño.
Pero la Comisión, que debió reflexionar, así, a la pata la llana, ha preferido tirar alzadamente y tirarse, arriesgadamente al monte. Y también ellos han sacado pecho.
¿Se han dado Vds. cuenta que se le está dando mucho más realce a la investigación de la Comisión que al propio delito?. ¿Por qué?.
Simplemente. En la cabeza de D. Juan Ignacio, se están buscando, directa o indirectamente, otras distintas, como la de Miren Azcarate y de rebote, la de su partido político, el PNV. E indirecta, pero seguramente, el resultado electoral de Marzo.
¿Es esto serio?. ¿Se puede jugar así con la vida, la honradez, y la buena fama de las personas?.
¿Qué clase de rigor podemos esperar de quienes miraron el final de la cadena, sin preocuparse de que un mero eslabón podía resultar gravemente dañado?.
Personalmente y con independencia absoluta de que mis dos manos se pondrían sobre el fuego blanco del antiguo horno del Bessemer de Baracaldo, apostando por la absoluta y total honradez de Juan Ignacio, con independencia de esto, digo, estimo que no sé muy bien lo que ha querido hacer esta Comisión, aunque lo intuyo, con respecto a un asunto en el que no se ha utilizado el juicio de razonabilidad pertinente, sino el de un oportunismo impropio de la imparcialidad que debió de suponerse a la misma.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
18 de Diciembre de 2.008
21.11.08
¡OIGAN!. ¿NO TIENEN VDS., A OTROS?
Uno de los candidatos del PP al Tribunal Constitucional se llaman D. Francisco José Hernando y D. Enrique López, EL OTRO. ¡Para el Tribunal Constitucional!. Que no estamos hablando de un Juzgado de Instrucción o una Audiencia Provincial. Aunque les garantizo que si estos caballeros pudieran presentarse candidatos, a los próximos y futuribles Jueces de proximidad, no los eligirían ni los del partido que los propone. Aunque seguramente y ahora que lo pienso, es mejor que se vayan al TC, porque aquí se encontrarán con un servicio jurídico de una preparación magistral, que les van a redactar sus sentencias, mediante los dictámenes que los referidos Letrados deben hacer a cada Magistrado. Ellos, los candidatos nombrados, pueden dedicar su tiempo a las correcciones gramaticales. Su preparación jurídica, en el T.C., no da para más.
De forma que, con este sistema de elección, está claro que hasta los más incapaces pueden acceder, sin problema alguno, a la más alta instancia constitucional del País.
Pero aún y así, señores del PP, ¿es que entre la derecha española no tienen Vds. mejores candidatos para presentar?. Incluso fieles a sus principios. ¿Creen Vds., de verdad que los servicios prestados por los tales en el C.G.P.J., valen tanto y merecen tan alta recompensa?
Miren. Tratar de asegurar un voto en un Tribunal, practicando el ciego principio de la obediencia debida, puede resultar eficaz desde el punto de vista político, pero y ¿a costa de qué?.
La pregunta obvia, cuando se proponen candidatos como los apuntados, cuyo bagaje jurídico en el caso del Sr. López es cero y en el del Sr. Hernando, bajo cero, estimo que algunos de los votantes y miembros destacados del PP deberían darse de baja de su partido. Yo, votante de derechas, no toleraría que a los peores se los colocara en lugares semejantes, destrozando materialmente el prestigio de la judicatura y de la Administración de Justicia, en general. Un partido que hace esto, no es de fiar.
Sonrojo da, conociendo como se conoce ya los currículos de ambos candidatos, cómo resulta factible que tan magramente se puede acceder a ese cargo y percibir los emolumentos que se perciben (cerca de los treinta millones de las antiguas pesetas) por no hacer absolutamente nada, porque la capacidad jurídica, de Hernando y López, por ese orden, en modo alguno justifican esos cargos y esos pagos.
A mí, de verdad, me daría vergüenza, y hablo desde el punto de vista de los propuestos, incluso aceptar la designación.
Esto es algo similar a lo que a los Abogados nos ocurre cuando en el despacho se nos presenta un gran asunto, que puede darnos derecho a la percepción de una buena minuta y nos vemos obligados, éticamente obligados, a rechazarlo, porque comprendemos que nuestra preparación no llega a poder defender ese asunto, por no ser, por ejemplo, materia de nuestra especialidad.
En este caso, ambos candidatos estoy convencido (más en el caso del Sr. Hernando), que sometidos a un examen similar al que deben pasar los Letrados del T.C., no pasarían ni del primer parcial, por decir algo.
Hay que cambiar el sistema sin perder más tiempo, permitiendo que unos partidos políticos más preocupados de conseguir un País a su imagen y semejanza, utilizando para ello las elecciones y el Parlamento, lugares naturales donde deben tener su asentamiento exclusivo y excluyente, tengan la posibilidad de nombrar candidatos a los menos capaces y más serviles. Deben, en consecuencia, eliminar de raíz, como si de un cáncer se tratara, esta absoluta, deshonesta y terrorífica manía de procurar que los suyos, menos dotados o dotados tanto da, ocupen puestos en otro poder, que de otra parte está resultando muy fácil de corromper. Lo que no solo es triste, desde el punto de vista de la democracia, aunque sea incipiente como la nuestra y que, por tener tal nombre, huye de los amiguismos, de la exigencia de ciega obediencia a las consignas y de las llamadas telefónicas previas, para, cuando un problema se plantea y en el que la política tiene su importancia, se limiten a descolgar aquél, al objeto de recibir la consigna del Ministro de turno del partido que le ha colocado en dicha posición judicial. Y esto ocurre.
Y si no creen que la elección, o propuesta, no tiene más finalidad que esta, procure mi lector querido, entrar en la lectura de los curriculum de los candidatos y díganme si con ese bagaje jurídico, se puede aceptar el nombramiento, tanto de miembro del Tribunal Constitucional, como de Presidente del T.S., o de cualquier otro cargo medianamente relevante. Porque resulta que para ser Juez se precisa una dura oposición, pero para llegar al T.C., solo se precisan amigos dispuestos a pasar facturas y luego a exigir su condigno pago.
Este País, creo que no es un País de bobos. Existen infinidad de gente formidablemente preparada y a la que su propia preparación y entendimiento les ha dado una enorme capacidad de criterio. La independencia se sustenta en el criterio, que a la vez es fruto del trabajo y el estudio. Y el criterio, con ser hijo de la formación, no puede sustentarse jamás en el ¡sí señor!.
Hoy nuestro País y gracias a las “graciettas” del PP., toca a rebato. Si seguimos ocupando los puestos de la carrera judicial con semejantes personajes, no solo vamos apañados. Seremos el hazmerreír de propios y hasta de extraños africanos.
¿Quién debería elegir a esos candidatos? Los Colegios de Abogados y Procuradores, a nivel nacional, o al menos proponerlos. ¿Por qué? Porque nadie mejor que nosotros conoce bien a los candidatos. Un curriculum hace solo referencia a méritos profesionales. Que bien está tenerlos. Pero ¿y las condiciones humanas? ¿y el equilibrio sicológico? ¿y la capacidad de escuchar? ¿y el contacto del candidato con la ciudadanía? Y digo ciudadanía, no con sus colegas, sus congresos y congresillos....
Todo esto lo dominamos, porque lo padecemos y lo gozamos, los Abogados y los Procuradores.
Al menos, déjennos presentarles los posibles candidatos y entre ellos elijan...., incluso para toda su vida laboral.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
Noviembre de 2.008
Uno de los candidatos del PP al Tribunal Constitucional se llaman D. Francisco José Hernando y D. Enrique López, EL OTRO. ¡Para el Tribunal Constitucional!. Que no estamos hablando de un Juzgado de Instrucción o una Audiencia Provincial. Aunque les garantizo que si estos caballeros pudieran presentarse candidatos, a los próximos y futuribles Jueces de proximidad, no los eligirían ni los del partido que los propone. Aunque seguramente y ahora que lo pienso, es mejor que se vayan al TC, porque aquí se encontrarán con un servicio jurídico de una preparación magistral, que les van a redactar sus sentencias, mediante los dictámenes que los referidos Letrados deben hacer a cada Magistrado. Ellos, los candidatos nombrados, pueden dedicar su tiempo a las correcciones gramaticales. Su preparación jurídica, en el T.C., no da para más.
De forma que, con este sistema de elección, está claro que hasta los más incapaces pueden acceder, sin problema alguno, a la más alta instancia constitucional del País.
Pero aún y así, señores del PP, ¿es que entre la derecha española no tienen Vds. mejores candidatos para presentar?. Incluso fieles a sus principios. ¿Creen Vds., de verdad que los servicios prestados por los tales en el C.G.P.J., valen tanto y merecen tan alta recompensa?
Miren. Tratar de asegurar un voto en un Tribunal, practicando el ciego principio de la obediencia debida, puede resultar eficaz desde el punto de vista político, pero y ¿a costa de qué?.
La pregunta obvia, cuando se proponen candidatos como los apuntados, cuyo bagaje jurídico en el caso del Sr. López es cero y en el del Sr. Hernando, bajo cero, estimo que algunos de los votantes y miembros destacados del PP deberían darse de baja de su partido. Yo, votante de derechas, no toleraría que a los peores se los colocara en lugares semejantes, destrozando materialmente el prestigio de la judicatura y de la Administración de Justicia, en general. Un partido que hace esto, no es de fiar.
Sonrojo da, conociendo como se conoce ya los currículos de ambos candidatos, cómo resulta factible que tan magramente se puede acceder a ese cargo y percibir los emolumentos que se perciben (cerca de los treinta millones de las antiguas pesetas) por no hacer absolutamente nada, porque la capacidad jurídica, de Hernando y López, por ese orden, en modo alguno justifican esos cargos y esos pagos.
A mí, de verdad, me daría vergüenza, y hablo desde el punto de vista de los propuestos, incluso aceptar la designación.
Esto es algo similar a lo que a los Abogados nos ocurre cuando en el despacho se nos presenta un gran asunto, que puede darnos derecho a la percepción de una buena minuta y nos vemos obligados, éticamente obligados, a rechazarlo, porque comprendemos que nuestra preparación no llega a poder defender ese asunto, por no ser, por ejemplo, materia de nuestra especialidad.
En este caso, ambos candidatos estoy convencido (más en el caso del Sr. Hernando), que sometidos a un examen similar al que deben pasar los Letrados del T.C., no pasarían ni del primer parcial, por decir algo.
Hay que cambiar el sistema sin perder más tiempo, permitiendo que unos partidos políticos más preocupados de conseguir un País a su imagen y semejanza, utilizando para ello las elecciones y el Parlamento, lugares naturales donde deben tener su asentamiento exclusivo y excluyente, tengan la posibilidad de nombrar candidatos a los menos capaces y más serviles. Deben, en consecuencia, eliminar de raíz, como si de un cáncer se tratara, esta absoluta, deshonesta y terrorífica manía de procurar que los suyos, menos dotados o dotados tanto da, ocupen puestos en otro poder, que de otra parte está resultando muy fácil de corromper. Lo que no solo es triste, desde el punto de vista de la democracia, aunque sea incipiente como la nuestra y que, por tener tal nombre, huye de los amiguismos, de la exigencia de ciega obediencia a las consignas y de las llamadas telefónicas previas, para, cuando un problema se plantea y en el que la política tiene su importancia, se limiten a descolgar aquél, al objeto de recibir la consigna del Ministro de turno del partido que le ha colocado en dicha posición judicial. Y esto ocurre.
Y si no creen que la elección, o propuesta, no tiene más finalidad que esta, procure mi lector querido, entrar en la lectura de los curriculum de los candidatos y díganme si con ese bagaje jurídico, se puede aceptar el nombramiento, tanto de miembro del Tribunal Constitucional, como de Presidente del T.S., o de cualquier otro cargo medianamente relevante. Porque resulta que para ser Juez se precisa una dura oposición, pero para llegar al T.C., solo se precisan amigos dispuestos a pasar facturas y luego a exigir su condigno pago.
Este País, creo que no es un País de bobos. Existen infinidad de gente formidablemente preparada y a la que su propia preparación y entendimiento les ha dado una enorme capacidad de criterio. La independencia se sustenta en el criterio, que a la vez es fruto del trabajo y el estudio. Y el criterio, con ser hijo de la formación, no puede sustentarse jamás en el ¡sí señor!.
Hoy nuestro País y gracias a las “graciettas” del PP., toca a rebato. Si seguimos ocupando los puestos de la carrera judicial con semejantes personajes, no solo vamos apañados. Seremos el hazmerreír de propios y hasta de extraños africanos.
¿Quién debería elegir a esos candidatos? Los Colegios de Abogados y Procuradores, a nivel nacional, o al menos proponerlos. ¿Por qué? Porque nadie mejor que nosotros conoce bien a los candidatos. Un curriculum hace solo referencia a méritos profesionales. Que bien está tenerlos. Pero ¿y las condiciones humanas? ¿y el equilibrio sicológico? ¿y la capacidad de escuchar? ¿y el contacto del candidato con la ciudadanía? Y digo ciudadanía, no con sus colegas, sus congresos y congresillos....
Todo esto lo dominamos, porque lo padecemos y lo gozamos, los Abogados y los Procuradores.
Al menos, déjennos presentarles los posibles candidatos y entre ellos elijan...., incluso para toda su vida laboral.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
Noviembre de 2.008
Y LLEGO EL GRAN DIA
El 8 de Enero se celebrará uno de los juicios socialmente más trascendentes de los que han tenido lugar en Euskadi, desde ese exclusivo punto de vista, pero al mismo tiempo y esto es lo triste, el menos trascendente desde el punto de vista jurídico-penal, de los que en cuarenta y ocho años he podido observar.
Me produce, en serio, verdadera vergüenza, que por mor del empeño, estrictamente político (así lo han declarado solemnemente) de unas acusaciones populares, que de populares tienen más bien poco, (porque las apoya “poco pueblo”) todo este conjunto de personas, encabezadas por el propio Lehendakari, deban soportar una vista oral, cuya sentencia solo puede ser absolutoria y lo saben todos los que han participado en la Instrucción y los que participarán en el juicio oral.
¿Por qué?. Simplemente, el delito que se juzga, desobediencia, no existe. Y no ha existido nunca, ni a nivel meramente indiciario.
Y ya le he dedicado a este asunto al menos seis artículos, razón por la cual quiero ahora reflexionar sobre otros aspectos de la cuestión, que jamás deberían y deberán ser olvidados.
Las acusaciones populares intervinientes, Manos Limpias y el Foro de Ermua, en absoluto nunca, han tratado de buscar la responsabilidad penal en que hayan podido incurrir los inculpados, sino una evidente e innoble rentabilidad política, derivada de la humillación que para el Lehendakari podría suponer (y el consiguiente “triunfo” para ellos) tener que sentarse en el banquillo de los acusados. Y lo han logrado. Con la colaboración necesaria de una Instrucción, asaz ayuna de conceptos jurídico-penales, de primera magnitud..
Hay quien ha escrito, a este respecto, que esta es una situación que supone la existencia (al menos así debía admitirse por el Lehendakari) de una normalidad jurídico institucional absolutamente indudable y que así debería asumirse por todos, porque el Jefe del Gobierno Vasco, es como cualquier otro ciudadano y debe admitir sosegadamente, que los Tribunales lo sienten en el banquillo.
Y esto sería cierto, si en este proceso, como decimos, quien acusase fuera el Ministerio Fiscal. Al menos lo sería indiciariamente, ante la imparcialidad que se le supone en el ejercicio de la acusación, por cualquier tipo delictivo.
Pero si quienes mantiene la acusación, son unas asociaciones de las que han pululado últimamente docenas, con la sana finalidad de chupar de los dineros del Estado y de todos nosotros, ¡Quiá!, esto entonces, es poco serio. Es una absoluta indecencia, por mejor decir.
Pero cuando nada de esto ocurre, la normalidad, se convierte en perversión y la Justicia, como aquí ha ocurrido, no se ha administrado en la Sala de los Tribunales, sino en las escalinatas de los palacios, como alguien dijo.
Y aquí los palacios en cuestión, tenían su sede en Madrid y en un Consejo General del Poder Judicial, con mando en plaza, (en esta plaza del T.S.J. de Euskadi), y gran capacidad de influencia.
Por tanto. No me vengan los sesudos abogados y colaboradores periodísticos varios, a hablar de “normalidad”, cuando los hechos están cantando, desafinadamente, todo lo contrario.
Y no nos chupamos el dedo, jurídicamente hablando, desde segundo año de carrera, en lo que al delito de desobediencia hace referencia.
No todo lo que dicen y hacen los Tribunales debe ser “auto de fe” y acabar por ello, resignadamente en la hoguera.
Al menos podríamos considerar un signo de normalidad, por parte del Lehendakari y de los que le acompañarán en el banquillo, que se hayan limitado a acudir al Tribunal, declarar y, aquí paz y después gloria. Pero ahí termina la normalidad. No somos corderos obedientes a la voz del pastor y la amenaza del perro, para ahora “ir al redil” después de “toca a pasear por el prado”.
Y que además, cuando los partidos que apoyan a los encausados, se manifiestan en contra de lo dicho y hecho por el Juzgado y ejercitan el fundamental derecho de reunión, manifestación y opinión, no parece sino que todo Jesucristo aquí, debería estar callado, olvidarse del ejercicio de los derechos fundamentales que les asisten (los mencionados) y todo para que los acusadores populares (¿cuánto de populares son o a qué pueblo representan los tales?) hinche el pecho, saquen pecho, respiren hondo y simplemente puedan proclamar a los cuatro vientos, y a la pequeña historia de sus miserias, que ellos solitos y eso sí, con la colaboración necesaria de quienes jurídicamente admitieron semejante desaguisado jurídico, fueron capaces de humillar “a los nacionalistas” (Patxi López y Ares cayeron en la red sin darse cuenta), haciéndoles hincar el pico y soportar un juicio desmesurado, irreal y pernicioso.
Miren Uds. Dirán que soy muy bestia, pero si de mí hubiera dependido ese juicio, físicamente, no se habría celebrado. !A las barricadas! Acordono de militantes el Palacio de Justicia y allí no entra más que Dios, porque es espíritu. Y luego que envíen a la Guardia Civil a “mandar a desalojar”…. Si yo hubiera sido político, que ahora no lo soy, en el sentido militante de la expresión.
Y además. Es que lo que se lee y oye en los desmemoriados, iletrados e inútiles de la prensa y radio y televisión, es para ciscarse en sus vivos y en algunos de los muertos. De más de dos.
Dicen. Claro, ahora el Tribunal señala el juicio para el día 8 de Noviembre, a dos o tres meses, o cuatro, de las elecciones, como dando a entender que existe un ánimo de no sé qué. Por parte de los Magistrados.
Verán los tales. Si se señala después de las elecciones, demasiado tiempo y tarde. Si cuatro meses antes, puede influir en el resultado final de las mismas.
Miren. Las Salas de lo Penal tienen una obligación. Señalar el juicio sin dilaciones. No olviden que existe un término, que se conoce como el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas, que está consagrado en el art. 24 de nuestra Constitución. De manera que ya lleva este asunto demasiado tiempo en Instrucción, como para que ahora estén pensando los Magistrados en la política cochina de ciertos impresentables.
Luego, y además. Hay una tira de testigos que se han admitido prácticamente sin eliminar a ninguno. Personalmente creo que no eran necesarios ninguno de ellos, miren Uds. ¿Por qué?. Porque el asunto ya está planteado y se trata de dictar una resolución cuya problemática es de carácter estrictamente jurídico, y cuya solución, en el sentido que fuere, no depende de que declaren dos, tres o setenta, sino, si lo que hicieron estos señores, (el Lehendakari y sus compañeros de galeras), en relación con la sentencia de ilegalización de los partidos de la izquierda abertzale y un Auto de Garzón, constituye o no, un delito de desobediencia. Y para aclarar tal asunto, no hacen falta testigos de ninguna especie. ¿O me equivoco señores?.
En cualquier caso, verán Uds. Pueden estar los inculpados contentos, porque al final darán mucho que hablar durante unos cuantos días a la prensa en general y sin proponérselo, habrán colaborado a paliar los efectos de la esta nueva crisis, porque aumentarán, sin duda, la venta y audiencia de todos estos medios, que como pequeños chacales merodean alrededor de los leones, esperando que uno de ellos enferme, caiga y puedan comérselo, porque en vivos, ni mil de ellos pueden con uno solo de los reyes de esta selva en que se ha convertido nuestra sociedad jurídica, tan enmarañada, ilusa y vacua, como hace años no se ha conocido.
Y no entro en el tema de si la separación de poderes o el carajo de la vela.
Aquí señores, no nos hagamos embrollos mentales. No hay delito y esto entre muchos, lo han convertido en un circo en el que los payasos se han adueñado de la pista y solo dan risa. Al menos a algunos o muchos, por lo que yo sé, juristas a los que estos asuntos nos dan vergüenza.
Adiós al derecho. Bienvenida la acusación populachera.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
Noviembre 2008
El 8 de Enero se celebrará uno de los juicios socialmente más trascendentes de los que han tenido lugar en Euskadi, desde ese exclusivo punto de vista, pero al mismo tiempo y esto es lo triste, el menos trascendente desde el punto de vista jurídico-penal, de los que en cuarenta y ocho años he podido observar.
