04.06.09
POR DONDE VAN LOS VIENTOS
Fumata blanca. Habemus Lehendakari. Laus Deo (Deo no, que son agnósticos), digamos ciudadanos vascos (tampoco pueblo, que al parecer no lo somos). Esto, desde el punto de vista formal, se está poniendo serio…
Repasemos.
Digo todo esto a propósito de la toma de posesión del cargo de Lehendakari por D. Patxi López, ya mi Lehendakari.
Se me ocurren varias sugerencias al respecto.
Ha entrado D. Patxi en el cargo, con la inmediata y “trascendental” modificación de una serie de costumbres, modos o formas, que ni están bien, ni están mal, sino todo lo contrario. Quiero decir. Que, personalmente, las formas siempre me han importado un bledo, porque todo puede estar muy bien para unos, y con la misma fuerza, mal para otros. Hablo de la “manera” de hacer las cosas. Se ha modificado el, desde el punto de vista de los Letrados en ejercicio, derecho procesal. Pero lo importante en cualquier proceso y ahora se ha iniciado un nuevo ciclo político, es el fondo de las cosas. A ver qué cambia el Lehendakari en el fondo, respecto de las políticas varias y eso, eso sí, será trascendente.
Empleo, Seguridad social, economía, justicia, cultura, enseñanza….., ahí le quiero ver, a D. Patxi López, yo como simple ciudadano de Euskadi.
Que el dantzari lleve otra vestimenta (personalmente me quedo con la de siempre, quizás porque ya tenga años); que el Gernikako se toque con un oboe, en lugar de con un txistu y un tamboril (también prefiero estos); que la mano debe estar posada sobre un ejemplar del Estatuto hecho “ad hoc” ( preciosa idea, sí señor); que el juramento se haga en presencia, no del pueblo vasco, sino de los ciudadanos vascos (no me gusta, porque no es cierta la inexistencia del pueblo vasco, que a mi juicio sí existe, otra cosa son las connotaciones que quiera darse al concepto), todas estas cosas y algunas más, en mi opinión, carecen de mayor importancia, digamos relevancia, aunque sí tienen importancia por el lenguaje o mensaje que se quiera transmitir con las mismas, en relación con lo que debe ser la tarea del gobernante.
De todo esto, pasado mañana, el pueblo o la ciudadanía, se va a olvidar.
De lo que no se va a olvidar es de su pérdida de puestos de trabajo, de llegar a fin de mes, de cómo cobra a quien le debe dinero, en como paga la renta, en qué llevará a su casa para comer cuando la percepción del subsidio de desempleo se le acabe….., de todo esto, ni se va a olvidar y va a comenzar a exigir al nuevo Lehendakari (excluyo de todo esto al PP porque no tiene tareas que cumplir, ni siquiera apoyando con sus votos no sé qué) a partir del lunes día 11. No porque se piense que a partir del día cero se le van a solucionar sus problemas, sino porque los suyos seguirán prolongándose, “sine die”, si alguien con capacidad, genio y decisión, no pone en marcha los medios necesarios, para que ese ciudadano puede respirar sin angustias rayanas en el infarto.
Y por cierto y así como de pasada, Lehendakari. La palabra ciudadano, en su acepción más prístina, es en Euskadi, su territorio de “gobernnaza”, muchísimo más estrecha, mucho menos abarcadora, que la de pueblo.
Verá D. Patxi.
Ciudadano, según el Diccionario de la R.A., es el “natural o vecino de una ciudad”.
Esta es la primera acepción de nuestro diccionario. Es más. Es el Diccionario de la Real Academia española. No hablo, aunque sí me refiero ahora, al Fuero de Bizkaia, que rige en una parte de su gobierno.
Y si aplicamos ese concepto a Bizkaia, pues deberemos concluir que solo tenemos 4.080 ciudadanos, que son los habitantes de Orduña, única ciudad del territorio Histórico, el resto, o son Anteiglesias (la tierra llana) o son Villas (como su Portugalete natal, donde efectivamente rige el Código Civil español). Por ello el concepto que Vd. ha utilizado (con absoluto respeto a la Europa de los hombres y los ciudadanos de los Robespierre, Saint Just y demás carniceros del Reino extinto) se va a extender a muchas menos personas que si hubiera mantenido la palabra “pueblo”.