Me produce, en serio, verdadera vergüenza, que por mor del empeño, estrictamente político (así lo han declarado solemnemente) de unas acusaciones populares, que de populares tienen más bien poco, (porque las apoya “poco pueblo”) todo este conjunto de personas, encabezadas por el propio Lehendakari, deban soportar una vista oral, cuya sentencia solo puede ser absolutoria y lo saben todos los que han participado en la Instrucción y los que participarán en el juicio oral.
¿Por qué?. Simplemente, el delito que se juzga, desobediencia, no existe. Y no ha existido nunca, ni a nivel meramente indiciario.
Y ya le he dedicado a este asunto al menos seis artículos, razón por la cual quiero ahora reflexionar sobre otros aspectos de la cuestión, que jamás deberían y deberán ser olvidados.
Las acusaciones populares intervinientes, Manos Limpias y el Foro de Ermua, en absoluto nunca, han tratado de buscar la responsabilidad penal en que hayan podido incurrir los inculpados, sino una evidente e innoble rentabilidad política, derivada de la humillación que para el Lehendakari podría suponer (y el consiguiente “triunfo” para ellos) tener que sentarse en el banquillo de los acusados. Y lo han logrado. Con la colaboración necesaria de una Instrucción, asaz ayuna de conceptos jurídico-penales, de primera magnitud..
Hay quien ha escrito, a este respecto, que esta es una situación que supone la existencia (al menos así debía admitirse por el Lehendakari) de una normalidad jurídico institucional absolutamente indudable y que así debería asumirse por todos, porque el Jefe del Gobierno Vasco, es como cualquier otro ciudadano y debe admitir sosegadamente, que los Tribunales lo sienten en el banquillo.
Y esto sería cierto, si en este proceso, como decimos, quien acusase fuera el Ministerio Fiscal. Al menos lo sería indiciariamente, ante la imparcialidad que se le supone en el ejercicio de la acusación, por cualquier tipo delictivo.
Pero si quienes mantiene la acusación, son unas asociaciones de las que han pululado últimamente docenas, con la sana finalidad de chupar de los dineros del Estado y de todos nosotros, ¡Quiá!, esto entonces, es poco serio. Es una absoluta indecencia, por mejor decir.
Pero cuando nada de esto ocurre, la normalidad, se convierte en perversión y la Justicia, como aquí ha ocurrido, no se ha administrado en la Sala de los Tribunales, sino en las escalinatas de los palacios, como alguien dijo.
Y aquí los palacios en cuestión, tenían su sede en Madrid y en un Consejo General del Poder Judicial, con mando en plaza, (en esta plaza del T.S.J. de Euskadi), y gran capacidad de influencia.
Por tanto. No me vengan los sesudos abogados y colaboradores periodísticos varios, a hablar de “normalidad”, cuando los hechos están cantando, desafinadamente, todo lo contrario.
Y no nos chupamos el dedo, jurídicamente hablando, desde segundo año de carrera, en lo que al delito de desobediencia hace referencia.
No todo lo que dicen y hacen los Tribunales debe ser “auto de fe” y acabar por ello, resignadamente en la hoguera.
Al menos podríamos considerar un signo de normalidad, por parte del Lehendakari y de los que le acompañarán en el banquillo, que se hayan limitado a acudir al Tribunal, declarar y, aquí paz y después gloria. Pero ahí termina la normalidad. No somos corderos obedientes a la voz del pastor y la amenaza del perro, para ahora “ir al redil” después de “toca a pasear por el prado”.
Y que además, cuando los partidos que apoyan a los encausados, se manifiestan en contra de lo dicho y hecho por el Juzgado y ejercitan el fundamental derecho de reunión, manifestación y opinión, no parece sino que todo Jesucristo aquí, debería estar callado, olvidarse del ejercicio de los derechos fundamentales que les asisten (los mencionados) y todo para que los acusadores populares (¿cuánto de populares son o a qué pueblo representan los tales?) hinche el pecho, saquen pecho, respiren hondo y simplemente puedan proclamar a los cuatro vientos, y a la pequeña historia de sus miserias, que ellos solitos y eso sí, con la colaboración necesaria de quienes jurídicamente admitieron semejante desaguisado jurídico, fueron capaces de humillar “a los nacionalistas” (Patxi López y Ares cayeron en la red sin darse cuenta), haciéndoles hincar el pico y soportar un juicio desmesurado, irreal y pernicioso.
Miren Uds. Dirán que soy muy bestia, pero si de mí hubiera dependido ese juicio, físicamente, no se habría celebrado. !A las barricadas! Acordono de militantes el Palacio de Justicia y allí no entra más que Dios, porque es espíritu. Y luego que envíen a la Guardia Civil a “mandar a desalojar”…. Si yo hubiera sido político, que ahora no lo soy, en el sentido militante de la expresión.
Y además. Es que lo que se lee y oye en los desmemoriados, iletrados e inútiles de la prensa y radio y televisión, es para ciscarse en sus vivos y en algunos de los muertos. De más de dos.
Dicen. Claro, ahora el Tribunal señala el juicio para el día 8 de Noviembre, a dos o tres meses, o cuatro, de las elecciones, como dando a entender que existe un ánimo de no sé qué. Por parte de los Magistrados.
Verán los tales. Si se señala después de las elecciones, demasiado tiempo y tarde. Si cuatro meses antes, puede influir en el resultado final de las mismas.
Miren. Las Salas de lo Penal tienen una obligación. Señalar el juicio sin dilaciones. No olviden que existe un término, que se conoce como el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas, que está consagrado en el art. 24 de nuestra Constitución. De manera que ya lleva este asunto demasiado tiempo en Instrucción, como para que ahora estén pensando los Magistrados en la política cochina de ciertos impresentables.
Luego, y además. Hay una tira de testigos que se han admitido prácticamente sin eliminar a ninguno. Personalmente creo que no eran necesarios ninguno de ellos, miren Uds. ¿Por qué?. Porque el asunto ya está planteado y se trata de dictar una resolución cuya problemática es de carácter estrictamente jurídico, y cuya solución, en el sentido que fuere, no depende de que declaren dos, tres o setenta, sino, si lo que hicieron estos señores, (el Lehendakari y sus compañeros de galeras), en relación con la sentencia de ilegalización de los partidos de la izquierda abertzale y un Auto de Garzón, constituye o no, un delito de desobediencia. Y para aclarar tal asunto, no hacen falta testigos de ninguna especie. ¿O me equivoco señores?.
En cualquier caso, verán Uds. Pueden estar los inculpados contentos, porque al final darán mucho que hablar durante unos cuantos días a la prensa en general y sin proponérselo, habrán colaborado a paliar los efectos de la esta nueva crisis, porque aumentarán, sin duda, la venta y audiencia de todos estos medios, que como pequeños chacales merodean alrededor de los leones, esperando que uno de ellos enferme, caiga y puedan comérselo, porque en vivos, ni mil de ellos pueden con uno solo de los reyes de esta selva en que se ha convertido nuestra sociedad jurídica, tan enmarañada, ilusa y vacua, como hace años no se ha conocido.
Y no entro en el tema de si la separación de poderes o el carajo de la vela.
Aquí señores, no nos hagamos embrollos mentales. No hay delito y esto entre muchos, lo han convertido en un circo en el que los payasos se han adueñado de la pista y solo dan risa. Al menos a algunos o muchos, por lo que yo sé, juristas a los que estos asuntos nos dan vergüenza.
Adiós al derecho. Bienvenida la acusación populachera.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
Noviembre 2008
EL ESTADO DEL PROCEDIMIENTO
Pretenden ser estas líneas, un conjunto de precisiones a un artículo publicado en El Correo el día 15 de octubre del corriente año y que lleva por título “El estado de la cuestión”, cuyo autor es el Letrado D. José María Ruiz Soroa, con el que, dicho sea de paso, mantengo una muy buena relación, habiendo merecido mi personal felicitación algunas de sus reflexiones y no estando de acuerdo con otras, lo que en modo alguno empece aquélla relación, distante, pero cordial, que con él mantengo, desde el más absoluto respeto y reconocimiento al esfuerzo que realiza desde las páginas de este medio y otros, como El País.
Este artículo al que ahora me refiero, merece, a mi modesto juicio, un análisis, que quiero iniciar por el título mismo.
El proceso abierto y cuyo juicio oral y público ya ha sido señalado, contra el Lehendakari Ibarrtexe, el Sr. López, Arnaldo Otegi y otros más, no es, como dice Ruiz Soroa, el estado de la cuestión, sino el estado del proceso. En un proceso penal puede haber un estado de la cuestión, que supone un análisis genérico del debate jurídico, pero esencialmente de lo que se trata en todo proceso penal, es de un caso concreto, con la concurrencia de un conjunto de circunstancias, que hacen del mismo una especificidad, que como no analicemos al detalle, puede hacernos perder la esencia del proceso penal, que no consiste en otra cosa que en el análisis de un hecho determinado, de los autores, cómplices, encubridores o participantes por colaboración necesaria,, con independencia absoluta de que ese hecho, constitutivo o no de delito, haya sido cometido por Agamenón o su porquero.
Y en este caso Agamenón (el Lehendakari, al que esencialmente se refiere Ruiz Soroa), por ejemplo, nunca ha protestado por su sometimiento a proceso. Cuando le han citado a declarar como imputado, ha acudido puntualmente a la cita. Ha respondido a las preguntas que el Juez Instructor le ha formulado y ha manifestado su opinión, extra muros del Juzgado, acerca de lo que ese proceso le parece, a lo que supongo tiene perfecto derecho, como ciudadano y como Lehendakari.
Y cuando manifiesto que lo que debe analizarse es “este proceso”, convendremos seguramente, que el delito por el que se juzga a todos, por diversos conceptos, los inculpados (desobediencia a la autoridad judicial) no es un proceso, ni claro, procesalmente hablando, ni tampoco por la posibilidad de comisión del tipo, ni por la forma en que se han desarrollado los acontecimientos.
A este respecto, personalmente considero, que aún cuando la acción popular se halla reconocida en la Constitución (Art. 101 y 125, el art. 270 de la L. Enj,Crim., y el art., 19 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), el indeseado e indeseable ejercicio que de la misma se está haciendo, la ha prostituido de tal forma que está permitiendo, a mi juicio inadecuadamente, que un conjunto de Asociaciones en este aspecto indeseables, se hallen gobernando los destinos y los conflictos sociales de este País, con la connivencia, eso sí, de ciertos Jueces y Tribunales y cierto Consejo General del Poder Judicial, que han visto en estas organizaciones, una punta de lanza del asociacionismo político, un elemento de eliminación, ataque y desprestigio de ciertos líderes políticos, que causan molestias indudables a su ideología, estrictamente política.
En mi opinión, cómo campan a sus anchas estas Asociaciones en las sedes judiciales y con qué libertad encuentran apoyo en procesos más que dudosos, desde el punto de vista jurídico, me han hecho pensar ya hace tiempo, en la necesidad de su extirpación de raíz. Bien es cierto que tal circunstancia debería ir pareja con una reestructuración, tanto de la figura del Ministerio Fiscal (que debe dejar de ser dependiente del Gobierno, ¡qué vergüenza!), como de la Judicatura, en lo que al proceso penal y a su instrucción, hacen referencia.
Así pues, este proceso del que ahora tratamos, está viciado por una intervención estrictamente política, que nada tiene que ver con la existencia o inexistencia del delito, de que son acusados los que deberán comparecer el próximo 8 de enero ante el Tribunal que ha de juzgarlos.
Al Letrado experto en temas mercantiles y civiles, Ruiz Soroa, le podríamos exigir y agradeceríamos su esfuerzo, una mayor profundización en el análisis del hecho delictivo del que todos los conocidos, son acusados.
No creo que basta con decir que existen indicios de responsabilidad, sino que debería decir en qué consisten esos indicios, cuál es su fundamento, en qué ha consistido la desobediencia y si esta, sobre todo se ha producido o no.
En los delitos, en el fondo, para saber si hay indicios de criminalidad, no hay más remedio que analizar el tipo delictivo.
Solo, en este aspecto, he encontrado una afirmación del compañero, cuando manifiesta que:
…, “es difícil que no “a priori” (se refiere el autor a la existencia de indicios de responsabilidad penal), cuando, los dirigentes de un partido político ilegalizado y disuelto por sentencia judicial firme, al que se ha prohibido formalmente por el Tribunal Supremo cualquier actividad, se reúnen con tales dirigentes pública y ostentosamente”.
Comienzo por el final. Si los reunidos hubieran creído que su actividad era delictiva, para rato se reúnen “con publicidad”. Seguramente se habrían ocultado, como hizo Eguiguren al reunirse con Otegi, al menos para el gran público, aunque el partido en el poder conocía perfectamente estos hechos..., y seguramente de rebote, el Ministerio Fiscal, durante más de tres años, incluso con las tres organizaciones políticas, disueltas y nada le ha ocurrido. La gente suele ser osada, pero no de forma desafiante, de modo que su actitud les conduzca directamente al procesamiento. Lo lógico, parece, es pensar que si lo hacen públicamente es porque creían, de buena fe, que lo que hacían era legítimo y no delictivo.
Verá mi querido colega. Ahí es dónde un buen civilista como tú, podía haber hecho hincapié. Habría sido interesante ver un análisis acerca de si una Asociación, partido político o sociedad mercantil, disueltas, pueden realizar algún acto, como tal Partido en este caso, que pueda llevar a sus miembros a prisión, o al menos a su procesamiento. Es decir. Disueltos los partidos políticos que abarcaban la llamada izquierda abertzale, la pregunta es obvia. ¿Cómo es posible que algo inexistente jurídicamente, (Batasuna, Herri Batasuna y Socialista Abertzaleak) a causa de la firme disolución de los mismos, pueden ser representados por algunos de los antiguos componentes de dichos Partidos, si éstos han sido disueltos con todos los Sacramentos jurídicos y pasado a mejor vida, política, social y personal cada uno de sus socios?.
La pregunta sería, si esas sociedades mercantiles, en las que se desenvuelve cuasi esencialmente la vida de mi querido colega, es posible que sigan en el ámbito jurídico realizando contratos, obligando a la extinta con sus actos, representándola ante la Administración, los Juzgados, etc. Creo que no.
En consecuencia, no sé cómo nadie puede reunirse con Batasuna, Herri Batasuna o Socialista Abertzaleak, si estos partidos ya no existen desde que fueron disueltos por la Sala del 61 del T.S.
Considero que debemos entender que la disolución de un partido supone, “velis nolis”, la muerte civil de cada una de las personas que al mismo se hallan afiliadas. Es decir, como tales personas, podrán hacer lo que les venga en gana, pero nunca podrá decirse que se han reunido con nadie, ni han delinquido a nivel de desobediencia, cuando dicen incluso expresamente, representar a Batasuna (que no lo dijeron), porque sería tanto como decir que yo represento a AHV, sin tener ningún poder de la entidad, o cuando esta ha sido disuelta a virtud de escritura notarial debidamente inscrita en el Registro Mercantil.
De otro lado el compañero utiliza un argumento, a mi modesto juicio, poco válido desde el punto de vista juridico-penal. Dice no ser necesaria la existencia de una orden expresa dirigida a quien deba afectar, para que , incumplida esta, puede hablarse del delito de desobediencia. Pues será un mal argumento, pero en todo caso la bondad o maldad del mismo, habrá que cargársela a la Sala 2ª del Tribunal Supremo, que es quien ha establecido tal doctrina.
En todo caso, me parece evidente que este es el quid auténtico no de la cuestión, sino de éste procedimiento y de este tipo delictivo.
Porque verá. El delito de desobediencia, en este caso, nace teóricamente, de dos resoluciones judiciales, que no de la propia Ley de Partidos Políticos
De un lado, de la sentencia en la que se ilegalizan los partidos políticos antes referenciados y dictada por la Sala especial del artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial..
De otro. De un auto dictado por el Juez Garzón, en un proceso paralelo de aquél, en el que asimismo se adoptan una serie de decisiones, que el Juez ordena sean comunicadas a una serie de Organismos de muy amplio espectro, pero entre los que no se halla ni la Lehendakaritza, ni el Lehendakari.
A todo esto, el art. 6 del Código Penal consagra el prinicpio de que “La ignorancia de las Leyes no excusa de su cumplimiento” Y la teórica prohibición de reunirse con Batasuna, no arranca de ninguna Ley, sino y en todo caso, específicamente del Auto del Juez Garzón y podríamos admitir que genéricamente, de la sentencia de ilegalización, aunque este último aspecto es más que dudoso. Pero podemos admitirlo así, a efectos tan solo dialécticos.
Pues bien, si lo que el Código establece es que la ignorancia de la Ley no excusa de su cumplimiento, no podrá hacerse extensiva esta prohibición a la ignorancia de una resolución judicial, a cuyo conocimiento no está en modo alguno obligado ningún ciudadano, salvo que la sentencia le sea notificada formal y expresamente y dentro de las facultades que el Organo decisor tiene al respecto.
Pero y en todo caso, continúo con la “orden expresa” a la que alude mi estimado colega y sobre la que argumenta.
Cuando la Sala 2ª habla del delito de desobediencia del art. 556 (el que se aplica a los encausados y con cuya circunscripción no estoy de acuerdo en absoluto, al menos por lo que, “prima facie” respecta al Lehendakari, al cual debería aplicársele el art. 410 del Código Penal dada la condición de “autoridad”) exige, para poder apreciar el delito e imputarlo al teórico comitente, las siguientes condiciones o requisitos:
a) “Un mandato expreso, concreto, claro y terminante de hacer o no hacer una específica conducta....”.
b) “Que la orden, revestida de todas las formalidades legales, haya sido claramente notificada al obligado a cumplirla….y
c) “la conducta omisiva de dicho destinatario, que desatiende y no cumple la orden (Sentencias de 5 de julio de 1989, 16 de marzo de 2.003 y 1 de diciembre de 2.003), como decimos siempre los Letrados ilustrados y displicentes,…… entre otras.
De otro lado la desobediencia debe ser, según otras resoluciones de dicho Alto Tribunal (y cito algunas expresiones paradigmáticas), “manifiesta”, “tenaz”, “persistente”, “contumaz” , “franca y terminante”.
¿Cree mi querido compañero, que alguno de todos estos requisitos concurren en el caso de los encausados?. Creo que no. Y ni siquiera a nivel indiciario.
La gran cuestión es. Conociendo como se conocen, desde el inicio del proceso, que de lo que se acusa es de un delito de desobediencia, el Instructor debió plantearse, a mi juicio sin duda alguna, porque a ello le obliga el principio constitucional de la presunción de inocencia, si existía algún indicio “racional” de criminalidad, que justificara la apertura de ningún tipo de procedimiento, con arreglo a la definición e interpretación que del delito hace el T.S.
Y la respuesta, también a mi juicio y sobre estos parámetros, es radicalmente no. Lo contrario es distorsionar el proceso, violar el principio, sagrado en derecho penal, de “intervención mínima” y hace pensar a la ciudadanía, que la apertura de un proceso como éste, no obedecía a razones jurídico-penales, sino a otros intereses que poco o nada tienen que ver con el derecho penal. Y en estas estamos
En consecuencia, el análisis acerca de si existe o no la colaboración necesaria, si el delito debe imputarse exclusivamente a los que representaban a la izquierda abertzale, es baladí. No había indicios y no hay delito y el mantenimiento de un proceso de estas características ha sido innecesario y habríamos de analizar si, incluso, prevaricador.
Hay una comparación que el autor del artículo hace que no me parece feliz.
Manifiesta que otros dos Presidentes, de otras tantas Comunidades Autónomas, también fueron enjuiciados y obligados a sentarse en el banquillo de los acusados. Los de Castilla y León y el de Cantabria, cuyos nombres no hacen al caso. Pero sí lo hace por los delitos de que eran acusados.
Se trataba de un delito “contra los derechos de los trabajadores” (del que fue absuelto), el de Castilla y de “malversación de caudales público y prevaricación”, por el que fue condenado el de Cantabria.
Con absoluto respeto para quien fue absuelto, los tipos delictivos, por su gravedad, no tienen nada que ver con las reuniones que celebraron los inculpados. Su finalidad no era la que se podía perseguir con la comisión de los delitos de que se acusaba a los mencionados. Pretendían los hoy encausados, , incluso aunque hubieran desobedecido una orden judicial, un fin absolutamente noble, como era, tratar de encontrar vías para la paz de la que todos, hace muchos años, estamos necesitados. Y otra cosa es que pensemos que la vía del diálogo para el logro de la paz es inútil, innecesaria y hasta políticamente perjudicial. Pero en este caso, el fin, imagino que todos pensamos era de buena fe, en modo alguno era perverso o pernicioso, como el de llevarso los dienros públicos.
Para finalizar, querido compañero. Podría convenir contigo en que el enjuiciamiento de cualquier persona, tenga la consideración que tenga, debería ser admitido como un signo de absoluta normalidad democrática.
Pero de un lado, los Jueces no son Dios. Se equivocan. Pueden ser juzgadas sus resoluciones a la luz de los preceptos que aplican. Y asimismo, la ciudadanía tiene perfecto derecho a tratar de responder a las preguntas que se hacen cuando las resoluciones que los Jueces adoptan, no se ajustan a su sentido de la justicia. Y esto también debe ser considerado como normalidad democrática.
Y desde luego en este caso, creo que la razón se halla del lado de quienes, a mi juicio, injustamente, se ven obligados a sentarse innecesariamente en el banquillo, porque con eso su honor, ha sido gravemente mancillado. Y con esto basta. O debería haber bastado desde el inicio del proceso.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
Noviembre 2008
Pretenden ser estas líneas, un conjunto de precisiones a un artículo publicado en El Correo el día 15 de octubre del corriente año y que lleva por título “El estado de la cuestión”, cuyo autor es el Letrado D. José María Ruiz Soroa, con el que, dicho sea de paso, mantengo una muy buena relación, habiendo merecido mi personal felicitación algunas de sus reflexiones y no estando de acuerdo con otras, lo que en modo alguno empece aquélla relación, distante, pero cordial, que con él mantengo, desde el más absoluto respeto y reconocimiento al esfuerzo que realiza desde las páginas de este medio y otros, como El País.
Este artículo al que ahora me refiero, merece, a mi modesto juicio, un análisis, que quiero iniciar por el título mismo.
El proceso abierto y cuyo juicio oral y público ya ha sido señalado, contra el Lehendakari Ibarrtexe, el Sr. López, Arnaldo Otegi y otros más, no es, como dice Ruiz Soroa, el estado de la cuestión, sino el estado del proceso. En un proceso penal puede haber un estado de la cuestión, que supone un análisis genérico del debate jurídico, pero esencialmente de lo que se trata en todo proceso penal, es de un caso concreto, con la concurrencia de un conjunto de circunstancias, que hacen del mismo una especificidad, que como no analicemos al detalle, puede hacernos perder la esencia del proceso penal, que no consiste en otra cosa que en el análisis de un hecho determinado, de los autores, cómplices, encubridores o participantes por colaboración necesaria,, con independencia absoluta de que ese hecho, constitutivo o no de delito, haya sido cometido por Agamenón o su porquero.
Y en este caso Agamenón (el Lehendakari, al que esencialmente se refiere Ruiz Soroa), por ejemplo, nunca ha protestado por su sometimiento a proceso. Cuando le han citado a declarar como imputado, ha acudido puntualmente a la cita. Ha respondido a las preguntas que el Juez Instructor le ha formulado y ha manifestado su opinión, extra muros del Juzgado, acerca de lo que ese proceso le parece, a lo que supongo tiene perfecto derecho, como ciudadano y como Lehendakari.
Y cuando manifiesto que lo que debe analizarse es “este proceso”, convendremos seguramente, que el delito por el que se juzga a todos, por diversos conceptos, los inculpados (desobediencia a la autoridad judicial) no es un proceso, ni claro, procesalmente hablando, ni tampoco por la posibilidad de comisión del tipo, ni por la forma en que se han desarrollado los acontecimientos.
A este respecto, personalmente considero, que aún cuando la acción popular se halla reconocida en la Constitución (Art. 101 y 125, el art. 270 de la L. Enj,Crim., y el art., 19 de la Ley Orgánica del Poder Judicial), el indeseado e indeseable ejercicio que de la misma se está haciendo, la ha prostituido de tal forma que está permitiendo, a mi juicio inadecuadamente, que un conjunto de Asociaciones en este aspecto indeseables, se hallen gobernando los destinos y los conflictos sociales de este País, con la connivencia, eso sí, de ciertos Jueces y Tribunales y cierto Consejo General del Poder Judicial, que han visto en estas organizaciones, una punta de lanza del asociacionismo político, un elemento de eliminación, ataque y desprestigio de ciertos líderes políticos, que causan molestias indudables a su ideología, estrictamente política.
En mi opinión, cómo campan a sus anchas estas Asociaciones en las sedes judiciales y con qué libertad encuentran apoyo en procesos más que dudosos, desde el punto de vista jurídico, me han hecho pensar ya hace tiempo, en la necesidad de su extirpación de raíz. Bien es cierto que tal circunstancia debería ir pareja con una reestructuración, tanto de la figura del Ministerio Fiscal (que debe dejar de ser dependiente del Gobierno, ¡qué vergüenza!), como de la Judicatura, en lo que al proceso penal y a su instrucción, hacen referencia.
Así pues, este proceso del que ahora tratamos, está viciado por una intervención estrictamente política, que nada tiene que ver con la existencia o inexistencia del delito, de que son acusados los que deberán comparecer el próximo 8 de enero ante el Tribunal que ha de juzgarlos.
Al Letrado experto en temas mercantiles y civiles, Ruiz Soroa, le podríamos exigir y agradeceríamos su esfuerzo, una mayor profundización en el análisis del hecho delictivo del que todos los conocidos, son acusados.
No creo que basta con decir que existen indicios de responsabilidad, sino que debería decir en qué consisten esos indicios, cuál es su fundamento, en qué ha consistido la desobediencia y si esta, sobre todo se ha producido o no.
En los delitos, en el fondo, para saber si hay indicios de criminalidad, no hay más remedio que analizar el tipo delictivo.
Solo, en este aspecto, he encontrado una afirmación del compañero, cuando manifiesta que:
…, “es difícil que no “a priori” (se refiere el autor a la existencia de indicios de responsabilidad penal), cuando, los dirigentes de un partido político ilegalizado y disuelto por sentencia judicial firme, al que se ha prohibido formalmente por el Tribunal Supremo cualquier actividad, se reúnen con tales dirigentes pública y ostentosamente”.
Comienzo por el final. Si los reunidos hubieran creído que su actividad era delictiva, para rato se reúnen “con publicidad”. Seguramente se habrían ocultado, como hizo Eguiguren al reunirse con Otegi, al menos para el gran público, aunque el partido en el poder conocía perfectamente estos hechos..., y seguramente de rebote, el Ministerio Fiscal, durante más de tres años, incluso con las tres organizaciones políticas, disueltas y nada le ha ocurrido. La gente suele ser osada, pero no de forma desafiante, de modo que su actitud les conduzca directamente al procesamiento. Lo lógico, parece, es pensar que si lo hacen públicamente es porque creían, de buena fe, que lo que hacían era legítimo y no delictivo.
Verá mi querido colega. Ahí es dónde un buen civilista como tú, podía haber hecho hincapié. Habría sido interesante ver un análisis acerca de si una Asociación, partido político o sociedad mercantil, disueltas, pueden realizar algún acto, como tal Partido en este caso, que pueda llevar a sus miembros a prisión, o al menos a su procesamiento. Es decir. Disueltos los partidos políticos que abarcaban la llamada izquierda abertzale, la pregunta es obvia. ¿Cómo es posible que algo inexistente jurídicamente, (Batasuna, Herri Batasuna y Socialista Abertzaleak) a causa de la firme disolución de los mismos, pueden ser representados por algunos de los antiguos componentes de dichos Partidos, si éstos han sido disueltos con todos los Sacramentos jurídicos y pasado a mejor vida, política, social y personal cada uno de sus socios?.
La pregunta sería, si esas sociedades mercantiles, en las que se desenvuelve cuasi esencialmente la vida de mi querido colega, es posible que sigan en el ámbito jurídico realizando contratos, obligando a la extinta con sus actos, representándola ante la Administración, los Juzgados, etc. Creo que no.
En consecuencia, no sé cómo nadie puede reunirse con Batasuna, Herri Batasuna o Socialista Abertzaleak, si estos partidos ya no existen desde que fueron disueltos por la Sala del 61 del T.S.
Considero que debemos entender que la disolución de un partido supone, “velis nolis”, la muerte civil de cada una de las personas que al mismo se hallan afiliadas. Es decir, como tales personas, podrán hacer lo que les venga en gana, pero nunca podrá decirse que se han reunido con nadie, ni han delinquido a nivel de desobediencia, cuando dicen incluso expresamente, representar a Batasuna (que no lo dijeron), porque sería tanto como decir que yo represento a AHV, sin tener ningún poder de la entidad, o cuando esta ha sido disuelta a virtud de escritura notarial debidamente inscrita en el Registro Mercantil.
De otro lado el compañero utiliza un argumento, a mi modesto juicio, poco válido desde el punto de vista juridico-penal. Dice no ser necesaria la existencia de una orden expresa dirigida a quien deba afectar, para que , incumplida esta, puede hablarse del delito de desobediencia. Pues será un mal argumento, pero en todo caso la bondad o maldad del mismo, habrá que cargársela a la Sala 2ª del Tribunal Supremo, que es quien ha establecido tal doctrina.
En todo caso, me parece evidente que este es el quid auténtico no de la cuestión, sino de éste procedimiento y de este tipo delictivo.
Porque verá. El delito de desobediencia, en este caso, nace teóricamente, de dos resoluciones judiciales, que no de la propia Ley de Partidos Políticos
De un lado, de la sentencia en la que se ilegalizan los partidos políticos antes referenciados y dictada por la Sala especial del artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial..
De otro. De un auto dictado por el Juez Garzón, en un proceso paralelo de aquél, en el que asimismo se adoptan una serie de decisiones, que el Juez ordena sean comunicadas a una serie de Organismos de muy amplio espectro, pero entre los que no se halla ni la Lehendakaritza, ni el Lehendakari.
A todo esto, el art. 6 del Código Penal consagra el prinicpio de que “La ignorancia de las Leyes no excusa de su cumplimiento” Y la teórica prohibición de reunirse con Batasuna, no arranca de ninguna Ley, sino y en todo caso, específicamente del Auto del Juez Garzón y podríamos admitir que genéricamente, de la sentencia de ilegalización, aunque este último aspecto es más que dudoso. Pero podemos admitirlo así, a efectos tan solo dialécticos.
Pues bien, si lo que el Código establece es que la ignorancia de la Ley no excusa de su cumplimiento, no podrá hacerse extensiva esta prohibición a la ignorancia de una resolución judicial, a cuyo conocimiento no está en modo alguno obligado ningún ciudadano, salvo que la sentencia le sea notificada formal y expresamente y dentro de las facultades que el Organo decisor tiene al respecto.
Pero y en todo caso, continúo con la “orden expresa” a la que alude mi estimado colega y sobre la que argumenta.
Cuando la Sala 2ª habla del delito de desobediencia del art. 556 (el que se aplica a los encausados y con cuya circunscripción no estoy de acuerdo en absoluto, al menos por lo que, “prima facie” respecta al Lehendakari, al cual debería aplicársele el art. 410 del Código Penal dada la condición de “autoridad”) exige, para poder apreciar el delito e imputarlo al teórico comitente, las siguientes condiciones o requisitos:
a) “Un mandato expreso, concreto, claro y terminante de hacer o no hacer una específica conducta....”.
b) “Que la orden, revestida de todas las formalidades legales, haya sido claramente notificada al obligado a cumplirla….y
c) “la conducta omisiva de dicho destinatario, que desatiende y no cumple la orden (Sentencias de 5 de julio de 1989, 16 de marzo de 2.003 y 1 de diciembre de 2.003), como decimos siempre los Letrados ilustrados y displicentes,…… entre otras.
De otro lado la desobediencia debe ser, según otras resoluciones de dicho Alto Tribunal (y cito algunas expresiones paradigmáticas), “manifiesta”, “tenaz”, “persistente”, “contumaz” , “franca y terminante”.
¿Cree mi querido compañero, que alguno de todos estos requisitos concurren en el caso de los encausados?. Creo que no. Y ni siquiera a nivel indiciario.
La gran cuestión es. Conociendo como se conocen, desde el inicio del proceso, que de lo que se acusa es de un delito de desobediencia, el Instructor debió plantearse, a mi juicio sin duda alguna, porque a ello le obliga el principio constitucional de la presunción de inocencia, si existía algún indicio “racional” de criminalidad, que justificara la apertura de ningún tipo de procedimiento, con arreglo a la definición e interpretación que del delito hace el T.S.
Y la respuesta, también a mi juicio y sobre estos parámetros, es radicalmente no. Lo contrario es distorsionar el proceso, violar el principio, sagrado en derecho penal, de “intervención mínima” y hace pensar a la ciudadanía, que la apertura de un proceso como éste, no obedecía a razones jurídico-penales, sino a otros intereses que poco o nada tienen que ver con el derecho penal. Y en estas estamos
En consecuencia, el análisis acerca de si existe o no la colaboración necesaria, si el delito debe imputarse exclusivamente a los que representaban a la izquierda abertzale, es baladí. No había indicios y no hay delito y el mantenimiento de un proceso de estas características ha sido innecesario y habríamos de analizar si, incluso, prevaricador.
Hay una comparación que el autor del artículo hace que no me parece feliz.
Manifiesta que otros dos Presidentes, de otras tantas Comunidades Autónomas, también fueron enjuiciados y obligados a sentarse en el banquillo de los acusados. Los de Castilla y León y el de Cantabria, cuyos nombres no hacen al caso. Pero sí lo hace por los delitos de que eran acusados.
Se trataba de un delito “contra los derechos de los trabajadores” (del que fue absuelto), el de Castilla y de “malversación de caudales público y prevaricación”, por el que fue condenado el de Cantabria.
Con absoluto respeto para quien fue absuelto, los tipos delictivos, por su gravedad, no tienen nada que ver con las reuniones que celebraron los inculpados. Su finalidad no era la que se podía perseguir con la comisión de los delitos de que se acusaba a los mencionados. Pretendían los hoy encausados, , incluso aunque hubieran desobedecido una orden judicial, un fin absolutamente noble, como era, tratar de encontrar vías para la paz de la que todos, hace muchos años, estamos necesitados. Y otra cosa es que pensemos que la vía del diálogo para el logro de la paz es inútil, innecesaria y hasta políticamente perjudicial. Pero en este caso, el fin, imagino que todos pensamos era de buena fe, en modo alguno era perverso o pernicioso, como el de llevarso los dienros públicos.
Para finalizar, querido compañero. Podría convenir contigo en que el enjuiciamiento de cualquier persona, tenga la consideración que tenga, debería ser admitido como un signo de absoluta normalidad democrática.
Pero de un lado, los Jueces no son Dios. Se equivocan. Pueden ser juzgadas sus resoluciones a la luz de los preceptos que aplican. Y asimismo, la ciudadanía tiene perfecto derecho a tratar de responder a las preguntas que se hacen cuando las resoluciones que los Jueces adoptan, no se ajustan a su sentido de la justicia. Y esto también debe ser considerado como normalidad democrática.
Y desde luego en este caso, creo que la razón se halla del lado de quienes, a mi juicio, injustamente, se ven obligados a sentarse innecesariamente en el banquillo, porque con eso su honor, ha sido gravemente mancillado. Y con esto basta. O debería haber bastado desde el inicio del proceso.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
Noviembre 2008
30.09.08
Y AL FINAL SE CORONARON DE GLORIA (¡ Vaya sentencia….!)
…Un auténtico carajo, que diría el ínclito Del Olmo (El Correo) cada vez que ve en el Bocho una escultura que no representa, “velis nolis” y sin esfuerzo mental alguno, lo que dice representar. Esto es lo que a mi modestísimo juicio, constituye la sentencia del T. Constitucional acerca de la consulta propuesta por el Lehendakari Ibarretxe y los partidos que apoyan la misma.
Creo, honradamente, que los Magistrados del Tribunal Constitucional se han lucido. Jurídicamente hablando, no hemos aprendido nada. Es más y como ahora veremos, los argumentos que se utilizan para tumbar la consulta, son, no solo endebles, son sonrojantes. Insoportables y ni el Gobierno de la Nación que recurrió la decisión del Parlamento Vasco, ni quienes le apoyaron pueden estar satisfechos. Cuando uno pierde un pleito, lo que al menos espera es que los argumentos (con los que seguro no va a comulgar) le dejen dubitativo…., y jurídicamente satisfecho. Eso pasa con los buenos Abogados y los buenos Jueces. Que cada vez quedan menos. He perdido, pero el Juez ha argumentado bien, correcta, adecuadamente, aunque no esté conforme con el contenido de la resolución.
El Juez, en términos genéricos, no puede solo tratar de aplicar el derecho o la jurisprudencia que ampara los preceptos. Debe ir más allá., cuando el caso se lo exija. Y este era un asunto de alta meditación. Se ha quedado en un pensamiento liviano, en lugar de haber dedicado al mismo, Misa y Rosario, si hubiere sido preciso, como hoy habría hecho el nuevo Presidente del C.G.P. y del T.S. El T. Constitucional debió analizar los nuevos hechos, las novedosas situaciones que se le planteaban y analizar no solo si aquélla nueva situación se ajustaba o no a la norma, con mayor o menor exactitud y precisión, sino también, entrar a fondo en si la consulta que se pretendía era justa o injusta, democrática y si la puesta a disposición de la ciudadanía vasca del ejercicio de su derecho a opinar, causaba más daño a la democracia o a la norma que sustentaba la consulta. ¿Qué magnífica ocasión para haberse asemejado a Quebec!
Y a fuer de sincero los Magistrados no se han preocupado de nada de esto.
Se han quedado en la mera superficie de la normativa y esta ha sido utilizada con una gran sinrazón.
Han perdido una magnífica ocasión de dar una soberana lección a los políticos.
Y han argumentado con una pobreza que personalmente me ha dejado verdaderamente helado. También es verdad que el frío que la resolución me ha producido, no va a causar el más mínimo sentimiento de duda o reflexión en los resolventes, pero estimo que cuando no se busca la justicia sino la razón de la sinrazón política, el derecho pierde fuerza, se deshace como escarcha entre las manos y los ciudadanos y los juristas perdemos por ello, confianza en los Tribunales. Que no son meros aplicadores de la Ley, sino buscadores acérrimos de la paz social.
Sus Señorías han partido de la sencilla base de que lo que había de hacerse era responder a una pregunta. ¿Qué es un referéndum?. ¿Cuáles son los principios que lo adornan y caracterizan?. Definidos estos, la pregunta sigue. ¿La consulta convocada por el cuatripartito, reúne estas características?. Si. Ergo es un referéndum y como estos solo los puede convocar el Estado, ex. Arts. 149.1.32 de la Constitución, pues la convocatoria es inconstitucional.
No busquen más explicaciones a la sentencia.
Y para ese triste viaje no hacían falta alforjas de ninguna especie.
Es esta una sentencia que no nos interesa absolutamente para nada. Con ella, una vez más, el Poder Judicial, en su máxima representación, se ha puesto al servicio del poder político, creo que no ha sabido soportar la presión, y seguramente en sus pensamientos se han preguntado. ¿Cómo vamos a permitir que la consulta se celebre, aún cuando busque traer la paz, incluso para nosotros mismos (también perseguidos y escoltados)? ¿Qué van a decir de nosotros, cuando se han dicho las cosas que se han dicho, asaz bochornosas de Ibarretxe?. ¿Podríamos soportar la presión a que nos someterán todos los medios de comunicación de España, excepto el Deia?. Pues honradamente no. Ergo la sentencia no podía ser otra. No habríamos de preocuparnos de una mejor argumentación jurídica. La solución es no y lo que digamos no hará sino dejar nuestras conciencias no sé si tranquilas (confío por su bien que no), pero sí a nosotros mismos y a nuestras carreras.
Una maravillosa ocasión de haber analizado en profundidad el ejemplo de otros muchos países que han buscado soluciones. Una forma maravillosa de haber entrado a fondo en el original, atrevido y novedoso planteamiento jurisdiccional. Pero no, se ha preferido la comodidad al riesgo. La superficialidad al valor. El “noli me tangere”, el “vade retro Satanas”, al agarrar el toro por los cuernos y pasar el Rubicón, aún a riesgo de resultar ahogado, no sé si para darle la razón o no al Parlamento Vasco, pero sí para al menos, que los que esperábamos con expectación jurídico-política ambiciosa, como juristas y ciudadanos, nos hubiéramos podido quedar satisfechos y no con la amarga sensación de que el problema de fondo, no solo no se ha resuelto, sino que la posibilidad, una vez más, de llegar a una fórmula de pacificación a este País, se ha cercenado de una manera asaz triste, e impropia de unos juristas del mayor prestigio nacional, o así debería suponerse.
Nuevamente. “Requiscat in pacem” el derecho y la política.
En todo caso, seguro que el Lehendakari lo seguirá intentando. Y hará bien. Al menos cumplirá con su deber esencial, como primer político de este pequeño País. Tratar de alcanzar la paz mediante el diálogo y la comprensión mutua. La ciudadanía, al final, se lo agradeceremos y contará con la ayuda que precise en este orden de cosas.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
30 de Septiembre de 2008
…Un auténtico carajo, que diría el ínclito Del Olmo (El Correo) cada vez que ve en el Bocho una escultura que no representa, “velis nolis” y sin esfuerzo mental alguno, lo que dice representar. Esto es lo que a mi modestísimo juicio, constituye la sentencia del T. Constitucional acerca de la consulta propuesta por el Lehendakari Ibarretxe y los partidos que apoyan la misma.
Creo, honradamente, que los Magistrados del Tribunal Constitucional se han lucido. Jurídicamente hablando, no hemos aprendido nada. Es más y como ahora veremos, los argumentos que se utilizan para tumbar la consulta, son, no solo endebles, son sonrojantes. Insoportables y ni el Gobierno de la Nación que recurrió la decisión del Parlamento Vasco, ni quienes le apoyaron pueden estar satisfechos. Cuando uno pierde un pleito, lo que al menos espera es que los argumentos (con los que seguro no va a comulgar) le dejen dubitativo…., y jurídicamente satisfecho. Eso pasa con los buenos Abogados y los buenos Jueces. Que cada vez quedan menos. He perdido, pero el Juez ha argumentado bien, correcta, adecuadamente, aunque no esté conforme con el contenido de la resolución.