Porque pueblo, según el diccionario antes citado, se entiende como “País con gobierno independiente”. Y esto, imagino, es demasiado para ser aceptado por un partido político que aún conserva esa clara tendencia al poder centralizado, jacobino, que sobre todo, no debe ser desgajado más que hasta donde PSOE y PP determinen, mediante los Estatutos de Autonomía. Más no. Y no sería inconveniente inquirir, si esto es así, ¿aunque los ciudadanos de ese País o pueblo, decidan lo contrario?. ¿O simplemente no tienen capacidad, como vascos, para decidir sobre sí mismos?
Son sencillas cuestiones que no pasaría nada, si entre todos, nos ponemos a discutir y a hallar soluciones al respecto. Y esta es una de las cuestiones en que debería pensarse, que por olvidarla, o simplemente ignorarla, no vamos a conseguir que se solucione, o bien sola, como por ensalmo, o con medidas policíaco-represivas, con leyes ad-hoc, que sirven para un roto y para un descosido; con Jueces de una jurisdicción especial, que carecen de criterio o que tienen un criterio muy poco jurídico y sí un criterio político acendrado y que simplemente se hallan al servicio de una Ley o de unas leyes, que han sido pensadas y dirigidas, para un conjunto de personas a las que “in genere” y sin acepción alguna, ni distinción, se ha estigmatizado y de cualquier modo, de otro lado, haciendo una interpretación de las mismas, “ad hoc”, se ha conseguido silenciar.
Y verá D. Patxi, otra cosa. Que los partidos se coaliguen, es natural, cuando ninguno de ellos logra mayorías por sí solo. De hecho y para que el PNV no proteste tan desaforadamente, ya antes Vds. estuvieron coaligados con ellos. Pero coaligarse derecha e izquierda, supone una invitación, o bien a la esquizofrenia o cuando menos al confusionismo político. Es decir. Dentro de poco va a ser lo mismo votar al PP, que a Batasuna, porque como las cosas sigan así, cualquier coalición va a ser posible y considero, que debería haber unas ciertas líneas divisorias. ¿O vamos a ir al Partido único?. Vuelta a D. Francisco Franco.
¿En qué deben diferenciarse las políticas de las derechas de las de izquierdas?. Uno se pregunta si da lo mismo, votar a Ibartretxe, que a Rajoy o a Zapatero. Personalmente deberíamos tener las ideas claras de lo que cada partido representa. Y el confusionismo introducido por ambos partidos en Euskadi, PSOE y PP, suena a ganas absolutas de ocupar sillones, no de mandar, siquiera, a casa a Ibarretxe.
El PP, a cambio del plato de lentejas que supone la Presidencia del Parlamento vasco, ha vendido sus escaños al PSE.
Y el PSE, a cambio de que seiscientos o setecientos puestos de trabajo sean entregados a sus afiliados, se ha aliado con quien no tiene nada que ver con él, políticamente hablando. Y a mi juicio aquí no ha habido más. ¿Se podía haber pactado con el PNV?. Claro. Pero eso suponía que en lugar de seiscientos o setecientos, habrían podido colocarse, tan solo la mitad. Y hay muchos, en todos los partidos, ansiosos de ocupar sillón. Dejemos en paz a Ibarretxe, que poco o nada les podría haber molestado al PSE, si hubieran pactado con los Urkullu, Ortúzar y demás “jobubis” (esos “jóvenes burukides bizcainos”). La cuestión es simplemente de mero reparto. Esta es la percepción y la única explicación que hemos encontrado algunos.
Nada que ver con que el País, ahora se gobierne mejor o peor. Estoy convencido de que intentarán hacerlo bien. Mejor que nadie, porque en ello les va su orgullo personal, su condición de políticos, que van a ser juzgados por el peor de los Tribunales. El pueblo vasco o los ciudadanos, de los que han hablado. Pero seguramente reconoceremos, D. Patxi, que no les va a resultar fácil. No por la oposición que les puedan hacer el PNV y el resto (que también están en su derecho) de los partidos del Parlamento, sino porque frente a Euskadi y sus lógicas pretensiones, se van a encontrar siempre con el “valor supremo” de la Nación española, a la que ahora representan, ¡qué lata!, sus propios correligionarios.
Tengo curiosidad por ver qué puede ocurrir, por ejemplo, con las transferencias, con la discusión sobre el cupo, con el desalojo, cantado ya, del PNV de la Diputación Foral de Alava. Por dónde, por ejemplo, van las inversiones. Cómo queda, por ejemplo, la Administración de Justicia y si se van a seguir dedicando tan solo al personal subordinado, a los medios materiales o si están convencidos, de que al menos, una sana descentralización es necesaria. Me apasiona lo que va ser del euskera en la Administración de Justicia y si este Gobierno se va a sentir cómodo (me refiero al PP), con la introducción del uso del euskera en Juzgados y Tribunales, como, al menos parcialmente propone el nuevo Presidente de la Audiencia Provincial D. Angel Gil. Tienen muchas cosas que hacer y en algunas de ellas se van a encontrar con su socio de apoyo, el PP. ¿Cómo arreglarán esto? ¿O simplemente, un buen día mandarán a paseo al PP, pactarán con ese PNV pactista y autonomista y no nacionalista, y lo que no se ha querido hacer ahora, se hará dentro de un par de años?. Apasionante, sí.
Me parece y por ahora concluyo, que la tarea de gobernar es difícil. Gobernar en Euskadi, más difícil todavía y hacerlo con el PP en Euskadi puede ser de “historias para no dormir”, de aquéllos tiempos de Ibáñez Menta.
Lo que nadie nos puede negar en Euskadi, es que las maniobras políticas, son absolutamente inéditas, desconcertantes y apasionantes.
En todo caso y porque somos pueblo y País, les deseo suerte a D. Patxi y a sus Consejeros. Creo que, por ahora, merecen confianza. No se desanimen y aprendan.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
4 de Junio de 2.009
Fumata blanca. Habemus Lehendakari. Laus Deo (Deo no, que son agnósticos), digamos ciudadanos vascos (tampoco pueblo, que al parecer no lo somos). Esto, desde el punto de vista formal, se está poniendo serio…
Repasemos.
Digo todo esto a propósito de la toma de posesión del cargo de Lehendakari por D. Patxi López, ya mi Lehendakari.
Se me ocurren varias sugerencias al respecto.
Ha entrado D. Patxi en el cargo, con la inmediata y “trascendental” modificación de una serie de costumbres, modos o formas, que ni están bien, ni están mal, sino todo lo contrario. Quiero decir. Que, personalmente, las formas siempre me han importado un bledo, porque todo puede estar muy bien para unos, y con la misma fuerza, mal para otros. Hablo de la “manera” de hacer las cosas. Se ha modificado el, desde el punto de vista de los Letrados en ejercicio, derecho procesal. Pero lo importante en cualquier proceso y ahora se ha iniciado un nuevo ciclo político, es el fondo de las cosas. A ver qué cambia el Lehendakari en el fondo, respecto de las políticas varias y eso, eso sí, será trascendente.
Empleo, Seguridad social, economía, justicia, cultura, enseñanza….., ahí le quiero ver, a D. Patxi López, yo como simple ciudadano de Euskadi.
Que el dantzari lleve otra vestimenta (personalmente me quedo con la de siempre, quizás porque ya tenga años); que el Gernikako se toque con un oboe, en lugar de con un txistu y un tamboril (también prefiero estos); que la mano debe estar posada sobre un ejemplar del Estatuto hecho “ad hoc” ( preciosa idea, sí señor); que el juramento se haga en presencia, no del pueblo vasco, sino de los ciudadanos vascos (no me gusta, porque no es cierta la inexistencia del pueblo vasco, que a mi juicio sí existe, otra cosa son las connotaciones que quiera darse al concepto), todas estas cosas y algunas más, en mi opinión, carecen de mayor importancia, digamos relevancia, aunque sí tienen importancia por el lenguaje o mensaje que se quiera transmitir con las mismas, en relación con lo que debe ser la tarea del gobernante.
De todo esto, pasado mañana, el pueblo o la ciudadanía, se va a olvidar.
De lo que no se va a olvidar es de su pérdida de puestos de trabajo, de llegar a fin de mes, de cómo cobra a quien le debe dinero, en como paga la renta, en qué llevará a su casa para comer cuando la percepción del subsidio de desempleo se le acabe….., de todo esto, ni se va a olvidar y va a comenzar a exigir al nuevo Lehendakari (excluyo de todo esto al PP porque no tiene tareas que cumplir, ni siquiera apoyando con sus votos no sé qué) a partir del lunes día 11. No porque se piense que a partir del día cero se le van a solucionar sus problemas, sino porque los suyos seguirán prolongándose, “sine die”, si alguien con capacidad, genio y decisión, no pone en marcha los medios necesarios, para que ese ciudadano puede respirar sin angustias rayanas en el infarto.