El Juez, en términos genéricos, no puede solo tratar de aplicar el derecho o la jurisprudencia que ampara los preceptos. Debe ir más allá., cuando el caso se lo exija. Y este era un asunto de alta meditación. Se ha quedado en un pensamiento liviano, en lugar de haber dedicado al mismo, Misa y Rosario, si hubiere sido preciso, como hoy habría hecho el nuevo Presidente del C.G.P. y del T.S. El T. Constitucional debió analizar los nuevos hechos, las novedosas situaciones que se le planteaban y analizar no solo si aquélla nueva situación se ajustaba o no a la norma, con mayor o menor exactitud y precisión, sino también, entrar a fondo en si la consulta que se pretendía era justa o injusta, democrática y si la puesta a disposición de la ciudadanía vasca del ejercicio de su derecho a opinar, causaba más daño a la democracia o a la norma que sustentaba la consulta. ¿Qué magnífica ocasión para haberse asemejado a Quebec!
Y a fuer de sincero los Magistrados no se han preocupado de nada de esto.
Se han quedado en la mera superficie de la normativa y esta ha sido utilizada con una gran sinrazón.
Han perdido una magnífica ocasión de dar una soberana lección a los políticos.
Y han argumentado con una pobreza que personalmente me ha dejado verdaderamente helado. También es verdad que el frío que la resolución me ha producido, no va a causar el más mínimo sentimiento de duda o reflexión en los resolventes, pero estimo que cuando no se busca la justicia sino la razón de la sinrazón política, el derecho pierde fuerza, se deshace como escarcha entre las manos y los ciudadanos y los juristas perdemos por ello, confianza en los Tribunales. Que no son meros aplicadores de la Ley, sino buscadores acérrimos de la paz social.
Sus Señorías han partido de la sencilla base de que lo que había de hacerse era responder a una pregunta. ¿Qué es un referéndum?. ¿Cuáles son los principios que lo adornan y caracterizan?. Definidos estos, la pregunta sigue. ¿La consulta convocada por el cuatripartito, reúne estas características?. Si. Ergo es un referéndum y como estos solo los puede convocar el Estado, ex. Arts. 149.1.32 de la Constitución, pues la convocatoria es inconstitucional.
No busquen más explicaciones a la sentencia.
Y para ese triste viaje no hacían falta alforjas de ninguna especie.
Es esta una sentencia que no nos interesa absolutamente para nada. Con ella, una vez más, el Poder Judicial, en su máxima representación, se ha puesto al servicio del poder político, creo que no ha sabido soportar la presión, y seguramente en sus pensamientos se han preguntado. ¿Cómo vamos a permitir que la consulta se celebre, aún cuando busque traer la paz, incluso para nosotros mismos (también perseguidos y escoltados)? ¿Qué van a decir de nosotros, cuando se han dicho las cosas que se han dicho, asaz bochornosas de Ibarretxe?. ¿Podríamos soportar la presión a que nos someterán todos los medios de comunicación de España, excepto el Deia?. Pues honradamente no. Ergo la sentencia no podía ser otra. No habríamos de preocuparnos de una mejor argumentación jurídica. La solución es no y lo que digamos no hará sino dejar nuestras conciencias no sé si tranquilas (confío por su bien que no), pero sí a nosotros mismos y a nuestras carreras.
Una maravillosa ocasión de haber analizado en profundidad el ejemplo de otros muchos países que han buscado soluciones. Una forma maravillosa de haber entrado a fondo en el original, atrevido y novedoso planteamiento jurisdiccional. Pero no, se ha preferido la comodidad al riesgo. La superficialidad al valor. El “noli me tangere”, el “vade retro Satanas”, al agarrar el toro por los cuernos y pasar el Rubicón, aún a riesgo de resultar ahogado, no sé si para darle la razón o no al Parlamento Vasco, pero sí para al menos, que los que esperábamos con expectación jurídico-política ambiciosa, como juristas y ciudadanos, nos hubiéramos podido quedar satisfechos y no con la amarga sensación de que el problema de fondo, no solo no se ha resuelto, sino que la posibilidad, una vez más, de llegar a una fórmula de pacificación a este País, se ha cercenado de una manera asaz triste, e impropia de unos juristas del mayor prestigio nacional, o así debería suponerse.
Nuevamente. “Requiscat in pacem” el derecho y la política.
En todo caso, seguro que el Lehendakari lo seguirá intentando. Y hará bien. Al menos cumplirá con su deber esencial, como primer político de este pequeño País. Tratar de alcanzar la paz mediante el diálogo y la comprensión mutua. La ciudadanía, al final, se lo agradeceremos y contará con la ayuda que precise en este orden de cosas.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
30 de Septiembre de 2008
¿DE QUE SE LE ACUSA?
Y esta pregunta hace referencia a la actitud del Lehendakari respecto de sus dos propuestas tendentes, en el fondo, de tratar de explorar una posible solución del conflicto vasco, en el que supongo que al menos, todos coincidiremos que existe.
También podemos, como el avestruz, negar que este exista y dejar que mientras muchos sufren sus indeseables consecuencias, se perpetúe en el tiempo.
O también podemos creer y se tiene todo el derecho del Universo a hacerlo, que este se resolverá por medios policiales y judiciales.
Pero esto, supongo, que en modo alguno debe excluir la posibilidad de tratar de arreglar este desolador entuerto, por vías distintas. Que no solo se hallan en manos, también esto es verdad, del Lehendakari, pero que no por ello debemos eliminar de raíz, la posibilidad de que éste, el Lehendakari y los partidos ahora ya del cuatripartito, traten de explorar, discurrir, analizar al menos, otra vía que a él se le ocurra, siempre que esta no sea la vía de la violencia., como de otro lado, algunos olvidadizos que hoy levantan la voz ufanos y como paradigmas de la eticidad, pusieron en práctica tampoco hace demasiado tiempo.
Si admitimos estas premisas. Si admitimos asimismo que el conflicto donde esencialmente se produce es en Euskadi. Si admitimos que sus consecuencias son absolutamente insoportables, para algunos (no para todos, tanto los excluidos como los escoltados, que molestos estarán, pero aseguradas sus vidas y haciendas las tienen aseguradas), deberíamos ser más permisivos, más permeables a las diversas iniciativas y no poner la Ley al servicio de la obstrucción, sobre todo cuando es el Lehendakari quien trata de resolver el conflicto.
Personalmente y con absoluta independencia de lo que de sus iniciativas hubiere resultado, cuando veo, leo y oigo, los denuestos que debe escuchar nuestra primera autoridad autonómica y los partidos que lo apoyan, por buscar caminos que resuelvan el problema, me pregunto, no sin tristeza, ¿en qué País de orates nos encontramos. Y constantemente me martiriza el cerebro, y me pregunto con asombro, cómo es posible que la buena fe, la palabra, y el diálogo se hallen tan deteriorados, de forma que el resultado final sea poner al pie de esa ciega, sorda y ahora vengativa Justicia, todo este tipo de propuestas, de manera que la buena voluntad acabe en el banquillo de los acusados y los hombres que pretendieron traer la paz y el sosiego a esta Comunidad y a esta Patria, puedan resultar, cuando menos, crucificados, inhabilitados y perseguidos? (ya lo están siendo).
En verdad debo decir, que ya hace tiempo los escalofríos se han adueñado de mi pensamiento, cuando observo cómo una persona honesta, éticamente irreprochable, es llevada día sí y día también, al pie de unos caballos desaforados, que me hacen pensar en que las dos Españas siguen existiendo con la misma virulencia que hace años, que poco o nada ha cambiado y, que solo precisaríamos de un pequeño impulso para saltar y acabar, otra vez, todos en la calle, a hostia limpia. Y no deberíamos olvidar que los conflictos enquistados o mal solucionados, tienen como misión el reiniciarse.
Porque y además. Lo que pretende el Lehendakari, acertada o equivocadamente, esa es otra cuestión, es ser coherente consigo mismo. Y tratar de cumplir con una de sus principales promesas electorales. Traer la paz a este pueblo. ¿Es eso indigno?.
Por eso cuando quiere preguntar y no le permiten hacerlo. Cuando formula preguntas que ni siquiera llegan a quienes deben contestarlas, más que a mero nivel anecdótico, la cuestión es, ¿quieren que se vaya?. Y mi siguiente pregunta es. ¿Y los que pretenden venir, serían mejores?.Y sobre todo, ¿solucionarían el problema?
Porque los oponentes, tanto a una u otra consulta, ya han tenido tiempo de encauzar al menos, el conflicto y han fracasado. Pero es verdad que lo intentaron. ¿Y al Lehendakari, porque no?. ¿Qué especie de maldición ha recaído sobre su persona en particular, para que Suárez, sí, Felipe González también, Aznar idem de lienzo y el Lehendakari, por qué no?. Alguien debería tener el honor de explicar la contradicción. Porque mucho se exige a los nacionalistas para que se impliquen en la lucha antiterrorista, pero se conoce que la terminación del terrorismo de ETA, solo debe lograrse al toque de tambor madrileño, a tiros, juicios y prisiones, pero no por la vía más natural, que es mirando al enemigo a los ojos, escuchando y buscando un amanecer en que todos nos sintamos complacidos en un territorio tan pequeño, pero tan díscolo, por culpa de todos.
Es posible que atender a todos (aún cuando estos no lo crean) le haya impedido tener más éxito en sus iniciativas. Como si ellos, cuando tomaron rumbo a lo desconocido hubieran encontrado la oposición del Lehendakari a su iniciativa. Tuvieron sus bendiciones y con él la de los nacionalistas. Fracasaron y fracasamos todos. Respóndame con sinceridad. ¿Qué especial rechazo les producen las iniciativas del Lehendakari y el propio Lehendakai?
Tengo para mí que aquí no se trata de preguntar y oír al pueblo. Sino de obedecer y cuando fuere preciso, inclinar la cabeza, como auténticos asnos y dejar que el todopoderoso asentado en La Moncloa, decida por todos nosotros. Porque no fuere a ser que loS españoles todos crean que ellos deciden. Se decide en La Moncloa y en los Consejos de Administración. Nosotros, el pueblo español y el vasco(menos el español que el vasco, por simple cuestión de número) no resolvemos nada. Pero si tenemos líderes políticos imaginativos, dejémosles, que hasta les podrán permitir, seguro, que ellos, en la capital del Reino, se apunten la gloria. Porque me barrunto que al Lehendakari la gloria le importa un huevo. Le importa y mucho su pueblo, pero al menos una parte de ese pueblo no le respeta y no sé si le quiere. Y a no confundir esto con el no estar de acuerdo, que a esto, evidentemente, tienen perfecto derecho.
Por eso y por otras razones procedentes de ciertas gentes de su propio partido, yo cantaría el Agur Jaunak y que pongan a otro, que al final, el conflicto solo se resolverá como quiere el Lehendakari Ibarretxe. Diálogo y aceptación.
Estimo que como pueblo, tanto el vasco como el español, valemos poco.
En cualquier caso, y ahora que puede ser llegada la hora de ese Agur que debería entonar, debe saber que aquí tiene algunos ciudadanos que sabemos y sabremos apreciar siempre su esfuerzo, sus intentos, su férrea voluntad de no cejar en el intento de lograr el bienestar de su pueblo y que si esto no se ha logrado, mucha culpa de ello deben apuntársela aquéllos que con muy escasa imaginación siguieron por el camino del fracaso, día tras día.
Lo intentaste Lehendakari. Con toda tu alma. Que populares y socialistas, de la manita, tomen la iniciativa y sean ellos los que recorran el mismo camino de espinas que a ti te han hecho recorrer. También ellos tienen derecho a subir al Gólgota. No seas egoísta y permíteselo. Lo que pasa es que conociéndote, como te conozco, no me harás ni puñetero caso y seguirás sufriendo, como hasta ahora lo has venido haciendo. Espero que tu pueblo, al que sirves con toda tu alma (¡pero a todo tu pueblo, que nadie lo olvide!) te recuerde con afecto. Y hasta con una cierta admiración.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
27 de Septiembre de 2008
Y esta pregunta hace referencia a la actitud del Lehendakari respecto de sus dos propuestas tendentes, en el fondo, de tratar de explorar una posible solución del conflicto vasco, en el que supongo que al menos, todos coincidiremos que existe.
También podemos, como el avestruz, negar que este exista y dejar que mientras muchos sufren sus indeseables consecuencias, se perpetúe en el tiempo.
O también podemos creer y se tiene todo el derecho del Universo a hacerlo, que este se resolverá por medios policiales y judiciales.
Pero esto, supongo, que en modo alguno debe excluir la posibilidad de tratar de arreglar este desolador entuerto, por vías distintas. Que no solo se hallan en manos, también esto es verdad, del Lehendakari, pero que no por ello debemos eliminar de raíz, la posibilidad de que éste, el Lehendakari y los partidos ahora ya del cuatripartito, traten de explorar, discurrir, analizar al menos, otra vía que a él se le ocurra, siempre que esta no sea la vía de la violencia., como de otro lado, algunos olvidadizos que hoy levantan la voz ufanos y como paradigmas de la eticidad, pusieron en práctica tampoco hace demasiado tiempo.
Si admitimos estas premisas. Si admitimos asimismo que el conflicto donde esencialmente se produce es en Euskadi. Si admitimos que sus consecuencias son absolutamente insoportables, para algunos (no para todos, tanto los excluidos como los escoltados, que molestos estarán, pero aseguradas sus vidas y haciendas las tienen aseguradas), deberíamos ser más permisivos, más permeables a las diversas iniciativas y no poner la Ley al servicio de la obstrucción, sobre todo cuando es el Lehendakari quien trata de resolver el conflicto.
Personalmente y con absoluta independencia de lo que de sus iniciativas hubiere resultado, cuando veo, leo y oigo, los denuestos que debe escuchar nuestra primera autoridad autonómica y los partidos que lo apoyan, por buscar caminos que resuelvan el problema, me pregunto, no sin tristeza, ¿en qué País de orates nos encontramos. Y constantemente me martiriza el cerebro, y me pregunto con asombro, cómo es posible que la buena fe, la palabra, y el diálogo se hallen tan deteriorados, de forma que el resultado final sea poner al pie de esa ciega, sorda y ahora vengativa Justicia, todo este tipo de propuestas, de manera que la buena voluntad acabe en el banquillo de los acusados y los hombres que pretendieron traer la paz y el sosiego a esta Comunidad y a esta Patria, puedan resultar, cuando menos, crucificados, inhabilitados y perseguidos? (ya lo están siendo).
En verdad debo decir, que ya hace tiempo los escalofríos se han adueñado de mi pensamiento, cuando observo cómo una persona honesta, éticamente irreprochable, es llevada día sí y día también, al pie de unos caballos desaforados, que me hacen pensar en que las dos Españas siguen existiendo con la misma virulencia que hace años, que poco o nada ha cambiado y, que solo precisaríamos de un pequeño impulso para saltar y acabar, otra vez, todos en la calle, a hostia limpia. Y no deberíamos olvidar que los conflictos enquistados o mal solucionados, tienen como misión el reiniciarse.
Porque y además. Lo que pretende el Lehendakari, acertada o equivocadamente, esa es otra cuestión, es ser coherente consigo mismo. Y tratar de cumplir con una de sus principales promesas electorales. Traer la paz a este pueblo. ¿Es eso indigno?.
Por eso cuando quiere preguntar y no le permiten hacerlo. Cuando formula preguntas que ni siquiera llegan a quienes deben contestarlas, más que a mero nivel anecdótico, la cuestión es, ¿quieren que se vaya?. Y mi siguiente pregunta es. ¿Y los que pretenden venir, serían mejores?.Y sobre todo, ¿solucionarían el problema?
Porque los oponentes, tanto a una u otra consulta, ya han tenido tiempo de encauzar al menos, el conflicto y han fracasado. Pero es verdad que lo intentaron. ¿Y al Lehendakari, porque no?. ¿Qué especie de maldición ha recaído sobre su persona en particular, para que Suárez, sí, Felipe González también, Aznar idem de lienzo y el Lehendakari, por qué no?. Alguien debería tener el honor de explicar la contradicción. Porque mucho se exige a los nacionalistas para que se impliquen en la lucha antiterrorista, pero se conoce que la terminación del terrorismo de ETA, solo debe lograrse al toque de tambor madrileño, a tiros, juicios y prisiones, pero no por la vía más natural, que es mirando al enemigo a los ojos, escuchando y buscando un amanecer en que todos nos sintamos complacidos en un territorio tan pequeño, pero tan díscolo, por culpa de todos.
Es posible que atender a todos (aún cuando estos no lo crean) le haya impedido tener más éxito en sus iniciativas. Como si ellos, cuando tomaron rumbo a lo desconocido hubieran encontrado la oposición del Lehendakari a su iniciativa. Tuvieron sus bendiciones y con él la de los nacionalistas. Fracasaron y fracasamos todos. Respóndame con sinceridad. ¿Qué especial rechazo les producen las iniciativas del Lehendakari y el propio Lehendakai?
Tengo para mí que aquí no se trata de preguntar y oír al pueblo. Sino de obedecer y cuando fuere preciso, inclinar la cabeza, como auténticos asnos y dejar que el todopoderoso asentado en La Moncloa, decida por todos nosotros. Porque no fuere a ser que loS españoles todos crean que ellos deciden. Se decide en La Moncloa y en los Consejos de Administración. Nosotros, el pueblo español y el vasco(menos el español que el vasco, por simple cuestión de número) no resolvemos nada. Pero si tenemos líderes políticos imaginativos, dejémosles, que hasta les podrán permitir, seguro, que ellos, en la capital del Reino, se apunten la gloria. Porque me barrunto que al Lehendakari la gloria le importa un huevo. Le importa y mucho su pueblo, pero al menos una parte de ese pueblo no le respeta y no sé si le quiere. Y a no confundir esto con el no estar de acuerdo, que a esto, evidentemente, tienen perfecto derecho.
Por eso y por otras razones procedentes de ciertas gentes de su propio partido, yo cantaría el Agur Jaunak y que pongan a otro, que al final, el conflicto solo se resolverá como quiere el Lehendakari Ibarretxe. Diálogo y aceptación.
Estimo que como pueblo, tanto el vasco como el español, valemos poco.
En cualquier caso, y ahora que puede ser llegada la hora de ese Agur que debería entonar, debe saber que aquí tiene algunos ciudadanos que sabemos y sabremos apreciar siempre su esfuerzo, sus intentos, su férrea voluntad de no cejar en el intento de lograr el bienestar de su pueblo y que si esto no se ha logrado, mucha culpa de ello deben apuntársela aquéllos que con muy escasa imaginación siguieron por el camino del fracaso, día tras día.
Lo intentaste Lehendakari. Con toda tu alma. Que populares y socialistas, de la manita, tomen la iniciativa y sean ellos los que recorran el mismo camino de espinas que a ti te han hecho recorrer. También ellos tienen derecho a subir al Gólgota. No seas egoísta y permíteselo. Lo que pasa es que conociéndote, como te conozco, no me harás ni puñetero caso y seguirás sufriendo, como hasta ahora lo has venido haciendo. Espero que tu pueblo, al que sirves con toda tu alma (¡pero a todo tu pueblo, que nadie lo olvide!) te recuerde con afecto. Y hasta con una cierta admiración.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
27 de Septiembre de 2008
¿HASTA CUANDO LA DEMAGOGIA?
Y el concepto de esta expresión debemos tenerlo claro. Prometer cosas a sabiendas de que las mismas o no pueden cumplirse o que aún cumplidas con ellas no se solucionarán los problemas.
Que en materia delincuencial, la derecha practique la demagogia, mal está, pero que lo hagan los progresistas de izquierdas, no solo está mal, es contrario a sus principios básicos y con la adopción de las mismas mienten a sabiendas, tanto a su electorado y al resto del País.
Si la izquierda se nos hace demagógica, apaga y vámonos. ¿A quién votaremos?.
Y con este “introito”.
Me estoy refiriendo a las últimas medidas anunciadas por el Gobierno de R. Zapatero, en relación a los delitos de terrorismo, sexuales y demás tipos, respecto de los cuales y se supone que con el fin de evitar su comisión y proliferación, han anunciado la adopción de una serie de medidas, que yo calificaría de gloriosamente inútiles, tales como la colocación de pulseras a los que salgan de la prisión, veinte años de vigilancia para los no arrepentidos, regenerados o rehabilitados y así sucesivamente.
No sé cuándo acabará la ciudadanía por darse cuenta de que todas estas medidas, si no van acompañadas de otras complementarias, no sirven absolutamente para nada en cuanto a la erradicación del delito hace referencia. Si algún día el ciudadano deja de pedir “más penas”, la “cadena perpetua”, “que se pudra en la cárcel”, “que los castren”, “los rellenen de productos químicos para evitar su libido”, será el momento en que los Gobiernos dejen de utilizar la demagogia como sistema para acallar sus propias conciencias. Y mira que hoy, en el Gobierno, parece que hay gente sabia (el de Justicia, el de Sanidad y a lo mejor tengo que pararme). Pues no. Seguimos, siempre igual, inventando nuevas medidas represivas (algunas pretenden ser preventivas, inútilmente preventivas diría yo), con lo que lo único que conseguimos es que la ciudadanía deje de manifestarse, pedir, presionar y olvidar.
Pero no solucionamos el problema. Y lo malo es que, no solo lo sabemos, sino que ni siquiera lo intentamos, ¡qué solucionar!, ni siquiera encauzar.
¡Ay los políticos de cortito recorrido!.
Son aquéllos que solo miran a sus bancos de Diputados y piensan que lo importante es mantener estos ocupados, como sea, en favor de los suyos.