Y por cierto y así como de pasada, Lehendakari. La palabra ciudadano, en su acepción más prístina, es en Euskadi, su territorio de “gobernnaza”, muchísimo más estrecha, mucho menos abarcadora, que la de pueblo.
Verá D. Patxi.
Ciudadano, según el Diccionario de la R.A., es el “natural o vecino de una ciudad”.
Esta es la primera acepción de nuestro diccionario. Es más. Es el Diccionario de la Real Academia española. No hablo, aunque sí me refiero ahora, al Fuero de Bizkaia, que rige en una parte de su gobierno.
Y si aplicamos ese concepto a Bizkaia, pues deberemos concluir que solo tenemos 4.080 ciudadanos, que son los habitantes de Orduña, única ciudad del territorio Histórico, el resto, o son Anteiglesias (la tierra llana) o son Villas (como su Portugalete natal, donde efectivamente rige el Código Civil español). Por ello el concepto que Vd. ha utilizado (con absoluto respeto a la Europa de los hombres y los ciudadanos de los Robespierre, Saint Just y demás carniceros del Reino extinto) se va a extender a muchas menos personas que si hubiera mantenido la palabra “pueblo”.
Porque pueblo, según el diccionario antes citado, se entiende como “País con gobierno independiente”. Y esto, imagino, es demasiado para ser aceptado por un partido político que aún conserva esa clara tendencia al poder centralizado, jacobino, que sobre todo, no debe ser desgajado más que hasta donde PSOE y PP determinen, mediante los Estatutos de Autonomía. Más no. Y no sería inconveniente inquirir, si esto es así, ¿aunque los ciudadanos de ese País o pueblo, decidan lo contrario?. ¿O simplemente no tienen capacidad, como vascos, para decidir sobre sí mismos?
Son sencillas cuestiones que no pasaría nada, si entre todos, nos ponemos a discutir y a hallar soluciones al respecto. Y esta es una de las cuestiones en que debería pensarse, que por olvidarla, o simplemente ignorarla, no vamos a conseguir que se solucione, o bien sola, como por ensalmo, o con medidas policíaco-represivas, con leyes ad-hoc, que sirven para un roto y para un descosido; con Jueces de una jurisdicción especial, que carecen de criterio o que tienen un criterio muy poco jurídico y sí un criterio político acendrado y que simplemente se hallan al servicio de una Ley o de unas leyes, que han sido pensadas y dirigidas, para un conjunto de personas a las que “in genere” y sin acepción alguna, ni distinción, se ha estigmatizado y de cualquier modo, de otro lado, haciendo una interpretación de las mismas, “ad hoc”, se ha conseguido silenciar.
Y verá D. Patxi, otra cosa. Que los partidos se coaliguen, es natural, cuando ninguno de ellos logra mayorías por sí solo. De hecho y para que el PNV no proteste tan desaforadamente, ya antes Vds. estuvieron coaligados con ellos. Pero coaligarse derecha e izquierda, supone una invitación, o bien a la esquizofrenia o cuando menos al confusionismo político. Es decir. Dentro de poco va a ser lo mismo votar al PP, que a Batasuna, porque como las cosas sigan así, cualquier coalición va a ser posible y considero, que debería haber unas ciertas líneas divisorias. ¿O vamos a ir al Partido único?. Vuelta a D. Francisco Franco.
¿En qué deben diferenciarse las políticas de las derechas de las de izquierdas?. Uno se pregunta si da lo mismo, votar a Ibartretxe, que a Rajoy o a Zapatero. Personalmente deberíamos tener las ideas claras de lo que cada partido representa. Y el confusionismo introducido por ambos partidos en Euskadi, PSOE y PP, suena a ganas absolutas de ocupar sillones, no de mandar, siquiera, a casa a Ibarretxe.
El PP, a cambio del plato de lentejas que supone la Presidencia del Parlamento vasco, ha vendido sus escaños al PSE.
Y el PSE, a cambio de que seiscientos o setecientos puestos de trabajo sean entregados a sus afiliados, se ha aliado con quien no tiene nada que ver con él, políticamente hablando. Y a mi juicio aquí no ha habido más. ¿Se podía haber pactado con el PNV?. Claro. Pero eso suponía que en lugar de seiscientos o setecientos, habrían podido colocarse, tan solo la mitad. Y hay muchos, en todos los partidos, ansiosos de ocupar sillón. Dejemos en paz a Ibarretxe, que poco o nada les podría haber molestado al PSE, si hubieran pactado con los Urkullu, Ortúzar y demás “jobubis” (esos “jóvenes burukides bizcainos”). La cuestión es simplemente de mero reparto. Esta es la percepción y la única explicación que hemos encontrado algunos.