Ahora y cada vez más, las cárceles se encuentran más llenas ….y además, más masificadas, porque si estamos en más de setenta mil reclusos, y se construyen pocas cárceles nuevas, lo que significa que un mayor número de personas ocupan el mismo espacio físico, llegaremos a la conclusión, a este paso, que lo que manda la Ley y el Reglamento penitenciarios pasará (está pasando) a mejor vida, cargando de problemas a los Jueces que se encargan de las prisiones, porque la masificación solo crea más y más problemas. Y las prisiones están para evitar que los privados de libertad, no se vean privados de más derechos que los establecidos por sentencia y asimismo, para que, quien salga de la prisión no vuelva a causar problemas al resto de sus conciudadanos. Pero, al paso que vamos las prisiones son meros almacenes donde el hombre-delincuente, se pudre irremediablemente para el posible ejercicio de su futura liberta. Y eso, a pesar de los trogloditas del ¡que se pudran!, no soluciona el problema delincuencial.
Es lamentable, en todo caso, que se establezcan solo éste tipo de medidas y aquéllas que deben atacar a fondo el problema delincuencial, no se toman o tomadas, se olvidan, quedan en un papel mojado verdaderamente increíble. No es difícil predecir este tipo de cosas.
Recuerde el lector, que cuando el problema de la violencia sobre la mujer (y se olvida la que se ejerce por estas sobre los hombres, que en este aspecto, aunque en menor cantidad, también sufren los embates femeninos), se publicaron una serie de disposiciones legales que sobre el papel, aparte de las medidas penales de tipo represivo, contemplaban otras medidas en las que, desde la infancia, debían adoptarse en las escuelas y colegios (horas lectivas dedicadas a la educación desde la niñez en el respeto y la consideración de la mujer como un ser exactamente igual y a veces superior al hombre). Todas esas enseñanzas debían impartirse en todos los niveles de la misma.
Recuerdo unas jornadas organizadas por la Fiscalía del TSJ del País Vasco, y predije como Ponente, (y siempre he sido mal profeta, pero esto era de libro) que las tales medidas, con ser absolutamente imprescindibles y sabias, porque trataban de atajar el problema en su raíz (la educación), no servirían de gran cosa, porque no veía a ninguna escuela, colegio (incluso los religiosos), “robando” ni un solo minuto en la formación matemática, física, química y hasta literaria del alumno, a favor de este tipo educacional, porque estas son enseñanzas “provechosas” para triunfar en la vida (fin último al parecer del hombre), mientras que conseguir formar un buen ciudadano, o un buen cristiano, tanto da, no era en el futuro rentable económicamente hablando, en manera alguna, de forma que pronto, más pronto que tarde, acabaríamos por darnos cuenta de que todo aquello quedaría, como tantas veces, en un verdadero sermón en el desierto o entre peñascales, de donde las aves del Cielo se llevarían la semilla, continuando las cosas igual que estaban antes de publicarse la Ley. En un auténtico pedregal vacío de yerba.
Pues estas medidas que ahora los sabios políticos manejan, saben perfectamente que no servirán para atajar el conflicto, la delincuencia y por tanto las agresiones. Podrá Ud., controlar a los delincuentes, pero ¿cómo controla Ud. a los delincuentes en potencia?.
El delincuente no es fruto de la educación, de la enseñanza y de la cultura. Un país culto (que nada tiene que ver con un País económicamente avanzado) no es un país de delincuentes, o al menos lo será en menor medida que aquél para el que el hombre y la mujer, son meros burros de carga, útiles para producir bienes de consumo, aún cuando no sepan ni siquiera cuál pueda ser el Rey Sol, D. Felipe II o Buda y Cristo, benditos.
Por ello considero estas medidas, por sí solas, absolutamente demagógicas. Porque saben quienes las promueven, que por sí solas (y por ahora la soledad las acompaña siempre, desde el Gobierno de Aznar hasta hoy) no solucionarán el problema. El derecho penal es un mal necesario, como los Médicos y los Abogados, pero con el derecho penal nunca hemos prevenido absolutamente nada. La prevención se halla, tan solo, en la educación. Y esto se ha olvidado desde el ataque a las Torres Gemelas, porque al final, todos estamos por la seguridad, por encima no solo de la libertad, sino incluso de la toma de contacto, siquiera, de los valores morales ciudadanos más básicos.
Miren sino, lo que ha ocurrido con la Educación para la ciudadanía. Oposición desde un lado. Cercenamiento de sus mejores valores. Y ahora, tiempo al tiempo, vamos a ver también si las escuelas, colegios y demás entes educativos aguantan el tipo y hacen de aquél un nuevo paradigma, no permitiendo que se transforme en una especie de “Formación del Espíritu nacional”, es decir, en una de aquéllas Marías de nuestra época, que …., “había que aprobar sin más”.
Gobernantes. Menos derecho penal y más cultura.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
26 de Septiembre de 2.008
Y el concepto de esta expresión debemos tenerlo claro. Prometer cosas a sabiendas de que las mismas o no pueden cumplirse o que aún cumplidas con ellas no se solucionarán los problemas.
Que en materia delincuencial, la derecha practique la demagogia, mal está, pero que lo hagan los progresistas de izquierdas, no solo está mal, es contrario a sus principios básicos y con la adopción de las mismas mienten a sabiendas, tanto a su electorado y al resto del País.
Si la izquierda se nos hace demagógica, apaga y vámonos. ¿A quién votaremos?.
Y con este “introito”.
Me estoy refiriendo a las últimas medidas anunciadas por el Gobierno de R. Zapatero, en relación a los delitos de terrorismo, sexuales y demás tipos, respecto de los cuales y se supone que con el fin de evitar su comisión y proliferación, han anunciado la adopción de una serie de medidas, que yo calificaría de gloriosamente inútiles, tales como la colocación de pulseras a los que salgan de la prisión, veinte años de vigilancia para los no arrepentidos, regenerados o rehabilitados y así sucesivamente.
No sé cuándo acabará la ciudadanía por darse cuenta de que todas estas medidas, si no van acompañadas de otras complementarias, no sirven absolutamente para nada en cuanto a la erradicación del delito hace referencia. Si algún día el ciudadano deja de pedir “más penas”, la “cadena perpetua”, “que se pudra en la cárcel”, “que los castren”, “los rellenen de productos químicos para evitar su libido”, será el momento en que los Gobiernos dejen de utilizar la demagogia como sistema para acallar sus propias conciencias. Y mira que hoy, en el Gobierno, parece que hay gente sabia (el de Justicia, el de Sanidad y a lo mejor tengo que pararme). Pues no. Seguimos, siempre igual, inventando nuevas medidas represivas (algunas pretenden ser preventivas, inútilmente preventivas diría yo), con lo que lo único que conseguimos es que la ciudadanía deje de manifestarse, pedir, presionar y olvidar.
Pero no solucionamos el problema. Y lo malo es que, no solo lo sabemos, sino que ni siquiera lo intentamos, ¡qué solucionar!, ni siquiera encauzar.
¡Ay los políticos de cortito recorrido!.
Son aquéllos que solo miran a sus bancos de Diputados y piensan que lo importante es mantener estos ocupados, como sea, en favor de los suyos.
Ahora y cada vez más, las cárceles se encuentran más llenas ….y además, más masificadas, porque si estamos en más de setenta mil reclusos, y se construyen pocas cárceles nuevas, lo que significa que un mayor número de personas ocupan el mismo espacio físico, llegaremos a la conclusión, a este paso, que lo que manda la Ley y el Reglamento penitenciarios pasará (está pasando) a mejor vida, cargando de problemas a los Jueces que se encargan de las prisiones, porque la masificación solo crea más y más problemas. Y las prisiones están para evitar que los privados de libertad, no se vean privados de más derechos que los establecidos por sentencia y asimismo, para que, quien salga de la prisión no vuelva a causar problemas al resto de sus conciudadanos. Pero, al paso que vamos las prisiones son meros almacenes donde el hombre-delincuente, se pudre irremediablemente para el posible ejercicio de su futura liberta. Y eso, a pesar de los trogloditas del ¡que se pudran!, no soluciona el problema delincuencial.
Es lamentable, en todo caso, que se establezcan solo éste tipo de medidas y aquéllas que deben atacar a fondo el problema delincuencial, no se toman o tomadas, se olvidan, quedan en un papel mojado verdaderamente increíble. No es difícil predecir este tipo de cosas.
Recuerde el lector, que cuando el problema de la violencia sobre la mujer (y se olvida la que se ejerce por estas sobre los hombres, que en este aspecto, aunque en menor cantidad, también sufren los embates femeninos), se publicaron una serie de disposiciones legales que sobre el papel, aparte de las medidas penales de tipo represivo, contemplaban otras medidas en las que, desde la infancia, debían adoptarse en las escuelas y colegios (horas lectivas dedicadas a la educación desde la niñez en el respeto y la consideración de la mujer como un ser exactamente igual y a veces superior al hombre). Todas esas enseñanzas debían impartirse en todos los niveles de la misma.
Recuerdo unas jornadas organizadas por la Fiscalía del TSJ del País Vasco, y predije como Ponente, (y siempre he sido mal profeta, pero esto era de libro) que las tales medidas, con ser absolutamente imprescindibles y sabias, porque trataban de atajar el problema en su raíz (la educación), no servirían de gran cosa, porque no veía a ninguna escuela, colegio (incluso los religiosos), “robando” ni un solo minuto en la formación matemática, física, química y hasta literaria del alumno, a favor de este tipo educacional, porque estas son enseñanzas “provechosas” para triunfar en la vida (fin último al parecer del hombre), mientras que conseguir formar un buen ciudadano, o un buen cristiano, tanto da, no era en el futuro rentable económicamente hablando, en manera alguna, de forma que pronto, más pronto que tarde, acabaríamos por darnos cuenta de que todo aquello quedaría, como tantas veces, en un verdadero sermón en el desierto o entre peñascales, de donde las aves del Cielo se llevarían la semilla, continuando las cosas igual que estaban antes de publicarse la Ley. En un auténtico pedregal vacío de yerba.
Pues estas medidas que ahora los sabios políticos manejan, saben perfectamente que no servirán para atajar el conflicto, la delincuencia y por tanto las agresiones. Podrá Ud., controlar a los delincuentes, pero ¿cómo controla Ud. a los delincuentes en potencia?.
El delincuente no es fruto de la educación, de la enseñanza y de la cultura. Un país culto (que nada tiene que ver con un País económicamente avanzado) no es un país de delincuentes, o al menos lo será en menor medida que aquél para el que el hombre y la mujer, son meros burros de carga, útiles para producir bienes de consumo, aún cuando no sepan ni siquiera cuál pueda ser el Rey Sol, D. Felipe II o Buda y Cristo, benditos.
Por ello considero estas medidas, por sí solas, absolutamente demagógicas. Porque saben quienes las promueven, que por sí solas (y por ahora la soledad las acompaña siempre, desde el Gobierno de Aznar hasta hoy) no solucionarán el problema. El derecho penal es un mal necesario, como los Médicos y los Abogados, pero con el derecho penal nunca hemos prevenido absolutamente nada. La prevención se halla, tan solo, en la educación. Y esto se ha olvidado desde el ataque a las Torres Gemelas, porque al final, todos estamos por la seguridad, por encima no solo de la libertad, sino incluso de la toma de contacto, siquiera, de los valores morales ciudadanos más básicos.
Miren sino, lo que ha ocurrido con la Educación para la ciudadanía. Oposición desde un lado. Cercenamiento de sus mejores valores. Y ahora, tiempo al tiempo, vamos a ver también si las escuelas, colegios y demás entes educativos aguantan el tipo y hacen de aquél un nuevo paradigma, no permitiendo que se transforme en una especie de “Formación del Espíritu nacional”, es decir, en una de aquéllas Marías de nuestra época, que …., “había que aprobar sin más”.
Gobernantes. Menos derecho penal y más cultura.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
26 de Septiembre de 2.008
22.07.08
EUSKERA Y CASTELLANO
Para mí, evidentemente y por ese orden, en la Comunidad Autónoma vasca, deberían hablarse por toda su ciudadanía, cuando menos, ambas lenguas.
La prioridad debe ser la del euskera. Razón. Es la lengua de esta Comunidad. El castellano es posterior y por aquello simplemente y aunque no sea más que por consideración al “prior tempore potior iure”, el euskera debería ser hablado por todos los ciudadanos. Antes que el castellano. El castellano, también es deseable, necesario y conveniente, que se hable. Pero a ver si nos convencemos de una vez que la primera lengua, el euskera, digan lo que digan las leyes, está por encima del castellano. Y lo dice quien no ha pasado del “bai o el es”, a pesar de que en no pocas ocasiones he sentido la necesidad de ponerme a aprender esa lengua. Solo para ser coherente con lo que pienso. Aún y a pesar de mi sempiterna pereza (creo que derivada de mi edad), no lo descarto en absoluto.
¿Que hay que aprender euskera,?, pues se aprende, que sinsorgadas mayores ya hemos aprendido a lo largo de nuestra vida y no hemos dejado de ser felices. Y el euskera no es una sinsorgada, es la lengua de un pueblo y como tal, no solo respetable, sino de obligado conocimiento.
De manera que todos esos manifiestos relacionados con la defensa del castellano, a consecuencia del avance del euskera, en principio no sé a qué vienen. Porque si lo que quieren hacernos creer los Savater y Cia., es que el castellano debe tener preferencia, ser superior o más protegido que el euskera, simplemente, no estoy de acuerdo. El castellano es la lengua común. De acuerdo. Pero en la Comunidad Autónoma, el preferente es el euskera.
El euskera es la lengua de esta tierra. Y desde hace algunos cientos de años, desde luego mucho antes que el castellano, era el medio de transmisión oral y escrita entre los vascos. Luego llega el castellano y a medio de una serie de avatares, entre los que se encuentra la auténtica opresión y persecución de la lengua vasca, por medio de la persecución ejercida contra los que lo hablaban y los que lo enseñaban, fueron acorralando a la lengua madre de este País, hasta su casi desaparición. Los métodos del franquismo no fueron precisamente pacíficos y por ello, el deseo actual de recuperar dicha lengua, como común de todos los vascos, me parece no solo atendible, sino necesario. Y justo.
A veces se quiere dar carta de naturaleza a la opresión y a la tortura de la lengua y de sus utilizadores, para de ese modo hacernos creer a los demás que las cosas no han pasado. Y pasaron. Vaya que sí pasaron.
Parece mentira que pensadores a los que se lee con placer, como Savater, se comporten, en ciertas materias, políticas y culturales, con tan capacidad de olvido. Porque tengo la sensación de que no se pretende proteger el castellano, cuanto impedir el desarrollo del euskera.
Porque Sr. Savater. Dígame Ud. quien en su sano juicio, y vamos a hablar de los más radicales, por ejemplo Batasuna, pretendería crear una nación o sociedad unilingüe, que solo se defendiera y comunicara en Euskera. Son muy radicales los mencionados, pero no son tontos. Y lo que jamás lograrán y lo saben, es arrinconar al castellano de manera que aquí no se use, porque salvo que pretendan levantar un muro alrededor de todo Euskalheria, similar al judeo-pelestino, a setenta kilómetros van a tener que entenderse en castellano y una lengua que ya es conocida y dominada por todos los habitantes de este País, con qué fin podría pretenderse su desaparición? Lo que ya se conoce, no se desecha, u olvida.
De otra parte Sr. Savater. ¿Cuántas personas hablan castellano en Euskadi?. Todo el mundo. ¿Cuántas hablan euskera?. Por ahora media docena, mal contada, aunque eso sí, aumentando. De manera que, sígase hablando castellano, pero ante la situación del euskera y respetando el hecho de que todo el mundo hable castellano, habrá que discriminar positivamente al euskera, hasta lograr que toda la población sea bilingüe, cuando menos. Porque la idea debería ser, que fuere trilingüe o si me apuran cuatrilingüe (inglés y francés incluidos, por razones de extensión mundial aquél y por razones de vecindad, el otro. Y porque además la Presidenta Dª Carla Bruni, es preciosa y en ciernes tenemos a otra maravilla de lo femenino francés, como Segolene Royal…., que confío gane las próximas elecciones al Elíseo).
No se me pongan los defensores del castellano tan trágicos y tan descabellados. ¿Tanto les molesta el euskera?. ¿Por qué no lo han aprendido ya?. Aunque admito, eso sí, como hipótesis de trabajo, que les pase lo que a mí, porque algunos ya son un tanto provectos. Pero esta, la edad, debe estar en el DNI, no en el cerebro y me parece, me temo incluso, que la cabeza de estos tales, se está vaciando de reflexión y el espacio que resta del vacío, se ocupa por el rencor.
Hoy me parece está bastante claro que los hechos diferenciales, los derechos de las lenguas minorizadas, ponen, de un lado, los pelos de punta a estos sesudos filósofos e intelectuales, que no dudan en tratar de que se consideren aquéllas, no como lenguas en las que los pueblos depositantes de las mismas puedan comunicarse, sino como reliquias que deben ser recluidas en hermosas hornacinas, donde poder ser admiradas por los turistas, que pueden hablar gaélico, o francés, pero no euskera. Cualquier cosa antes de que esta lengua levante la cabeza y de vida (eso estimo, temen en el fondo) a todo un pueblo que no parece sino, vaya a ponerse a cabalgar el tigre de la guerra en pos de su milenaria y muchas veces agradabilísima sonoridad (y si no lo creen oigan a los Laboa, Lertxundi, Mendívil), y conquistar el Mundo. Escuchen a esos cantantes, por ejemplo, para conocer cómo, incluso en euskera, (lengua bárbara, al parecer de los tales) se puede hacer poesía.
¿Y estos señores, de qué van, que dirían mis nietos?.. Porque eso del peligro del castellano !joder! es que no me salen las cuentas. ¿Peligrar dónde?. Será en Euskadi, porque no creo que piensen que Euskadi va a invadir con “sus tropas” al resto del País, para imponer el euskera a todo Dios. Son cuarenta y ocho millones de castelano-hablantes, frente a unos modestos dos millones y medio, ¡cuando todos hablemos la lengua de esta tierra!. ¿En Euskadi?. Estos rebeldones de euskadikos, cómo se van a imponer y obligar (de otro lado) al 50% de la otra población, que ni “pa Dios” quiere aprender el idioma?. Y además estos siempre dicen que son tan vascos como los del euskera. Pues mire Ud., creo que no. Yo al menos, siempre me he autoconsiderado menos vasco que un aldeano de Kortezubi……, por no saber euskera. De manera que déjense de milongas, que los peligros, señores, se los inventan Uds., y me parece que la guita no anda lejos de estas campañas.
¡Agur, eta biar arten!. No sé si me ha quedado bien, pero uno se esfuerza.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
22 de Julio del año 2.008
Para mí, evidentemente y por ese orden, en la Comunidad Autónoma vasca, deberían hablarse por toda su ciudadanía, cuando menos, ambas lenguas.
La prioridad debe ser la del euskera. Razón. Es la lengua de esta Comunidad. El castellano es posterior y por aquello simplemente y aunque no sea más que por consideración al “prior tempore potior iure”, el euskera debería ser hablado por todos los ciudadanos. Antes que el castellano. El castellano, también es deseable, necesario y conveniente, que se hable. Pero a ver si nos convencemos de una vez que la primera lengua, el euskera, digan lo que digan las leyes, está por encima del castellano. Y lo dice quien no ha pasado del “bai o el es”, a pesar de que en no pocas ocasiones he sentido la necesidad de ponerme a aprender esa lengua. Solo para ser coherente con lo que pienso. Aún y a pesar de mi sempiterna pereza (creo que derivada de mi edad), no lo descarto en absoluto.
¿Que hay que aprender euskera,?, pues se aprende, que sinsorgadas mayores ya hemos aprendido a lo largo de nuestra vida y no hemos dejado de ser felices. Y el euskera no es una sinsorgada, es la lengua de un pueblo y como tal, no solo respetable, sino de obligado conocimiento.
De manera que todos esos manifiestos relacionados con la defensa del castellano, a consecuencia del avance del euskera, en principio no sé a qué vienen. Porque si lo que quieren hacernos creer los Savater y Cia., es que el castellano debe tener preferencia, ser superior o más protegido que el euskera, simplemente, no estoy de acuerdo. El castellano es la lengua común. De acuerdo. Pero en la Comunidad Autónoma, el preferente es el euskera.
El euskera es la lengua de esta tierra. Y desde hace algunos cientos de años, desde luego mucho antes que el castellano, era el medio de transmisión oral y escrita entre los vascos. Luego llega el castellano y a medio de una serie de avatares, entre los que se encuentra la auténtica opresión y persecución de la lengua vasca, por medio de la persecución ejercida contra los que lo hablaban y los que lo enseñaban, fueron acorralando a la lengua madre de este País, hasta su casi desaparición. Los métodos del franquismo no fueron precisamente pacíficos y por ello, el deseo actual de recuperar dicha lengua, como común de todos los vascos, me parece no solo atendible, sino necesario. Y justo.
A veces se quiere dar carta de naturaleza a la opresión y a la tortura de la lengua y de sus utilizadores, para de ese modo hacernos creer a los demás que las cosas no han pasado. Y pasaron. Vaya que sí pasaron.
Parece mentira que pensadores a los que se lee con placer, como Savater, se comporten, en ciertas materias, políticas y culturales, con tan capacidad de olvido. Porque tengo la sensación de que no se pretende proteger el castellano, cuanto impedir el desarrollo del euskera.