Nada que ver con que el País, ahora se gobierne mejor o peor. Estoy convencido de que intentarán hacerlo bien. Mejor que nadie, porque en ello les va su orgullo personal, su condición de políticos, que van a ser juzgados por el peor de los Tribunales. El pueblo vasco o los ciudadanos, de los que han hablado. Pero seguramente reconoceremos, D. Patxi, que no les va a resultar fácil. No por la oposición que les puedan hacer el PNV y el resto (que también están en su derecho) de los partidos del Parlamento, sino porque frente a Euskadi y sus lógicas pretensiones, se van a encontrar siempre con el “valor supremo” de la Nación española, a la que ahora representan, ¡qué lata!, sus propios correligionarios.
Tengo curiosidad por ver qué puede ocurrir, por ejemplo, con las transferencias, con la discusión sobre el cupo, con el desalojo, cantado ya, del PNV de la Diputación Foral de Alava. Por dónde, por ejemplo, van las inversiones. Cómo queda, por ejemplo, la Administración de Justicia y si se van a seguir dedicando tan solo al personal subordinado, a los medios materiales o si están convencidos, de que al menos, una sana descentralización es necesaria. Me apasiona lo que va ser del euskera en la Administración de Justicia y si este Gobierno se va a sentir cómodo (me refiero al PP), con la introducción del uso del euskera en Juzgados y Tribunales, como, al menos parcialmente propone el nuevo Presidente de la Audiencia Provincial D. Angel Gil. Tienen muchas cosas que hacer y en algunas de ellas se van a encontrar con su socio de apoyo, el PP. ¿Cómo arreglarán esto? ¿O simplemente, un buen día mandarán a paseo al PP, pactarán con ese PNV pactista y autonomista y no nacionalista, y lo que no se ha querido hacer ahora, se hará dentro de un par de años?. Apasionante, sí.
Me parece y por ahora concluyo, que la tarea de gobernar es difícil. Gobernar en Euskadi, más difícil todavía y hacerlo con el PP en Euskadi puede ser de “historias para no dormir”, de aquéllos tiempos de Ibáñez Menta.
Lo que nadie nos puede negar en Euskadi, es que las maniobras políticas, son absolutamente inéditas, desconcertantes y apasionantes.
En todo caso y porque somos pueblo y País, les deseo suerte a D. Patxi y a sus Consejeros. Creo que, por ahora, merecen confianza. No se desanimen y aprendan.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
4 de Junio de 2.009
LEHENDAKARI IBARRETXE. LOS SOCILISTAS NO TE QUIEREN
¿QUE TENDRA EL LEHENDAKARI?.
Sencillo, sencillo. Ibarretxe es nacionalista. Pero nacionalista de los que quieren la independencia de Euskadi. O al menos que su pueblo ejerza el derecho de autodeterminación respecto de esa materia. Y además, tampoco te quieren, porque nadie tuvo la osadía de acudir con un plan, a las Cortes Generales del Reino, a exponerlo, a tratar de llegar a un acuerdo con todos los de la Cámara y a pesar de que sabía que le iban a dar más obleas que a una estera, fue, se las dieron, (de forma ineducada e ignominiosa y antidemocrática), se volvió a su País, siguió gobernando, pero ya era, para los populares y socialistas, un hombre malo. Muy, pero que muy malo. Y esto y otras cosas nacionalistas, no les gustan, entre otros, a los del PSE. Y por eso, pactar sí, pero con Ibarretxe no. Primera condición. El “intuitu personae”, como primer factor de exclusión de cualquier posible pacto.
Y uno diría. Pues qué tontos los socialistas, porque creo, no van a conseguir nunca acuerdo alguno con los nacionalistas. Porque estos pueden pensar y proponer lo que quieran y como quieran. Siempre que usen las vías democráticas. Que para eso está la democracia.
Pero no. Lo que ocurre es que los socialistas saben que dentro del PNV, el de Ibarretxe, hay gentes que están por la labor de pactar con los socialistas, entre otras cosas porque para ellos lo importante es pactar, aunque haya que renunciar a lo que todos hemos entendido por nacionalismo. Independencia.