Porque Sr. Savater. Dígame Ud. quien en su sano juicio, y vamos a hablar de los más radicales, por ejemplo Batasuna, pretendería crear una nación o sociedad unilingüe, que solo se defendiera y comunicara en Euskera. Son muy radicales los mencionados, pero no son tontos. Y lo que jamás lograrán y lo saben, es arrinconar al castellano de manera que aquí no se use, porque salvo que pretendan levantar un muro alrededor de todo Euskalheria, similar al judeo-pelestino, a setenta kilómetros van a tener que entenderse en castellano y una lengua que ya es conocida y dominada por todos los habitantes de este País, con qué fin podría pretenderse su desaparición? Lo que ya se conoce, no se desecha, u olvida.
De otra parte Sr. Savater. ¿Cuántas personas hablan castellano en Euskadi?. Todo el mundo. ¿Cuántas hablan euskera?. Por ahora media docena, mal contada, aunque eso sí, aumentando. De manera que, sígase hablando castellano, pero ante la situación del euskera y respetando el hecho de que todo el mundo hable castellano, habrá que discriminar positivamente al euskera, hasta lograr que toda la población sea bilingüe, cuando menos. Porque la idea debería ser, que fuere trilingüe o si me apuran cuatrilingüe (inglés y francés incluidos, por razones de extensión mundial aquél y por razones de vecindad, el otro. Y porque además la Presidenta Dª Carla Bruni, es preciosa y en ciernes tenemos a otra maravilla de lo femenino francés, como Segolene Royal…., que confío gane las próximas elecciones al Elíseo).
No se me pongan los defensores del castellano tan trágicos y tan descabellados. ¿Tanto les molesta el euskera?. ¿Por qué no lo han aprendido ya?. Aunque admito, eso sí, como hipótesis de trabajo, que les pase lo que a mí, porque algunos ya son un tanto provectos. Pero esta, la edad, debe estar en el DNI, no en el cerebro y me parece, me temo incluso, que la cabeza de estos tales, se está vaciando de reflexión y el espacio que resta del vacío, se ocupa por el rencor.
Hoy me parece está bastante claro que los hechos diferenciales, los derechos de las lenguas minorizadas, ponen, de un lado, los pelos de punta a estos sesudos filósofos e intelectuales, que no dudan en tratar de que se consideren aquéllas, no como lenguas en las que los pueblos depositantes de las mismas puedan comunicarse, sino como reliquias que deben ser recluidas en hermosas hornacinas, donde poder ser admiradas por los turistas, que pueden hablar gaélico, o francés, pero no euskera. Cualquier cosa antes de que esta lengua levante la cabeza y de vida (eso estimo, temen en el fondo) a todo un pueblo que no parece sino, vaya a ponerse a cabalgar el tigre de la guerra en pos de su milenaria y muchas veces agradabilísima sonoridad (y si no lo creen oigan a los Laboa, Lertxundi, Mendívil), y conquistar el Mundo. Escuchen a esos cantantes, por ejemplo, para conocer cómo, incluso en euskera, (lengua bárbara, al parecer de los tales) se puede hacer poesía.
¿Y estos señores, de qué van, que dirían mis nietos?.. Porque eso del peligro del castellano !joder! es que no me salen las cuentas. ¿Peligrar dónde?. Será en Euskadi, porque no creo que piensen que Euskadi va a invadir con “sus tropas” al resto del País, para imponer el euskera a todo Dios. Son cuarenta y ocho millones de castelano-hablantes, frente a unos modestos dos millones y medio, ¡cuando todos hablemos la lengua de esta tierra!. ¿En Euskadi?. Estos rebeldones de euskadikos, cómo se van a imponer y obligar (de otro lado) al 50% de la otra población, que ni “pa Dios” quiere aprender el idioma?. Y además estos siempre dicen que son tan vascos como los del euskera. Pues mire Ud., creo que no. Yo al menos, siempre me he autoconsiderado menos vasco que un aldeano de Kortezubi……, por no saber euskera. De manera que déjense de milongas, que los peligros, señores, se los inventan Uds., y me parece que la guita no anda lejos de estas campañas.
¡Agur, eta biar arten!. No sé si me ha quedado bien, pero uno se esfuerza.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
22 de Julio del año 2.008
18.07.08
OTRA VEZ EL IMPUESTO REVOLUCIONARIO.
Más detenciones, ahora de extorsionados. Y van desde la Guardia Civil, a manos del Juez Garzón.
Creo que en esa malhadada jurisdicción, al menos en algunos de sus Juzgados, las cosas no ocurren porque sí. No se trata de investigar las comisiones delictivas, sino de ir, judicialmente, apartando, con medidas policiales y penológicas y hasta diría, de extorsión, mediante la aplicación del arbitrio judicial, las pertinentes medidas tendentes en este caso, a evitar que se pague el impuesto mencionado.
Como decía Sir Winston Churchill, en sus memorias, el círculo se cierra. Primero fue ETA. Luego “su entorno”. Ahora quienes se ven forzados a pagar. Al final en Euskadi no se va a librar nadie. Esos son señores, los atajos. No las convocatorias electorales.
Una cosa es pagar obligado ante una amenaza seria contra la vida o la integridad del extorsionado y de sus familias y otra diferente, es pagar para colaborar, voluntariamente y sin ser amenazado, con ETA.
Está claramente definido que cuando se paga, previa extorsión (cartas previas) el hecho no es delictivo. Y el Juzgador debe parar y archivar de inmediato cualquier tipo de diligencia, porque le consta que si alguien ha pagado a medio de amenaza, ya el T. Supremo (Sala 2ª), ha establecido claramente que no puede condenarse. Entonces, ¿para qué el interrogatorio (vale) y para qué, sobre todo, la persistencia en la incriminación en el tiempo?. ¿Qué se pretende con ello?.
Porque estar sometido al miedo de la amenaza de ETA y ahora al miedo a la prisión en manos del Juez Garzón, no deja de ser tremendo.
Porque además, ¿qué se pretende?. ¿Que el ciudadano no pague?. Verán. El camino elegido no hace más que colocar contra las cuerdas al ciudadano recepcionario de las malditas cartas. ¿Pago?, se preguntará. Luego puede venir el Juez Garzón y meterme en la cárcel. No pago. Pues vendrán los de ETA y me podrán pegar un tiro. ¿Cuál es la elección?. Ante dos males de distinto calibre la elección no es dudosa. De momento pagando me libro de una muerte hipotética, pero nada imposible. Luego también es verdad que si S.Sª se entera, además puedo ir a Nanclares y prisiones más lejanas, para estar a la sombra durante unos cuantos años.
¿Así se solucionan estas cosas?. No.
No se puede exigir a la ciudadanía que se constituyan todos en héroes potenciales. Y mucho menos cuando el Estado lleva ya demasiados años prometiendo acabar con ETA, por la vía que sea (incluso la guerra sucia), sin conseguirlo. Y el Estado debe concluir con la cuestión, del mismo modo que tiene que solucionar los problemas económicos del País, los de los medios de transporte y todos cuantos atañen a España. Porque para ello se dedican a la política y los ciudadanos les pagamos sus buenos salarios. Una ordinariez, pero es así.
Todos ellos, porque seguramente se han creído que son gentes importantes, más importantes que el resto de los ciudadanos Abogados, Arquitectos, Ingenieros, Ajustadores o Albañiles. Y no es así. Los políticos son servidores del pueblo y el mismo derecho que ellos tienen, frente al terror, a disponer de escoltas numerosas, coches blindados y demás medios de protección. En lo que debían pensar los tales políticos, es que si no llega para todos, la obligación es acabar con el problema, porque ellos, Políticos, Jueces y demás privilegiados, por decisión propia, decidieron hace mucho tiempo, que son superiores al resto de los mortales y como necesitan protección, para “servirnos” a futuro, no importa que la cuestión se prolongue “sine die”.
Estas últimas detenciones me parecen un triste aviso a navegantes, que lo único que pretenden es acojonar a quienes pagan, como si ellos no lo harían (una gran mayoría al menos) si a partir de mañana se eliminaran las medidas de protección que gozan y padecen y soportan. Pero peor es que te defuncionen.
A mí, el Juez Garzón y cualquier Juez, me podrá pedir cuentas acerca de si he pagado o no, el día en que ellos envíen a casa a sus escoltas y se expongan, como cualquier ciudadano a las atrocidades de ETA. Y más que los jueces, los políticos.
Si a partir de mañana todos los que gozan de escolta (porque en las circunstancias actuales, esto es un gozo, frente a quien no la tiene), la abandonan, verán cómo se soluciona el problema con prontitud.
Lo que se está haciendo con quienes han pagado (y si no lo han hecho peor) no me parece justo. Porque genéricamente, nadie paga, a la recepción de una o dos cartas (no digo nada si son cinco o seis) a gusto, ni siquiera los impuestos que se nos exigen desde las Diputaciones. No les digo ya, si el “impuesto” es el llamado “revolucionario”. ¿O es que somos todos tontos?.
Muchos, a fin de no pagar, han vendido fábricas, empresas, han liquidado haciendas y se han ido de Euskadi. ¿Es esto lo que se desea?.
El ciudadano tiene derecho a exigir que el Estado le garantice su seguridad. Y esto es de mejor solución, seguramente, que la delincuencia común. Porque esta tiene una solución difícil o imposible. La política ha tenido arreglo en muchos lugares del Mundo. Menos aquí. Pero es que no tenemos políticos pensadores. Tenemos políticos testosterónicos. Pero muy bien protegidos, eso sí.
Menos jueces en la Audiencia Nacional y más políticos trabajando por la solución negociada del conflicto. Más soluciones y menos detenciones. El castigo para quien lo merece y comete delito. No para quien, fruto de un estado de angustia se ve obligado a pagar.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
15 de Julio de 2008
Más detenciones, ahora de extorsionados. Y van desde la Guardia Civil, a manos del Juez Garzón.
Creo que en esa malhadada jurisdicción, al menos en algunos de sus Juzgados, las cosas no ocurren porque sí. No se trata de investigar las comisiones delictivas, sino de ir, judicialmente, apartando, con medidas policiales y penológicas y hasta diría, de extorsión, mediante la aplicación del arbitrio judicial, las pertinentes medidas tendentes en este caso, a evitar que se pague el impuesto mencionado.
Como decía Sir Winston Churchill, en sus memorias, el círculo se cierra. Primero fue ETA. Luego “su entorno”. Ahora quienes se ven forzados a pagar. Al final en Euskadi no se va a librar nadie. Esos son señores, los atajos. No las convocatorias electorales.
Una cosa es pagar obligado ante una amenaza seria contra la vida o la integridad del extorsionado y de sus familias y otra diferente, es pagar para colaborar, voluntariamente y sin ser amenazado, con ETA.
Está claramente definido que cuando se paga, previa extorsión (cartas previas) el hecho no es delictivo. Y el Juzgador debe parar y archivar de inmediato cualquier tipo de diligencia, porque le consta que si alguien ha pagado a medio de amenaza, ya el T. Supremo (Sala 2ª), ha establecido claramente que no puede condenarse. Entonces, ¿para qué el interrogatorio (vale) y para qué, sobre todo, la persistencia en la incriminación en el tiempo?. ¿Qué se pretende con ello?.
Porque estar sometido al miedo de la amenaza de ETA y ahora al miedo a la prisión en manos del Juez Garzón, no deja de ser tremendo.
Porque además, ¿qué se pretende?. ¿Que el ciudadano no pague?. Verán. El camino elegido no hace más que colocar contra las cuerdas al ciudadano recepcionario de las malditas cartas. ¿Pago?, se preguntará. Luego puede venir el Juez Garzón y meterme en la cárcel. No pago. Pues vendrán los de ETA y me podrán pegar un tiro. ¿Cuál es la elección?. Ante dos males de distinto calibre la elección no es dudosa. De momento pagando me libro de una muerte hipotética, pero nada imposible. Luego también es verdad que si S.Sª se entera, además puedo ir a Nanclares y prisiones más lejanas, para estar a la sombra durante unos cuantos años.
¿Así se solucionan estas cosas?. No.
No se puede exigir a la ciudadanía que se constituyan todos en héroes potenciales. Y mucho menos cuando el Estado lleva ya demasiados años prometiendo acabar con ETA, por la vía que sea (incluso la guerra sucia), sin conseguirlo. Y el Estado debe concluir con la cuestión, del mismo modo que tiene que solucionar los problemas económicos del País, los de los medios de transporte y todos cuantos atañen a España. Porque para ello se dedican a la política y los ciudadanos les pagamos sus buenos salarios. Una ordinariez, pero es así.
Todos ellos, porque seguramente se han creído que son gentes importantes, más importantes que el resto de los ciudadanos Abogados, Arquitectos, Ingenieros, Ajustadores o Albañiles. Y no es así. Los políticos son servidores del pueblo y el mismo derecho que ellos tienen, frente al terror, a disponer de escoltas numerosas, coches blindados y demás medios de protección. En lo que debían pensar los tales políticos, es que si no llega para todos, la obligación es acabar con el problema, porque ellos, Políticos, Jueces y demás privilegiados, por decisión propia, decidieron hace mucho tiempo, que son superiores al resto de los mortales y como necesitan protección, para “servirnos” a futuro, no importa que la cuestión se prolongue “sine die”.
Estas últimas detenciones me parecen un triste aviso a navegantes, que lo único que pretenden es acojonar a quienes pagan, como si ellos no lo harían (una gran mayoría al menos) si a partir de mañana se eliminaran las medidas de protección que gozan y padecen y soportan. Pero peor es que te defuncionen.
A mí, el Juez Garzón y cualquier Juez, me podrá pedir cuentas acerca de si he pagado o no, el día en que ellos envíen a casa a sus escoltas y se expongan, como cualquier ciudadano a las atrocidades de ETA. Y más que los jueces, los políticos.
Si a partir de mañana todos los que gozan de escolta (porque en las circunstancias actuales, esto es un gozo, frente a quien no la tiene), la abandonan, verán cómo se soluciona el problema con prontitud.
Lo que se está haciendo con quienes han pagado (y si no lo han hecho peor) no me parece justo. Porque genéricamente, nadie paga, a la recepción de una o dos cartas (no digo nada si son cinco o seis) a gusto, ni siquiera los impuestos que se nos exigen desde las Diputaciones. No les digo ya, si el “impuesto” es el llamado “revolucionario”. ¿O es que somos todos tontos?.
Muchos, a fin de no pagar, han vendido fábricas, empresas, han liquidado haciendas y se han ido de Euskadi. ¿Es esto lo que se desea?.
El ciudadano tiene derecho a exigir que el Estado le garantice su seguridad. Y esto es de mejor solución, seguramente, que la delincuencia común. Porque esta tiene una solución difícil o imposible. La política ha tenido arreglo en muchos lugares del Mundo. Menos aquí. Pero es que no tenemos políticos pensadores. Tenemos políticos testosterónicos. Pero muy bien protegidos, eso sí.
Menos jueces en la Audiencia Nacional y más políticos trabajando por la solución negociada del conflicto. Más soluciones y menos detenciones. El castigo para quien lo merece y comete delito. No para quien, fruto de un estado de angustia se ve obligado a pagar.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
15 de Julio de 2008
¡CUAN ASUSTADOS ESTAN!
En el fondo de la famosa consulta del tripartito (Lehendakari), existe un enorme miedo a conocer lo que el pueblo vasco opina acerca del asunto.
Creo que no hay más.
Cuando los hombres, ante una pregunta pura y simple, se aterran o hacen que están asustados. Que no se halla apoyada en la amenaza. Ni en la extorsión. Ni en el miedo. Ni en la falta de libertad. Solo en un trozo de papel y algunos políticos, algunos medios, se soliviantan y amenazan con la aplicación del principio de legalidad constitucional, llegando en algunos casos, hasta a amenazar con suspender la Autonomía, es que el miedo ha hecho mella en los corazones de los tales, o en sus simples intereses bastardos.
¿Y miedo a qué?.
¿Al resultado?. No puede ser, porque si las matemáticas no fallan, esta sociedad, hace años, se halla partida prácticamente por la mitad y la cuestión seguirá siendo la misma, con ligeras y posibles variaciones.
Pero nada es seguro y el temor que se otea en el horizonte, viene determinado por la posibilidad de que este asunto salga adelante, exista un resultado que establezca simplemente la situación de las mayorías-minorías respecto de este asunto concreto y este horizonte, no guste a PSOE y PP, porque su idea de España ya se halla establecida y los vascos, o catalanes, como tales, e incluso los gallegos, no deben aspirar (otra cosa es que nos dejen) ni siquiera a la consulta. Temor al horizonte. Temor al futuro de una Euskadi independiente y temor, sobre todo, a que Cataluña (no tanto por ahora Galicia) venga detrás.
Y cualquier cosa antes que eso. Peligra su situación, que al final, no sé si se dan cuenta, sería la misma, porque no va a dejar de existir ni el PSE ni el PP vasco. Seguirían, lógicamente, formando parte de un territorio independiente, pero con el mismo número de ciudadanos pensando y militando bajo sus siglas y los principios de Pablo Iglesias y de José Mª Aznar, o vaya Ud. a saber, si de Alberto Ruiz Gallardón, o de la FAES. Simplemente como mentores de sus ideas.
Hoy, en definitiva, los socialistas vascos no deberían dejar de pensar, que como fuerza política en alza, gozarían de mucho más predicamento solos en Euskadi, sin pensar en España, que como ahora se encuentran, simplemente como un apéndice al que hoy se le halaga, por sus buenos resultados electorales y mañana se les olvida. Pero yo no estoy para dar consejos a nadie. Solo pretendo ver si se puede racionalizar y no visceralizar esta consulta.
No es necesario que traten de convencernos acerca de los resultados de la sentencia del Tribunal Constitucional. Los conocemos de antemano, porque una sentencia en la que se desestimaran los recurso de PSOE y PP, acerca de la permisividad de la consulta, sería tanto como creer que se les va a aparecer el Espíritu Santo, en forma de paloma togada, iluminando sus egregios cerebros para resolver que sí, que los vascos podemos votar esta consulta.
Se llame consulta, se llame referéndum, se llame como quiera llamarse, en esa instancia el triunfo de PSOE y PP está cantado. Porque no me imagino al Constitucional poniéndose por montera a Madrid y al resto de las Provincias españolas (¡Viva España!) diciendo que los vascos pueden votar y se hallan legitimados al respecto.
Podrían tener, si el permiso se otorgara, manifestaciones ante la sede del T.C., día sí y día también, hasta que todos los que votaron a favor, decidan emigrar a Sudamérica y afiliarse a las FARC., como único medio de no ser hallados.
Pero esto, que será así, me produce una enorme tristeza. Un enorme sentimiento de frustración y unas dudas mucho más que razonables de la idea que de la democracia tiene el Gobierno de la Nación.
Porque ya sabemos lo que dicen las leyes y estas, a la hora de ser interpretadas, vueltas y revueltas, tienen y tendrán, desde cada trinchera, razones y razonamientos más que sobrados para cargar de razón a sus defensores. Lo que me parece no tiene interpretación, es que el pueblo debería ser consultado, en este y en muchas más casos que éste. Esto colaboraría a la existencia de una democracia más directa y más recia, que la derivada de los intereses de personas, que en el fondo, lo que desean es seguir manteniendo , bajo su idea de una cierta y tufarra idea de la españolidad, unos intereses dimanantes de su status político, como simple medio de vida, porque no tienen otro.
En todo caso y aparte el auxilio que de las Leyes esperan quienes se oponen a que los vascos votemos, me agradaría mucho poder leer o escuchar (y mira que lo leo todo y escucho cuantas emisoras hablan y hablan y hablan de este asunto), qué clase de males se derivarían para todos nosotros, si la consulta se lleva a cabo. ¿En qué va a cambiar nuestra vida cotidiana?. ¿Ganaré por ello más dinero?. ¿Tendré, al día siguiente más trabajo?. ¿Podré olvidarme de mi diaria obligación de acudir a mi despacho, para seguir enfrentado al litigio, al cliente, al Juez y a mis compañeros?. ¿Seré más feliz?. ¿Las enfermedades dejarán de perseguirme?. ¿O por el contrario, todo, todo, seguirá igualito que antes, pero con una duda disipada, acerca de quienes simplemente han dicho sí y quiénes y cuántos han dicho que no?.
Porque creo, aparte todas esas sesudas amenazas (que no reflexiones) la cosa acabaría simplemente así. ¿Y después qué?.
Pues si gana el sí, es decir, votos a favor de ambas preguntas, el Gobierno tendrá y deberá seguir negociando con los partidos y entre los partidos, para tratar de acabar con la violencia. Porque no parece sino que, cuando escuchamos a ciertos señores, si ganan los del sí, Euskadi será independiente. Y esto no es objeto de pregunta. Se preguntan dos cosas y quien dijere que la pregunta es no sé qué, que está mal redactada o que es enrevesada, me parece que debería volver a la escuela a aprender a leer de nuevo.
Seamos simplemente transigentes. Dejemos que el pueblo se exprese y con el resultado vamos a ver qué hacemos entre todos, para mejorar la situación de lo que importa. La solución dialogada del conflicto.
A ver si es posible que sea así y avancemos por el camino de la conciliación.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
14 de Julio de 2.008
En el fondo de la famosa consulta del tripartito (Lehendakari), existe un enorme miedo a conocer lo que el pueblo vasco opina acerca del asunto.
Creo que no hay más.
Cuando los hombres, ante una pregunta pura y simple, se aterran o hacen que están asustados. Que no se halla apoyada en la amenaza. Ni en la extorsión. Ni en el miedo. Ni en la falta de libertad. Solo en un trozo de papel y algunos políticos, algunos medios, se soliviantan y amenazan con la aplicación del principio de legalidad constitucional, llegando en algunos casos, hasta a amenazar con suspender la Autonomía, es que el miedo ha hecho mella en los corazones de los tales, o en sus simples intereses bastardos.
¿Y miedo a qué?.
¿Al resultado?. No puede ser, porque si las matemáticas no fallan, esta sociedad, hace años, se halla partida prácticamente por la mitad y la cuestión seguirá siendo la misma, con ligeras y posibles variaciones.
Pero nada es seguro y el temor que se otea en el horizonte, viene determinado por la posibilidad de que este asunto salga adelante, exista un resultado que establezca simplemente la situación de las mayorías-minorías respecto de este asunto concreto y este horizonte, no guste a PSOE y PP, porque su idea de España ya se halla establecida y los vascos, o catalanes, como tales, e incluso los gallegos, no deben aspirar (otra cosa es que nos dejen) ni siquiera a la consulta. Temor al horizonte. Temor al futuro de una Euskadi independiente y temor, sobre todo, a que Cataluña (no tanto por ahora Galicia) venga detrás.
Y cualquier cosa antes que eso. Peligra su situación, que al final, no sé si se dan cuenta, sería la misma, porque no va a dejar de existir ni el PSE ni el PP vasco. Seguirían, lógicamente, formando parte de un territorio independiente, pero con el mismo número de ciudadanos pensando y militando bajo sus siglas y los principios de Pablo Iglesias y de José Mª Aznar, o vaya Ud. a saber, si de Alberto Ruiz Gallardón, o de la FAES. Simplemente como mentores de sus ideas.
Hoy, en definitiva, los socialistas vascos no deberían dejar de pensar, que como fuerza política en alza, gozarían de mucho más predicamento solos en Euskadi, sin pensar en España, que como ahora se encuentran, simplemente como un apéndice al que hoy se le halaga, por sus buenos resultados electorales y mañana se les olvida. Pero yo no estoy para dar consejos a nadie. Solo pretendo ver si se puede racionalizar y no visceralizar esta consulta.
No es necesario que traten de convencernos acerca de los resultados de la sentencia del Tribunal Constitucional. Los conocemos de antemano, porque una sentencia en la que se desestimaran los recurso de PSOE y PP, acerca de la permisividad de la consulta, sería tanto como creer que se les va a aparecer el Espíritu Santo, en forma de paloma togada, iluminando sus egregios cerebros para resolver que sí, que los vascos podemos votar esta consulta.
Se llame consulta, se llame referéndum, se llame como quiera llamarse, en esa instancia el triunfo de PSOE y PP está cantado. Porque no me imagino al Constitucional poniéndose por montera a Madrid y al resto de las Provincias españolas (¡Viva España!) diciendo que los vascos pueden votar y se hallan legitimados al respecto.
Podrían tener, si el permiso se otorgara, manifestaciones ante la sede del T.C., día sí y día también, hasta que todos los que votaron a favor, decidan emigrar a Sudamérica y afiliarse a las FARC., como único medio de no ser hallados.
Pero esto, que será así, me produce una enorme tristeza. Un enorme sentimiento de frustración y unas dudas mucho más que razonables de la idea que de la democracia tiene el Gobierno de la Nación.
Porque ya sabemos lo que dicen las leyes y estas, a la hora de ser interpretadas, vueltas y revueltas, tienen y tendrán, desde cada trinchera, razones y razonamientos más que sobrados para cargar de razón a sus defensores. Lo que me parece no tiene interpretación, es que el pueblo debería ser consultado, en este y en muchas más casos que éste. Esto colaboraría a la existencia de una democracia más directa y más recia, que la derivada de los intereses de personas, que en el fondo, lo que desean es seguir manteniendo , bajo su idea de una cierta y tufarra idea de la españolidad, unos intereses dimanantes de su status político, como simple medio de vida, porque no tienen otro.
En todo caso y aparte el auxilio que de las Leyes esperan quienes se oponen a que los vascos votemos, me agradaría mucho poder leer o escuchar (y mira que lo leo todo y escucho cuantas emisoras hablan y hablan y hablan de este asunto), qué clase de males se derivarían para todos nosotros, si la consulta se lleva a cabo. ¿En qué va a cambiar nuestra vida cotidiana?. ¿Ganaré por ello más dinero?. ¿Tendré, al día siguiente más trabajo?. ¿Podré olvidarme de mi diaria obligación de acudir a mi despacho, para seguir enfrentado al litigio, al cliente, al Juez y a mis compañeros?. ¿Seré más feliz?. ¿Las enfermedades dejarán de perseguirme?. ¿O por el contrario, todo, todo, seguirá igualito que antes, pero con una duda disipada, acerca de quienes simplemente han dicho sí y quiénes y cuántos han dicho que no?.
Porque creo, aparte todas esas sesudas amenazas (que no reflexiones) la cosa acabaría simplemente así. ¿Y después qué?.
Pues si gana el sí, es decir, votos a favor de ambas preguntas, el Gobierno tendrá y deberá seguir negociando con los partidos y entre los partidos, para tratar de acabar con la violencia. Porque no parece sino que, cuando escuchamos a ciertos señores, si ganan los del sí, Euskadi será independiente. Y esto no es objeto de pregunta. Se preguntan dos cosas y quien dijere que la pregunta es no sé qué, que está mal redactada o que es enrevesada, me parece que debería volver a la escuela a aprender a leer de nuevo.
Seamos simplemente transigentes. Dejemos que el pueblo se exprese y con el resultado vamos a ver qué hacemos entre todos, para mejorar la situación de lo que importa. La solución dialogada del conflicto.
A ver si es posible que sea así y avancemos por el camino de la conciliación.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
14 de Julio de 2.008
06.06.08
AQUI TENEMOS LAS PREGUNTAS
Verán ciudadanos queridos. No sé si el Lehendakari ha tenido en cuenta (imagino que también) de cómo somos los españoles. Los vascos en muchos aspectos, somos bastante peores de lo que a continuación digo.
La propuesta se dirige a la ciudadanía vasca, sujeto que SE pretende decida la cuestión, aún cuando afecte a toda la ciudadanía española.
Y en estas materias no solo decide la ciudadanía, sino, los políticos (que a veces se olvidan de su condición de ciudadanos de a pie), los empresarios, los grandes Jueces (los que deben decidir si el asunto es constitucional, o no), y también los de base, los que están en el pleno ejercicio de salvar a la Patria de los vascos díscolos; los de la Jerarquía eclesiástica, los medios de comunicación, los tertulianos, los sociólogos. ¿Sigo?. Pues esta es la tropa, parte de la tropa Lehendakari, que con derecho o sin él, habiéndoles llamado o no a la consulta, siendo pertinente o impertinente su intervención, se sienten legitimados para echar generalmente leña al fuego. Pero todo esto, que sería bueno incluso, porque daría luz al proyecto, tiene en el espíritu que nos “adorna” una serie de serios inconvenientes:
Primero.- Cada uno de nosotros guarda dentro de sí mismo, o a a un tirano o un antidemócrata, para quien este último concepto, no ha penetrado en las más íntimas fibras de su cerebro. Somos todo corazón. Mucha testosterona circula por nuestras venas y todo esto nos hace concluir, triste y denodadamente, que democracia no es sinónimo de capacidad de decisión. En el fondo, el ciudadano no quiere ser consultado o prefiere que las cosas las arreglen los políticos, porque “para eso les pagamos”. Ir a votar no les seduce. Ni siquiera cuando las elecciones son fruto de un libertarismo (¡vaya expresión!) no excesivamente predeterminado por la Ley, pero sí por la esencia, no escrita, de la verdadera democracia.
Para muchos de nosotros, lo importante no es que se nos pregunte nada, sino que alguien, sin nuestro auxilio, decida por nosotros y nos deje vivir, sin compromiso alguno, sin sobresaltos innecesarios, sin que nuestra rutinaria vida sea objeto de perturbación. Es decir. La democracia, no va con nosotros. Y si va, no es para ejercerla (votando), sino para denostarla, procurando abortarla de raíz, antes de que nadie decida que nuestras ideas carecen si quiera del derecho a ser expresadas, consultadas y decididas.
Segundo.- Cada uno de nosotros escondemos en el fondo de nuestra alma (si es que tenemos alma) no solo un descreído antidemócrata, sino un leguleyo vigilante, conocedor de todos los supuestos recovecos de la Ley y los ponemos en marcha de modo feroz en cuanto la ocasión más nimia, nos lo permite. Y a este respecto creemos que la Ley está para oponerse, mediante “una oportuna interpretación interesada de la misma”, a cualquier propuesta, que como esta, simplemente pregunta cosas. La Ley debería existir solo para ser un apoyo en la solución de los conflictos. Nosotros la utilizamos como instrumento hábil para enfrentar al oponente y “ponerlo en su sitio”. La Ley sigue siendo, el “no pasarán” de nuestra débil democracia.
Cuando oímos esto es legal, no es legal, es constitucional o no, se opone a la Ley tal o al Reglamento cual, esencialmente estamos utilizando perversamente la Ley para nuestros propios fines.
Si una propuesta como la del Lehendakari (y ahora me olvido de su contenido) o el tripartito por mejor decir, se limita a acudir a la conciencia democrática y pregunta, la cuestión no es si la pregunta es legal, ilegal, constitucional o reglamentariamente adecuada. En mi modesta opinión es democrática, concepto de superior empaque y categoría que los otros. Si efectivamente el poder emana del pueblo, es imposible que una consulta a ese pueblo, pueda resultar en modo alguno ilegal. Se trata de una consulta, no lo olvidemos. Pero como mantengo, aquí parece que la democracia no ha calado entre nosotros. Nunca nos hemos creído que nosotros, la ciudadanía, somos quienes constituimos el sujeto activo, el único, de decisión máxima. El máximo exponente del poder del pueblo es … el pueblo. Por eso de los tres poderes del Estado, solo el Legislativo es un auténtico poder, porque a sus representantes los elige directamente el pueblo. El Ejecutivo no procede del pueblo. Y el Judicial, en ocasiones como las que citaré, no sé por qué recibe ese nombre, salvo que por poder se entienda hacer lo que no se debe hacer, como apoyarse en su condición para apoyar u oponerse, acertadamente en este casos, a unos determinados partidos políticos.
Tercero.- Sería interesante examinar, antes de decir si esta propuesta del tripartito es constitucional, o no, si se ajusta o no al Estatuto, cuál sea la finalidad de la Ley y por qué asusta tanto a quienes en ella se apoyan, escuchar la decisión del pueblo vasco en esta consulta.
Es esta segunda cuestión la que me importa.
Nunca he comprendido bien por qué razón, ya desde el año 1.978 al menos, jamás se ha permitido determinar al pueblo vasco qué quiere ser, cómo desea vivir, cuál quiere que sea su relación con el resto de las Comunidades Autónomas etc. Sobre todo cuando en no pocos momentos de la Historia reciente de este País, quienes no eran nacionalistas vascos, tenían cualquier tipo de referéndum, perfectamente ganado, dados los resultados electorales que se observaban. Y seguimos en la misma tesitura.
¿Qué es lo que late en el fondo de esta cuestión?. La simple fuerza que se traduce en la única forma en que el Estado hace o puede hacer cumplir las Leyes. La fuerza.
Si el tripartito, no sé cómo, se empeña en celebrar el referéndum y a pesar de todas las trabas legales, se consulta al pueblo vasco, ¿a qué sistema acudiría el Gobierno español, para impedirlo?. Simplemente y el final de las cosas, no tiene más solución que la llamada “vis compulsiva”.
Y todo ello, ¿con qué fin?. ¿Para impedir que se conteste a dos preguntas?. Que pueden estar bien o mal redactadas, responder o no a los intereses patrios, es otra cuestión, pero solo se pretende de los ciudadanos, una contestación pacífica. Porque se pretende otorgar absoluta libertad a todos y cada uno de nosotros, para acudir o no a votar. Mantener una abstención activa. Votar a favor o en contra. Escribir en la papeleta, anulándola, un ¡Váyase, por ejemplo, Sr. Ibarretxe!. En fin, señores, que solo nos piden que mostremos o no mostremos nuestra posición . ¿Es esto tan grave?.
Cuarto.- ¿Y qué hará el tripartito con los resultados de la consulta si esta se produce al fin?. Pues miren, cuando menos, conocer en esta materia, cuál es la posición de la ciudadanía ante unas preguntas concretas, porque cada vez que se habla de lo que los vascos quieren, lo que imaginan, lo que anhelan, lo que utópicamente piensan (al menos la mayoría de los vascos, según resultados electorales autonómicos), saltan los defensores de la legalidad vigente, en tono eso sí, altamente despectivo, y preguntan. ¿Para qué quieren Uds. esto?. Y la respuesta es, o podía ser. ¿Y a Uds., qué carajo les importa?. Simplemente quiero expresarme con libertad.
¿Para qué quería Ud. Presidente Zapatero, hablar con ETA?. ¿Por qué le autorizó el Parlamento español, a hablar con esa “cuadrilla de desalmados”, como según ellos, entre otras cosas, los denominan?. ¿Qué estaba Ud. dispuesto a conceder?. ¿O piensa quizás que nos tragamos que solo, les iba a decir que depusieran las armas?.
Pues verá, el Lehendakari, el tripartito, solo quieren respuesta a dos preguntas. Y esto es menos, muchísimo menos, que lo que Ud. intentó hacer o hizo. Que de otro lado no lo sabemos muy bien. Porque ni publicó el contenido de las conversaciones, ni sabemos aún, por qué se rompieron éstas. Lo del tripartito es muchísimo más claro.
Al menos el tripartito ha tenido la decencia de reconocer su condición de Presidente de la Nación. Y va a hablar con Ud. Y Ud., como en aquélla otra ocasión, ¡cierra la muralla!. Y luego, cuando previamente habla con S.Sª, le expone sus deseos y Ud., le sacude el portazo oportunamente anunciado, y con estos precedentes, aún se extrañan de que el tripartito convoque y pregunte. Al fin no hace más que seguir la hoja de ruta que ellos mismos se marcaron.
Señores, que el tripartito y el Lehendakari, que da la cara y los representa, gobiernan en Euskadi y no pueden tratar a nuestro representante como si en lugar de pretender llegar a un acuerdo con el Gobierno Central, le llevara en su carpeta unos versos de Iparraguire, para que Ud. los recitara a la sombra de la Catedral de León.
Todo esto no son argumentos jurídicos. Ni me importan por ahora, absolutamente para nada en este caso. Los puedo dejar para otra ocasión y nos eternizaremos en interpretar las Leyes, cada uno a nuestro aire. La política no son las Leyes por las que nos regimos los ciudadanos. Es otra cosa diferente. Es hablar, dialogar, concertar, llegar a convenios y si de estos resulta que entran en contradicción con las leyes vigentes, estas, se cambian. Como decía al principio las leyes no deben ser vallas insaltables. Los acuerdos políticos las modifican, si preciso fuere. Incluso la dichosa Constitución.
Quinto.- Y ahora los Jueces. También son ciudadanos. Pero sería bueno que como Jueces solo hablaran a través de sus resoluciones y no “ex ante”, tratando de coaccionar acuerdos políticos. ¡Qué bueno sería en un silencio prudente, procurar ayudar y no poner palos en las ruedas políticas!. ¡Pero quiá!. Ahí están algunos de los tales. De otro lado, casi siempre los mismos. Los González, López, Garzón y ya saldrá alguno más, ya han sacado sus espadones, han tocado a rebato y han tratado de poner en marcha el Apocalipsis euskaldún. La palma se la lleva como siempre, D. Juan Pablo González, cuyo antinacionalismo vasco llega a extremos de tal virulencia, que aprovecha cualquier situación, circunstancia, viaje, entrevista o sueño, para combatir a los separatistas, a quienes de una España amorosa (…si los amores son como el suyo, prefiero quedarme soltero o viudo rápidamente) pretenden separarse (¡hijos malvados, depravados y desagradecidos!) del seno de la Madre Patria.
Este hombre es de lo más rancio que he conocido. Y mira que estuvo unos cuantos años con nosotros. No aprendió nada. Lo que dice mucho de su ensimismamiento, de su rencor y de sus métodos, terriblemente alejados de su función pacificadora como Juez. Que ya no lo es, de otro lado. Porque este cargo hace años que lo abandonó, por otro más económicamente sustancioso, mejor remunerado y con mucho menos trabajo que realizar y muchos viajecitos que proyectar, para enseñar a los pobrecitos sudamericanos cómo se debe administrar justicia (¡que Dios o Manitú os coja preparados!), que el que tuvo en otros tierras, como Juez de base. Porque a más, seguramente, no habría llegado.
Y cómo no, era imposible que el Juez Garzón, muchísimo más suavemente eso sí, alertara a la ciudadanía, al Lehendakari y a quienes pretendieran el “apoyo de EHAK”, de que podrían incurrir en delito y el que avisa no es traidor. ¿Alguien creía que tanto mediatismo no iba a pasar factura al Juez?. Ahí lo tienen quienes pensaban que ser el salvador del País, no iba a convertir al Juez en el protector, avisador de los delitos y penas que se pueden cometer. Ya no se limita a juzgar, procura avisar de que los va a juzgar y deben ser buenos, sometiéndose a sus prudentes consejos.
Pero olvida el Juez y quienes le apoyan, que la separación de poderes, a pesar de D. Alfonso Guerra, no debe desaparecer, aunque está puesta en riesgo permanente. Poder judicial y poder político (Ejecutivo), se confabulan, con demasiada frecuencia, para mantener a raya a quienes demuestren no estar de acuerdo con los postulados del poder establecido. Y éste debe tener sus opositores, salvo que estemos en disposición de permitir un País con electroencefalograma plano, políticamente hablando. Si esto es así, mejor darse de baja del País, porque un pueblo de esta características, no merece la pena de ser soportado y menos vivido.
Sexto.- Y vamos con las dos preguntas de la consulta. !Qué curiosa y graciosa manera de ejercer el derecho a la crítica!. Casi todos los partidos (diría que incluso una parte del propio PNV) no se hallan, (por una u otra razón) de acuerdo con las preguntas ni con su contenido, ni con la forma de hacerlas. Muchos muestran su disconformidad, pero hasta ahora nadie ha propuesto preguntas, formas o modos en que el dichoso conflicto político deba resolverse. Y esto, salvo para aquéllos para quienes, como el PP, solo consideran suficiente y válida la fórmula-binomio, policía-Jueces, deberán hacer contraofertas. Incluido el PSOE, que no parece racional pueda pactar por sí mismo con la organización armada, pero no permite a nadie, que entre partidos se pueda “tratar de resolver” el problema.
Miren, queridos socialistas y peperos. El tripartito ha propuesto una fórmula. Aparte de mandar al Lehendakari a casa, con cajas bastante destempladas, ¿son Uds .depositarios de alguna otra fórmula para tratar de resolver el problema?. Pues díganla, que a lo mejor estamos de acuerdo, con Uds. y no con el Lehendakari.
De otro lado, las dos preguntas me parecen, a pesar de lo que he leído y oído, de un lado perfectamente claras y con unas amplias posibilidades de pensamiento y decisión.
A ETA se le puede pedir que desaparezca de muchos modos. Desde tildándolos de asesinos, hijos de Satanás, mafiosos y pidiendo al Cielo que los fulmine con un rayo, hasta decirles que no es ese el sistema de conseguir el apaciguamiento de un pueblo y la solución de un conflicto o, como hace el tripartito, excitando y condicionando el posible acuerdo, no a lo que la misma deba decidir, sino a lo que establezcan los partidos políticos con representación parlamentaria en Euskadi. Y la pregunta es sencilla. ¿y qué más da cómo se pida a ETA que no influya en el resultado?. Porque la gran cuestión es que no va a dejar de influir. Por eso la decisión en su día adoptada por R. Zapatero me pareció plausible, valiente y de auténtico estadista. Luego ya fue distinta la forma de gestionar el mandato recibido del Parlamento español. Una ocasión histórica perdida.
Es lo mismo que la pregunta, formulada últimamente con gran profusión desde las filas socialistas, de quién debe decidir en Euskadi, si el PSOE o el PSE. R. Zapatero puede reenviar al Lehendakari a hablar con Patxi López, pero éste no va a mover ni la uña del dedo meñique, sin que la Ejecutiva del PSOE de sus bendiciones. A cualquier tipo de acuerdo.
Y resulta cuando menos curioso (y esto se contiene en la pregunta segunda), que si R. Zapatero le envía al Lehendakari a hablar con Patxi, como diciendo, ¡os tenéis que entender con los socialistas vascos!, luego, cuando el Lehendakari dice que los acuerdos deben adoptarse entre todos los partidos vascos…..pues tampoco. ¿En qué quedamos Sr. Presiente de la cosa nacional española?.
Curiosa situación. A mí me gustaría hacer mis propias preguntas, mis propias papeletas, utilizar mi propia urna, ir a votar a la hora más conveniente y al lugar más cercano o más lejano de mi domicilio, según mi capricho. Pero como todo eso no debe ser así, iré a votar y apoyaré la consulta.
1º.- Porque la entiendo. Tanto en su necesariedad, como porque las dos preguntas son sencillas.