Y esperan los tales (socialistas), que Ibarretxe se canse poco a poco y se aleje del poder y se aúpe otro, de los llamados jóvenes pactistas del PNV y entonces sí. Previa renuncia también (que no les costará convenir) a estas cosas tan desorbitadas que tiene Ibarretxe, se podrá optar por pactar, repartir el poder, hablar de autonomía, de traspasos competenciales y olvidar cualquier atisbo de autodeterminación o independencia. Así sí.
La gran cuestión es. Que cada uno de los partidos, verbalmente, se están partiendo la cara. Pero aparte de estas maneras tan visibles y desabridas, ¿es verdad todo cuanto se nos cuenta?. ¿Habrá algo por debajo de todo esto?.
Yo no estoy demasiado tranquilo…., por Ibarretxe.
Siempre me ha parecido un miembro de partido, consecuente. Que no gusta a los demás (y cuidado que aquí incluyo a los otros partidos y a una parte del suyo), bien. Pero ante los suyos, al menos ante una parte importante de los suyos, es firme defensor de lo que él considera ser nacionalista. Y diría más. En tiempos en los que la fidelidad a las ideas es algo modificable y sobre todo cambiable por algunas prebendas, la actitud de Ibarretxe, me parece digna de encomio. Porque sobre todo, dice lo que piensa con claridad meridiana. Lo pone negro sobre blanco y nadie puede llamarse a engaño. Luego cada uno dirá lo que piensa, podrá hacer sus proposiciones (que no se hacen desde la oposición, en un cálculo de ambigüedad que deja chica a la imputada con permanente insidia al PNV) y entre proposición y discusión, se llegará a los acuerdos que entre todos convengan.
Y me parece que dados los resultados electorales, no sé si estaremos cerca del sacrificio del cordero o sino, antes, ¡cuidado con lo idus de Marzo, César!.
Porque, ¿quién domina el Partido D. Juan José?. ¿Qué quieren las bases Lehendakari?. Estas son cuestiones en las se debería pensar.
Porque cuando se habla de legitimidad para acceder a la Lehendakaritza, no debería olvidar absolutamente nadie, que el candidato mejor valorado en todas las encuestas, se celebraran estas por el medio o partido político que fuere, es el Lehendakari Ibarretxe. De manera que bien está el juego parlamentario porque representa la legalidad, pero estos niveles de aceptación (que no se votan y eso es lo malo, la ausencia de unas presidenciales) no deberían olvidarse en absoluto.
Y cuando uno acude a cualquier reunión, con la intención de exigir la Lehendakaritza, no debería olvidar (yo no lo haría jamás), que a quien el pueblo vasco ha aprobado en las encuestas y valora como mejor candidato a presidirle no es, por ahora, Patxi López.
Pero….y este pero cada vez me preocupa más. Cuando antaño Urkullu (libro de María Antonia Iglesias), ogaño Imaz y ayer mismo otra vez Imaz y no hace tiempo y en cuanto la ocasión se le presenta, nuestro querido Alcalde Azkuna, hacen sonar las campanas a rebato, llegando incluso a decir, el Sr. Imaz, públicamente y con el énfasis que le caracteriza, cuando se lo propone, “que un partido cuando se radicaliza puede pasar a la oposición”, Ibarretxe quizás debería empezar a pensar si no sería ya la hora de convocar a los suyos (quedamente eso sí y sin alharacas, como otros de los suyos hacen) para que esta cuestión se defina con claridad y a calzón quitado. ¿Quieren Vds. que aspire a ser Lehendakari o consideran que estoy siendo un estorbo para el partido y al País al que pertenezco?. Sean sensatos y decidan Porque no me parece racional, estar defendiendo a una persona que representa y piensa de una forma, para luego públicamente enviarle avisos de culpabilidad, si se va a la oposición.
Ibarretxe es como es. Y nadie ahora debería llamarse a engaño. Que su partido no lo quiere. Pues muy bien. Que lo retire, nombre a un segundo de los que no hacen tanto ruido y es menos fiel al nacionalismo que él y sobre esa base, Sres., del PSE, se ponen Vds. a discutir a quién corresponde la Lehendakaritza, con todo lo que esto comporta de cargos funcionariales. Lo contrario me está pareciendo un ejercicio increíble de “treinta monedas de plata”, o el “Roma no paga traidores”. Algo de esto, quiera el Cielo que me equivoque, parece estar ocurriendo, y sería triste que el PSE se llevara el gato al agua, porque Ibarretxe me parece un muy buen Lehendakari y no veo, ni entre los miembros de su partido, ni en la oposición, quien tenga cualidades para sustituirle, con garantías suficientes de que las cosas iban a ir mejor que lo que han ido hasta ahora.