2º.- Porque me parece que el esfuerzo del Lehendakari y del tripartito, es digno de apoyo.
3º.- Porque se apela al diálogo entre todos los partidos, como sistema de solución del conflicto y no hay más solución definitiva que el diálogo, salvo que pretendamos enquistar el problema “ad aeternum”.
4º.- Porque, dentro de las posibilidades de votación, compruebo que el electorado tiene una forma muy abierta de mostrar su voluntad, en la forma que estime más conveniente a sus intereses. Incluso los partidarios del no, podían ponerse de acuerdo en utilizar una frase en la papeleta que los identificara, (para conocer cuántos son) y
5º.- Por fin, porque cualquier intento, que no pase por el binomio antes dicho –(policía-jueces)- (que ha demostrado, hasta la saciedad, su fracaso histórico en todos los lugares del Mundo) y se circunscriba a preguntar al pueblo, será asumido y propagado por quien esto escribe. Otra cosa será que nuestros políticos sigan siendo un compendio de inútiles incapaces de solucionar los problemas del País. Será algo que llevarán sobre sus espaldas políticas, que hasta ahora se han demostrado perfectamente válidas para aguantar, tanto los denuestos, como los halagos, de sus oponentes y de sus favoritos.
Y conste. Que esto no son un conjunto de líneas que pretendan forzar la voluntad de nadie. Pero ya va siendo hora de que lleguen las consultas. Las preguntas se sometan a la decisión del pueblo, que de otro lado, ya es hora empiece a “mojarse” ante preguntas concretas, para situaciones específicas y graves.
Hay situaciones políticas que solo pueden entrar en vías de solución, con preguntas acerca de ese problema, no indirectamente a través de unas elecciones generales, autonómicas, etc. Porque ante esta situación muchos de quienes están a favor de uno de los partidos proponentes, puede votar en contra y uno de los del PSOE o el PP, puede votar a favor.
“ Vox populi, vox Dei”
Angel Gaminde Montoya
Abogado
6 de Junio de 2008.
Verán ciudadanos queridos. No sé si el Lehendakari ha tenido en cuenta (imagino que también) de cómo somos los españoles. Los vascos en muchos aspectos, somos bastante peores de lo que a continuación digo.
La propuesta se dirige a la ciudadanía vasca, sujeto que SE pretende decida la cuestión, aún cuando afecte a toda la ciudadanía española.
Y en estas materias no solo decide la ciudadanía, sino, los políticos (que a veces se olvidan de su condición de ciudadanos de a pie), los empresarios, los grandes Jueces (los que deben decidir si el asunto es constitucional, o no), y también los de base, los que están en el pleno ejercicio de salvar a la Patria de los vascos díscolos; los de la Jerarquía eclesiástica, los medios de comunicación, los tertulianos, los sociólogos. ¿Sigo?. Pues esta es la tropa, parte de la tropa Lehendakari, que con derecho o sin él, habiéndoles llamado o no a la consulta, siendo pertinente o impertinente su intervención, se sienten legitimados para echar generalmente leña al fuego. Pero todo esto, que sería bueno incluso, porque daría luz al proyecto, tiene en el espíritu que nos “adorna” una serie de serios inconvenientes:
Primero.- Cada uno de nosotros guarda dentro de sí mismo, o a a un tirano o un antidemócrata, para quien este último concepto, no ha penetrado en las más íntimas fibras de su cerebro. Somos todo corazón. Mucha testosterona circula por nuestras venas y todo esto nos hace concluir, triste y denodadamente, que democracia no es sinónimo de capacidad de decisión. En el fondo, el ciudadano no quiere ser consultado o prefiere que las cosas las arreglen los políticos, porque “para eso les pagamos”. Ir a votar no les seduce. Ni siquiera cuando las elecciones son fruto de un libertarismo (¡vaya expresión!) no excesivamente predeterminado por la Ley, pero sí por la esencia, no escrita, de la verdadera democracia.
Para muchos de nosotros, lo importante no es que se nos pregunte nada, sino que alguien, sin nuestro auxilio, decida por nosotros y nos deje vivir, sin compromiso alguno, sin sobresaltos innecesarios, sin que nuestra rutinaria vida sea objeto de perturbación. Es decir. La democracia, no va con nosotros. Y si va, no es para ejercerla (votando), sino para denostarla, procurando abortarla de raíz, antes de que nadie decida que nuestras ideas carecen si quiera del derecho a ser expresadas, consultadas y decididas.
Segundo.- Cada uno de nosotros escondemos en el fondo de nuestra alma (si es que tenemos alma) no solo un descreído antidemócrata, sino un leguleyo vigilante, conocedor de todos los supuestos recovecos de la Ley y los ponemos en marcha de modo feroz en cuanto la ocasión más nimia, nos lo permite. Y a este respecto creemos que la Ley está para oponerse, mediante “una oportuna interpretación interesada de la misma”, a cualquier propuesta, que como esta, simplemente pregunta cosas. La Ley debería existir solo para ser un apoyo en la solución de los conflictos. Nosotros la utilizamos como instrumento hábil para enfrentar al oponente y “ponerlo en su sitio”. La Ley sigue siendo, el “no pasarán” de nuestra débil democracia.
Cuando oímos esto es legal, no es legal, es constitucional o no, se opone a la Ley tal o al Reglamento cual, esencialmente estamos utilizando perversamente la Ley para nuestros propios fines.
Si una propuesta como la del Lehendakari (y ahora me olvido de su contenido) o el tripartito por mejor decir, se limita a acudir a la conciencia democrática y pregunta, la cuestión no es si la pregunta es legal, ilegal, constitucional o reglamentariamente adecuada. En mi modesta opinión es democrática, concepto de superior empaque y categoría que los otros. Si efectivamente el poder emana del pueblo, es imposible que una consulta a ese pueblo, pueda resultar en modo alguno ilegal. Se trata de una consulta, no lo olvidemos. Pero como mantengo, aquí parece que la democracia no ha calado entre nosotros. Nunca nos hemos creído que nosotros, la ciudadanía, somos quienes constituimos el sujeto activo, el único, de decisión máxima. El máximo exponente del poder del pueblo es … el pueblo. Por eso de los tres poderes del Estado, solo el Legislativo es un auténtico poder, porque a sus representantes los elige directamente el pueblo. El Ejecutivo no procede del pueblo. Y el Judicial, en ocasiones como las que citaré, no sé por qué recibe ese nombre, salvo que por poder se entienda hacer lo que no se debe hacer, como apoyarse en su condición para apoyar u oponerse, acertadamente en este casos, a unos determinados partidos políticos.
Tercero.- Sería interesante examinar, antes de decir si esta propuesta del tripartito es constitucional, o no, si se ajusta o no al Estatuto, cuál sea la finalidad de la Ley y por qué asusta tanto a quienes en ella se apoyan, escuchar la decisión del pueblo vasco en esta consulta.
Es esta segunda cuestión la que me importa.
Nunca he comprendido bien por qué razón, ya desde el año 1.978 al menos, jamás se ha permitido determinar al pueblo vasco qué quiere ser, cómo desea vivir, cuál quiere que sea su relación con el resto de las Comunidades Autónomas etc. Sobre todo cuando en no pocos momentos de la Historia reciente de este País, quienes no eran nacionalistas vascos, tenían cualquier tipo de referéndum, perfectamente ganado, dados los resultados electorales que se observaban. Y seguimos en la misma tesitura.
¿Qué es lo que late en el fondo de esta cuestión?. La simple fuerza que se traduce en la única forma en que el Estado hace o puede hacer cumplir las Leyes. La fuerza.
Si el tripartito, no sé cómo, se empeña en celebrar el referéndum y a pesar de todas las trabas legales, se consulta al pueblo vasco, ¿a qué sistema acudiría el Gobierno español, para impedirlo?. Simplemente y el final de las cosas, no tiene más solución que la llamada “vis compulsiva”.
Y todo ello, ¿con qué fin?. ¿Para impedir que se conteste a dos preguntas?. Que pueden estar bien o mal redactadas, responder o no a los intereses patrios, es otra cuestión, pero solo se pretende de los ciudadanos, una contestación pacífica. Porque se pretende otorgar absoluta libertad a todos y cada uno de nosotros, para acudir o no a votar. Mantener una abstención activa. Votar a favor o en contra. Escribir en la papeleta, anulándola, un ¡Váyase, por ejemplo, Sr. Ibarretxe!. En fin, señores, que solo nos piden que mostremos o no mostremos nuestra posición . ¿Es esto tan grave?.
Cuarto.- ¿Y qué hará el tripartito con los resultados de la consulta si esta se produce al fin?. Pues miren, cuando menos, conocer en esta materia, cuál es la posición de la ciudadanía ante unas preguntas concretas, porque cada vez que se habla de lo que los vascos quieren, lo que imaginan, lo que anhelan, lo que utópicamente piensan (al menos la mayoría de los vascos, según resultados electorales autonómicos), saltan los defensores de la legalidad vigente, en tono eso sí, altamente despectivo, y preguntan. ¿Para qué quieren Uds. esto?. Y la respuesta es, o podía ser. ¿Y a Uds., qué carajo les importa?. Simplemente quiero expresarme con libertad.
¿Para qué quería Ud. Presidente Zapatero, hablar con ETA?. ¿Por qué le autorizó el Parlamento español, a hablar con esa “cuadrilla de desalmados”, como según ellos, entre otras cosas, los denominan?. ¿Qué estaba Ud. dispuesto a conceder?. ¿O piensa quizás que nos tragamos que solo, les iba a decir que depusieran las armas?.
Pues verá, el Lehendakari, el tripartito, solo quieren respuesta a dos preguntas. Y esto es menos, muchísimo menos, que lo que Ud. intentó hacer o hizo. Que de otro lado no lo sabemos muy bien. Porque ni publicó el contenido de las conversaciones, ni sabemos aún, por qué se rompieron éstas. Lo del tripartito es muchísimo más claro.
Al menos el tripartito ha tenido la decencia de reconocer su condición de Presidente de la Nación. Y va a hablar con Ud. Y Ud., como en aquélla otra ocasión, ¡cierra la muralla!. Y luego, cuando previamente habla con S.Sª, le expone sus deseos y Ud., le sacude el portazo oportunamente anunciado, y con estos precedentes, aún se extrañan de que el tripartito convoque y pregunte. Al fin no hace más que seguir la hoja de ruta que ellos mismos se marcaron.
Señores, que el tripartito y el Lehendakari, que da la cara y los representa, gobiernan en Euskadi y no pueden tratar a nuestro representante como si en lugar de pretender llegar a un acuerdo con el Gobierno Central, le llevara en su carpeta unos versos de Iparraguire, para que Ud. los recitara a la sombra de la Catedral de León.
Todo esto no son argumentos jurídicos. Ni me importan por ahora, absolutamente para nada en este caso. Los puedo dejar para otra ocasión y nos eternizaremos en interpretar las Leyes, cada uno a nuestro aire. La política no son las Leyes por las que nos regimos los ciudadanos. Es otra cosa diferente. Es hablar, dialogar, concertar, llegar a convenios y si de estos resulta que entran en contradicción con las leyes vigentes, estas, se cambian. Como decía al principio las leyes no deben ser vallas insaltables. Los acuerdos políticos las modifican, si preciso fuere. Incluso la dichosa Constitución.
Quinto.- Y ahora los Jueces. También son ciudadanos. Pero sería bueno que como Jueces solo hablaran a través de sus resoluciones y no “ex ante”, tratando de coaccionar acuerdos políticos. ¡Qué bueno sería en un silencio prudente, procurar ayudar y no poner palos en las ruedas políticas!. ¡Pero quiá!. Ahí están algunos de los tales. De otro lado, casi siempre los mismos. Los González, López, Garzón y ya saldrá alguno más, ya han sacado sus espadones, han tocado a rebato y han tratado de poner en marcha el Apocalipsis euskaldún. La palma se la lleva como siempre, D. Juan Pablo González, cuyo antinacionalismo vasco llega a extremos de tal virulencia, que aprovecha cualquier situación, circunstancia, viaje, entrevista o sueño, para combatir a los separatistas, a quienes de una España amorosa (…si los amores son como el suyo, prefiero quedarme soltero o viudo rápidamente) pretenden separarse (¡hijos malvados, depravados y desagradecidos!) del seno de la Madre Patria.
Este hombre es de lo más rancio que he conocido. Y mira que estuvo unos cuantos años con nosotros. No aprendió nada. Lo que dice mucho de su ensimismamiento, de su rencor y de sus métodos, terriblemente alejados de su función pacificadora como Juez. Que ya no lo es, de otro lado. Porque este cargo hace años que lo abandonó, por otro más económicamente sustancioso, mejor remunerado y con mucho menos trabajo que realizar y muchos viajecitos que proyectar, para enseñar a los pobrecitos sudamericanos cómo se debe administrar justicia (¡que Dios o Manitú os coja preparados!), que el que tuvo en otros tierras, como Juez de base. Porque a más, seguramente, no habría llegado.
Y cómo no, era imposible que el Juez Garzón, muchísimo más suavemente eso sí, alertara a la ciudadanía, al Lehendakari y a quienes pretendieran el “apoyo de EHAK”, de que podrían incurrir en delito y el que avisa no es traidor. ¿Alguien creía que tanto mediatismo no iba a pasar factura al Juez?. Ahí lo tienen quienes pensaban que ser el salvador del País, no iba a convertir al Juez en el protector, avisador de los delitos y penas que se pueden cometer. Ya no se limita a juzgar, procura avisar de que los va a juzgar y deben ser buenos, sometiéndose a sus prudentes consejos.
Pero olvida el Juez y quienes le apoyan, que la separación de poderes, a pesar de D. Alfonso Guerra, no debe desaparecer, aunque está puesta en riesgo permanente. Poder judicial y poder político (Ejecutivo), se confabulan, con demasiada frecuencia, para mantener a raya a quienes demuestren no estar de acuerdo con los postulados del poder establecido. Y éste debe tener sus opositores, salvo que estemos en disposición de permitir un País con electroencefalograma plano, políticamente hablando. Si esto es así, mejor darse de baja del País, porque un pueblo de esta características, no merece la pena de ser soportado y menos vivido.
Sexto.- Y vamos con las dos preguntas de la consulta. !Qué curiosa y graciosa manera de ejercer el derecho a la crítica!. Casi todos los partidos (diría que incluso una parte del propio PNV) no se hallan, (por una u otra razón) de acuerdo con las preguntas ni con su contenido, ni con la forma de hacerlas. Muchos muestran su disconformidad, pero hasta ahora nadie ha propuesto preguntas, formas o modos en que el dichoso conflicto político deba resolverse. Y esto, salvo para aquéllos para quienes, como el PP, solo consideran suficiente y válida la fórmula-binomio, policía-Jueces, deberán hacer contraofertas. Incluido el PSOE, que no parece racional pueda pactar por sí mismo con la organización armada, pero no permite a nadie, que entre partidos se pueda “tratar de resolver” el problema.
Miren, queridos socialistas y peperos. El tripartito ha propuesto una fórmula. Aparte de mandar al Lehendakari a casa, con cajas bastante destempladas, ¿son Uds .depositarios de alguna otra fórmula para tratar de resolver el problema?. Pues díganla, que a lo mejor estamos de acuerdo, con Uds. y no con el Lehendakari.
De otro lado, las dos preguntas me parecen, a pesar de lo que he leído y oído, de un lado perfectamente claras y con unas amplias posibilidades de pensamiento y decisión.
A ETA se le puede pedir que desaparezca de muchos modos. Desde tildándolos de asesinos, hijos de Satanás, mafiosos y pidiendo al Cielo que los fulmine con un rayo, hasta decirles que no es ese el sistema de conseguir el apaciguamiento de un pueblo y la solución de un conflicto o, como hace el tripartito, excitando y condicionando el posible acuerdo, no a lo que la misma deba decidir, sino a lo que establezcan los partidos políticos con representación parlamentaria en Euskadi. Y la pregunta es sencilla. ¿y qué más da cómo se pida a ETA que no influya en el resultado?. Porque la gran cuestión es que no va a dejar de influir. Por eso la decisión en su día adoptada por R. Zapatero me pareció plausible, valiente y de auténtico estadista. Luego ya fue distinta la forma de gestionar el mandato recibido del Parlamento español. Una ocasión histórica perdida.
Es lo mismo que la pregunta, formulada últimamente con gran profusión desde las filas socialistas, de quién debe decidir en Euskadi, si el PSOE o el PSE. R. Zapatero puede reenviar al Lehendakari a hablar con Patxi López, pero éste no va a mover ni la uña del dedo meñique, sin que la Ejecutiva del PSOE de sus bendiciones. A cualquier tipo de acuerdo.
Y resulta cuando menos curioso (y esto se contiene en la pregunta segunda), que si R. Zapatero le envía al Lehendakari a hablar con Patxi, como diciendo, ¡os tenéis que entender con los socialistas vascos!, luego, cuando el Lehendakari dice que los acuerdos deben adoptarse entre todos los partidos vascos…..pues tampoco. ¿En qué quedamos Sr. Presiente de la cosa nacional española?.
Curiosa situación. A mí me gustaría hacer mis propias preguntas, mis propias papeletas, utilizar mi propia urna, ir a votar a la hora más conveniente y al lugar más cercano o más lejano de mi domicilio, según mi capricho. Pero como todo eso no debe ser así, iré a votar y apoyaré la consulta.
1º.- Porque la entiendo. Tanto en su necesariedad, como porque las dos preguntas son sencillas.
2º.- Porque me parece que el esfuerzo del Lehendakari y del tripartito, es digno de apoyo.
3º.- Porque se apela al diálogo entre todos los partidos, como sistema de solución del conflicto y no hay más solución definitiva que el diálogo, salvo que pretendamos enquistar el problema “ad aeternum”.
4º.- Porque, dentro de las posibilidades de votación, compruebo que el electorado tiene una forma muy abierta de mostrar su voluntad, en la forma que estime más conveniente a sus intereses. Incluso los partidarios del no, podían ponerse de acuerdo en utilizar una frase en la papeleta que los identificara, (para conocer cuántos son) y
5º.- Por fin, porque cualquier intento, que no pase por el binomio antes dicho –(policía-jueces)- (que ha demostrado, hasta la saciedad, su fracaso histórico en todos los lugares del Mundo) y se circunscriba a preguntar al pueblo, será asumido y propagado por quien esto escribe. Otra cosa será que nuestros políticos sigan siendo un compendio de inútiles incapaces de solucionar los problemas del País. Será algo que llevarán sobre sus espaldas políticas, que hasta ahora se han demostrado perfectamente válidas para aguantar, tanto los denuestos, como los halagos, de sus oponentes y de sus favoritos.
Y conste. Que esto no son un conjunto de líneas que pretendan forzar la voluntad de nadie. Pero ya va siendo hora de que lleguen las consultas. Las preguntas se sometan a la decisión del pueblo, que de otro lado, ya es hora empiece a “mojarse” ante preguntas concretas, para situaciones específicas y graves.
Hay situaciones políticas que solo pueden entrar en vías de solución, con preguntas acerca de ese problema, no indirectamente a través de unas elecciones generales, autonómicas, etc. Porque ante esta situación muchos de quienes están a favor de uno de los partidos proponentes, puede votar en contra y uno de los del PSOE o el PP, puede votar a favor.
“ Vox populi, vox Dei”
Angel Gaminde Montoya
Abogado
6 de Junio de 2008.
23.05.08
….Y POR FIN LA SENTENICA DEL T.S. EN EL CASO ATUTXA, KNÖOR Y BILBAO
Y a mí se me han quedado estos comentarios, un tanto desfasados en el tiempo y eso que protesté, indebidamente en cierto modo, por el retraso que se observaba en la puesta negro sobre blanco por parte de los Magistrados de esta sentencia, que al parecer y por informaciones posteriores, no era debido a negligencia de los mismos, sino a la huelga de funcionarios. Es decir, “el comandante no tenía quien le escribiera”. Ahora ya la tenemos en nuestras manos.
La primera impresión que me ha producido la resolución de la mayoría, es que cuando los votos particulares de una sentencia se hallan más jurídica, pero sobre todo, racionalmente argumentados que los de la sentencia, la cuestión se presenta difícil de entender, tanto para los interesados, como para la ciudadanía, que es la que, en pura teoría, debe recibir información ejemplarizante, no acerca de la pena impuesta, que sí, sino de los argumentos utilizados para los Magistrados, en orden a justificar, tanto la revocación de la sentencia de instancia (magníficamente argumentada
Y a mí se me han quedado estos comentarios, un tanto desfasados en el tiempo y eso que protesté, indebidamente en cierto modo, por el retraso que se observaba en la puesta negro sobre blanco por parte de los Magistrados de esta sentencia, que al parecer y por informaciones posteriores, no era debido a negligencia de los mismos, sino a la huelga de funcionarios. Es decir, “el comandante no tenía quien le escribiera”. Ahora ya la tenemos en nuestras manos.
La primera impresión que me ha producido la resolución de la mayoría, es que cuando los votos particulares de una sentencia se hallan más jurídica, pero sobre todo, racionalmente argumentados que los de la sentencia, la cuestión se presenta difícil de entender, tanto para los interesados, como para la ciudadanía, que es la que, en pura teoría, debe recibir información ejemplarizante, no acerca de la pena impuesta, que sí, sino de los argumentos utilizados para los Magistrados, en orden a justificar, tanto la revocación de la sentencia de instancia (magníficamente argumentada