Porque y esta es otra cuestión a meditar.
Puede ser que el Lehendakari sea un “peligro” para la unidad de la Patria. Un cabezón (perdón por la expresión Lehendakari) que se obstina en presentar proyectos inalcanzables (todo el mundo tiene derecho a soñar, sin hacer daño y además ya lo dijo años ha el Sr. Aznar), pero, ¿solo esto? . ¿Solo es esto lo que el Lehendakari ha sido en sus años de Gobierno?. ¿No es esta Euskadi, -tan poco rica en nada-, un ejemplo de ambición política, social, económica y de modernidad?. ¿Y en estos logros, en unión de empresarios y trabajadores no ha tenido algo que ver el Lehandakari y su Gobierno?. Pues para mí sí y la Euskadi que ahora tenemos, después de aquélla debacle de la siderurgia, la construcción naval etc., es el vivo ejemplo de que, desde el Gobierno, las cosas se han hecho bien. No lo olviden, propios y extraños. Que Ibarretxe no es solo su denostado Plan.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
3 de Mayo de 2.009
¿QUE TENDRA EL LEHENDAKARI?.
Sencillo, sencillo. Ibarretxe es nacionalista. Pero nacionalista de los que quieren la independencia de Euskadi. O al menos que su pueblo ejerza el derecho de autodeterminación respecto de esa materia. Y además, tampoco te quieren, porque nadie tuvo la osadía de acudir con un plan, a las Cortes Generales del Reino, a exponerlo, a tratar de llegar a un acuerdo con todos los de la Cámara y a pesar de que sabía que le iban a dar más obleas que a una estera, fue, se las dieron, (de forma ineducada e ignominiosa y antidemocrática), se volvió a su País, siguió gobernando, pero ya era, para los populares y socialistas, un hombre malo. Muy, pero que muy malo. Y esto y otras cosas nacionalistas, no les gustan, entre otros, a los del PSE. Y por eso, pactar sí, pero con Ibarretxe no. Primera condición. El “intuitu personae”, como primer factor de exclusión de cualquier posible pacto.
Y uno diría. Pues qué tontos los socialistas, porque creo, no van a conseguir nunca acuerdo alguno con los nacionalistas. Porque estos pueden pensar y proponer lo que quieran y como quieran. Siempre que usen las vías democráticas. Que para eso está la democracia.
Pero no. Lo que ocurre es que los socialistas saben que dentro del PNV, el de Ibarretxe, hay gentes que están por la labor de pactar con los socialistas, entre otras cosas porque para ellos lo importante es pactar, aunque haya que renunciar a lo que todos hemos entendido por nacionalismo. Independencia.
Y esperan los tales (socialistas), que Ibarretxe se canse poco a poco y se aleje del poder y se aúpe otro, de los llamados jóvenes pactistas del PNV y entonces sí. Previa renuncia también (que no les costará convenir) a estas cosas tan desorbitadas que tiene Ibarretxe, se podrá optar por pactar, repartir el poder, hablar de autonomía, de traspasos competenciales y olvidar cualquier atisbo de autodeterminación o independencia. Así sí.
La gran cuestión es. Que cada uno de los partidos, verbalmente, se están partiendo la cara. Pero aparte de estas maneras tan visibles y desabridas, ¿es verdad todo cuanto se nos cuenta?. ¿Habrá algo por debajo de todo esto?.
Yo no estoy demasiado tranquilo…., por Ibarretxe.
Siempre me ha parecido un miembro de partido, consecuente. Que no gusta a los demás (y cuidado que aquí incluyo a los otros partidos y a una parte del suyo), bien. Pero ante los suyos, al menos ante una parte importante de los suyos, es firme defensor de lo que él considera ser nacionalista. Y diría más. En tiempos en los que la fidelidad a las ideas es algo modificable y sobre todo cambiable por algunas prebendas, la actitud de Ibarretxe, me parece digna de encomio. Porque sobre todo, dice lo que piensa con claridad meridiana. Lo pone negro sobre blanco y nadie puede llamarse a engaño. Luego cada uno dirá lo que piensa, podrá hacer sus proposiciones (que no se hacen desde la oposición, en un cálculo de ambigüedad que deja chica a la imputada con permanente insidia al PNV) y entre proposición y discusión, se llegará a los acuerdos que entre todos convengan.
Y me parece que dados los resultados electorales, no sé si estaremos cerca del sacrificio del cordero o sino, antes, ¡cuidado con lo idus de Marzo, César!.
Porque, ¿quién domina el Partido D. Juan José?. ¿Qué quieren las bases Lehendakari?. Estas son cuestiones en las se debería pensar.
Porque cuando se habla de legitimidad para acceder a la Lehendakaritza, no debería olvidar absolutamente nadie, que el candidato mejor valorado en todas las encuestas, se celebraran estas por el medio o partido político que fuere, es el Lehendakari Ibarretxe. De manera que bien está el juego parlamentario porque representa la legalidad, pero estos niveles de aceptación (que no se votan y eso es lo malo, la ausencia de unas presidenciales) no deberían olvidarse en absoluto.
Y cuando uno acude a cualquier reunión, con la intención de exigir la Lehendakaritza, no debería olvidar (yo no lo haría jamás), que a quien el pueblo vasco ha aprobado en las encuestas y valora como mejor candidato a presidirle no es, por ahora, Patxi López.
Pero….y este pero cada vez me preocupa más. Cuando antaño Urkullu (libro de María Antonia Iglesias), ogaño Imaz y ayer mismo otra vez Imaz y no hace tiempo y en cuanto la ocasión se le presenta, nuestro querido Alcalde Azkuna, hacen sonar las campanas a rebato, llegando incluso a decir, el Sr. Imaz, públicamente y con el énfasis que le caracteriza, cuando se lo propone, “que un partido cuando se radicaliza puede pasar a la oposición”, Ibarretxe quizás debería empezar a pensar si no sería ya la hora de convocar a los suyos (quedamente eso sí y sin alharacas, como otros de los suyos hacen) para que esta cuestión se defina con claridad y a calzón quitado. ¿Quieren Vds. que aspire a ser Lehendakari o consideran que estoy siendo un estorbo para el partido y al País al que pertenezco?. Sean sensatos y decidan Porque no me parece racional, estar defendiendo a una persona que representa y piensa de una forma, para luego públicamente enviarle avisos de culpabilidad, si se va a la oposición.
Ibarretxe es como es. Y nadie ahora debería llamarse a engaño. Que su partido no lo quiere. Pues muy bien. Que lo retire, nombre a un segundo de los que no hacen tanto ruido y es menos fiel al nacionalismo que él y sobre esa base, Sres., del PSE, se ponen Vds. a discutir a quién corresponde la Lehendakaritza, con todo lo que esto comporta de cargos funcionariales. Lo contrario me está pareciendo un ejercicio increíble de “treinta monedas de plata”, o el “Roma no paga traidores”. Algo de esto, quiera el Cielo que me equivoque, parece estar ocurriendo, y sería triste que el PSE se llevara el gato al agua, porque Ibarretxe me parece un muy buen Lehendakari y no veo, ni entre los miembros de su partido, ni en la oposición, quien tenga cualidades para sustituirle, con garantías suficientes de que las cosas iban a ir mejor que lo que han ido hasta ahora.
Porque y esta es otra cuestión a meditar.
Puede ser que el Lehendakari sea un “peligro” para la unidad de la Patria. Un cabezón (perdón por la expresión Lehendakari) que se obstina en presentar proyectos inalcanzables (todo el mundo tiene derecho a soñar, sin hacer daño y además ya lo dijo años ha el Sr. Aznar), pero, ¿solo esto? . ¿Solo es esto lo que el Lehendakari ha sido en sus años de Gobierno?. ¿No es esta Euskadi, -tan poco rica en nada-, un ejemplo de ambición política, social, económica y de modernidad?. ¿Y en estos logros, en unión de empresarios y trabajadores no ha tenido algo que ver el Lehandakari y su Gobierno?. Pues para mí sí y la Euskadi que ahora tenemos, después de aquélla debacle de la siderurgia, la construcción naval etc., es el vivo ejemplo de que, desde el Gobierno, las cosas se han hecho bien. No lo olviden, propios y extraños. Que Ibarretxe no es solo su denostado Plan.
Angel Gaminde Montoya
Abogado
3 de Mayo de 2.009